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miércoles, 5 de octubre de 2022

Carmina Burana producción monumental: Escalera a la Fortuna

Foto: Óscar Fuentes / Fondo Histórico del Auditorio Nacional.
 
4 y 5 de octubre, 2022 / Dos funciones /
2:05 h de duración / Promotor: Cenit Entertainment S.A. de C.V.

Julio Alejandro Quijano
Los 75 peldaños de la primera escalera lo dejan agotado. Checa el reloj: ya es tarde, casi una hora tarde. Escribe un mensaje en el teléfono: “Avísame si ya cantaron Fortuna Imperatrix Mundi”. Mira hacia arriba: faltan otros 75 peldaños… y luego 75 más. De golpe entiende el significado de la frase: “La línea 7 del metro es la más profunda de México”. La estación Auditorio, además, suma 25 escalones para salir a Paseo de la Reforma.

Llega la respuesta al teléfono: “No, la orquesta aún está en la afinación”. El rostro se le anima. Respira y ataca las escaleras faltantes, y lo hace de tres en tres. ¿Llegará a tiempo para escuchar a las 120 voces de los coros EnHarmonía Vocalis y el Schola Cantorum de México interpretar los versos más populares de Carmina Burana?

Mientras sube, piensa en todo lo que se ha perdido durante la primera hora del espectáculo y que más tarde le tendrán que contar. Le dirán que el bailarín español Sergio Bernal Alonso se hizo cargo de la obertura con “Zapateado de Sarasat” y le explicarán que en esta pieza, con el acompañamiento de piano y violín, Bernal Alonso mostró que la domina desde hace varios años.

Pero el éxtasis, le contarán, sucedió después: Sergio Bernal se quedó solo en el escenario, iluminado por un seguidor que permitió a los espectadores ver cómo se quitó el pantalón, la camisa, los zapatos y el sombrero. Quedó en trusa, medias y zapatillas: es decir, el bailarín en su expresión más llana. Con violonchelo en lugar de violín, Bernal Alonso embelesó con su interpretación de “El cisne”, la obra de Camille Saint-Saëns.

También le dirán que el segundo número de la noche fue una Filippa Giordano gigante que bailó y cantó las partes más representativas de la ópera

Carmen, de Georges Bizet. “¿Gigante?”, preguntará el fan de “Fortuna Imperatrix Mundi”. Gigante, sí, porque se proyectó su imagen en una pantalla enorme al centro del escenario. Luego apareció en vivo para “Habanera” e incluso pidió un poco más de “jocosidad” porque, dijo, “conmigo no tienen que portarse serios”. El público respondió con una ovación escandalosa y hasta uno que otro chiflido en forma de piropo.

“Lástima que llegaste tarde”, le dirán cuando, luego de haberse escapado de la escuela (el maestro no lo dejó salir temprano), de haber recorrido seis estaciones del Metro (incluido un transbordo) y haber subido 225 escalones (las escaleras eléctricas estaban atiborradas y lo hubieran retrasado aún más), finalmente el fan (un adolescente de 15 años) ocupa su butaca justo al comienzo de: “O Fortuna / velut luna / statu variabilis / semper crescis / aut decrescis”.

La obra Carmina Burana, que se ha vuelto tan popular, es la suma de los textos profanos medievales hallados en un monasterio de Baviera más la imaginación del compositor alemán Carl Orff. Y no está de más explicar que “Carmina” no es el nombre de una mujer, dice Gerardo Kleinburg, narrador, crítico y promotor musical que imparte una disertación poco antes de que comience el espectáculo. “Carmina no es una señora. Significa ‘cantos’ en latín y Burana viene de ‘Büren’, que es un monasterio de Baviera”.

Aunque básica, la explicación de Kleinburg es importante porque también señala la anotación que se encontró en los manuscritos: “Para ser cantados junto a instrumentos e imágenes mágicas”.

Carmina Burana Producción Monumental apunta a esa frase y logra convertirla en realidad. La cuarta sección de la obra, “La taberna”, tiene a los 14 bailarines de la compañía de Danza Contemporánea de Cuba en un ir y venir que genera, efectivamente, imágenes mágicas al mismo tiempo que en un templete el coro de 120 voces celebra el vino y la desnudez porque, no hay que olvidarlo, esta parte de los poemas goliardos es quizá la más libertina: se brinda por los frailes perversos y por los monjes dispersos en una taberna donde beben en la misma mesa madres y obispos.

No es un dato menor, además, que la Camerata de las Américas se adecuó a un cambio de director de último momento: Jesús Medina dirigió la orquesta debido a que Carlos Miguel Prieto no pudo hacerlo por causas de fuerza mayor.

Así que todo salió bien para a ese admirador que sorteó escaleras y estaciones del Metro para escuchar y ver Carmina Burana Producción Monumental. Y tras testificar el monumental cierre con la repetición de “Fortuna Imperatrix Mundi”, él y todo el público aplaudieron uno, dos, tres, cuatro minutos. Después de todo, la fortuna estuvo hoy de su lado. ♪

Programa
(Bailarín solista: Sergio Bernal Alonso) Zapateado de Sarasat - El cisne / (Filippa Giordano) L'amour est un oiseau rebelle (Habanera) - Les tringles des sistres tintaient.

Camerata de las Américas; director: Jesús Medina; Filippa Giordano y María Aleida Rodríguez (sopranos); Víctor Hernández (tenor) y Enrique Ángeles (barítono); Coro EnHarmonia Vocalis; Coro Infantil Schola Cantorum de México; Compañía Danza Contemporánea de Cuba: Carmina Burana.

Carmina Burana Producción Monumental en Twitter: @CarminaBuranaMx

 

Foto: Óscar Fuentes / Fondo Histórico del Auditorio Nacional.

Foto: Óscar Fuentes / Fondo Histórico del Auditorio Nacional.

Foto: Óscar Fuentes / Fondo Histórico del Auditorio Nacional.

Foto: Óscar Fuentes / Fondo Histórico del Auditorio Nacional.

Foto: Óscar Fuentes / Fondo Histórico del Auditorio Nacional.

 

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