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jueves, 14 de julio de 2022

Jorge Carmona: Don de Dios

Foto: Antonio Torres / Fondo Histórico del Auditorio Nacional.

14 de julio, 2022 / Función única /
1:10 h de duración /
Promotor: Pro Artte Entretenimiento

José Homero
Si los parques son vestigios de naturaleza en la ciudad, el barrio es lo que de pueblo permanece en ésta. Santuario de la identidad, en la capital chilanga Tepito es el más idiosincrático. Aquí, el término “ídolo” no requiere el adjetivo “popular”: sería una redundancia. En este panteón figuran varios deportistas: El Púas Olivares, El Ratón Macías y Cuauhtémoc Blanco, entre muchos.

Algo hay de héroe en el ídolo o acaso el ídolo sea el héroe masificado. La biografía de Jorge Carmona satisface los principios míticos: de cuna humilde, comenzó su carrera siendo diablero, y posteriormente se convirtió en una atracción de las Micheladas Lupillo, sitio ya de suyo referencial pero hoy ligado a esta estrella naciente. Tras ello, abrió su canal de YouTube ―en la aldea global, las redes sociales son las nuevas barriadas―, concursó en televisión y paulatinamente su fama ha crecido. El video introductorio que da inicio a su primera actuación en el Lunario lo presenta como “la voz del barrio de Tepito”. Remedio para la mala memoria o para combatir la proverbial falta de atención de los nativos digitales, el epíteto se reiterará durante el programa, incluso de manera autorreferencial.

Innecesariamente, los parroquianos lo conocen y admiran, como lo demuestra que reclamen su presencia con un cariñoso “¡Jorge, Jorge!”. Por otra parte, los asistentes, parejas heterosexuales en su mayoría, aunque no faltan los grupos de amigas que bailan sin cesar en los espacios que dejan las mesas, e incluso un cuarteto de fisicoculturistas que modosamente bebe una botella de tinto, no lucen como millenials subyugados por las pantallas, sino como vecinos orgullosos de asistir a la graduación de su hijo favorito. Si la propaganda es cierta, vino todo el barrio y sí cupo en el Lunario, no importa si apretado.

En una entrevista de años anteriores, Carmona declaró que ambicionaba contar con una gran orquesta. Hoy el sueño se ha cumplido pues lo acompañan trece músicos. Al cancionero de Héctor Lavoe, columna del repertorio, se añaden piezas de Marc Anthony, Frankie Ruiz, Maelo Ruiz, Antonio Carrillo, y algunas propias, como “La voz del barrio”, “Hasta aquí” y “Collar de perlas”. Un verdadero icono no olvida sus orígenes ni es mezquino. Pedro Tomás Zepeda, uno de sus convidados, agradecerá la invitación porque “Jorge tiene buen corazón, no hay muchos así en el medio artístico”. Y sí, exhibe gratitud, cariño a su gente y a sus maestros. Dio inicio saludando a sus vecinos y mencionando las zonas aledañas, como maestro de ceremonias sonidero: la Merced, la Guerrero. Y entonces de las mesas los asistentes gritan “¡Naucalpan, Ecatepec!”. Hasta oriundos de Perú, que le regalan al tepiteño una bandera que se anudará a la espalda, acaso como enseña de su internacionalización. Convertido en superhéroe, no escatima la fotografía, e incluso, cuando alguno se toma la selfie típica con el escenario de fondo, se aproxima al proscenio y se asoma sonriente a la pantalla.

Si no olvida dónde nació, tampoco quién lo educó. Denota que sus invitados ocupan un lugar crucial en su vida: Adriana Peregrino, su maestra de canto; Alberto Pedraza, cultor de la cumbia sonidera, cuyos orígenes se remontan a los años cincuenta en Tepito; Pedro Tomás Zepeda; Heidy Infante… Se anunciaba a Armando Palomas, lo cual no sucedió, cuya presencia habría redondeado el ADN musical tepiteño, arraigado en Carmona, que en esencia es cumbia sonidera, boleros, rock rupestre, salsa, guaracha y son.

Este joven de 28 años tiene mucho de viejo y de depositario de una tradición. Él lo sabe y reiterará que creció con la “salsa viejita, con la salsa de la buena época”. Su devoción por Lavoe por momentos se antoja excesiva, y si pretende forjar su propia leyenda, eventualmente tendrá que desecharla, pero también se advierte que ha abrevado del ritmo sonidero y cumbianchero, como se advierte en sus alocuciones de locutor: los saludos, las menciones a la cultura del trabajo, a la familia y el barrio como pivotes, pero igualmente a la parranda. Está en su ambiente y poco a poco se suelta verbalmente, aderezando sus frases con palabras altisonantes, además del “sabrosito”, auténtico tópico carmonesco.

Noche de celebración que concluyó como apoteósica fiesta de vecindad los instrumentos sonando a todo vapor como una máquina bien aceitada y rutilante mientras un Jorge eufórico y sudoroso agradecía una y otra vez a su público, su pueblo, que en correspondencia no dejaba de bailar o al menos de contonearse. Prueba superada: ha cumplido una etapa, ya pasó de las Micheladas Lupillo al Lunario ―como él señaló―, ahora quedan nuevas rutas por conquistar y un reto mayor: encontrar su propio estilo. ♪

Programa
Introducción: Popurrí de salsa / Hasta aquí / Cuándo parará la lluvia / La voz del barrio / Vivir lo nuestro (con Adriana Peregrino) / La esquina / El negro José (con Alberto Pedraza) / Hazme olvidarla / Loco / No huyas más de mí (con Heidy Infante) / Ausencia / Popurrí de Maelo Ruiz / Perdóname / El cantante / Amores como el nuestro / Amor y control (con Pedro Tomás Zepeda) / Aparentemente / Deseándote / Popurrí de Héctor Lavoe / Collar de perlas.

 

 

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