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lunes, 25 de abril de 2022

La cotorrisa: Reyes del humor cómplice


Foto: Lulú Urdapilleta / Fondo Histórico del Auditorio Nacional.


Foto: Lulú Urdapilleta / Fondo Histórico del Auditorio Nacional.


Foto: Lulú Urdapilleta / Fondo Histórico del Auditorio Nacional.

En vivo / 23, 24 y 25 de abril, 2022 / Tres funciones /
1:50 horas de duración / Promotor: Densen, S.A. de C.V.

Julio Alejandro Quijano
Ricardo y Slobo salen al escenario. Traen sus mejores rutinas: Ricardo presenta la del día en que, siendo niño, fingió que dormía para que sus papás, en la cama de al lado, disfrutaran de una “reconciliación”; Slobo hace la de los microbuseros de Ecatepec que antes de pelear siempre se quitan la playera, “como si presumir ese cuerpo lampiño diera miedo”.

Cuatro personas se ríen de cada chiste. Es decir, las mismas cuatro personas porque no hay más. El resto de los lugares está vacío, 236 para ser exactos. “Es más ―dice Ricardo en un arranque de auto sarcasmo―, voy a saludar a la mitad del público”. Y en efecto, le da la mano a dos personas.

Después del show, Ricardo se sienta en una mesa, derrotado. Slobo se acerca y le dice: “Bueno, pues al menos los cuatro que vinieron pasaron un rato de cotorrisa”. Con esa frase, sin saberlo, da paso a una nueva etapa en la vida de ambos.

Tres años después, Ricardo y Slobo salen al escenario. Traen sus mejores rutinas. Nuevas y más ácidas: Ricardo ha perfeccionado su imitación de un Michael Jackson mexicano y Slobo trae la de cómo es la experiencia de subirse a un taxi en la ciudad de México, “no sabes si te van a robar, acuchillar o llegar a tu destino”.

Diez mil personas se ríen de sus chistes. No hay una sola butaca vacía en el Auditorio Nacional. Igual que en aquella noche de 2019 en la que sólo se vendieron cuatro boletos del Maybach Concert Hall, de León, Guanajuato, Ricardo decide saludar al público: camina por el pasillo derecho de la zona preferente y apenas puede avanzar porque ya no son cuatro los que quieren saludarlo, sino miles.

El espectáculo que compartieron Ricardo Pérez y José Luis García Slobotzky hace tres años fue parte de una gira que, se supone, sería el lanzamiento al estrellato del primero. Ricardo había abandonado la carrera de arquitectura e invirtió todos sus ahorros para organizar una gira que, además, grabó con la intención de hacer un documental. José Luis, que no tenía ahorros, usaba la tarjeta de crédito de su papá para pagar campañas de publicidad en los videos de sus shows que subía a Facebook. “Cada mes, mi papá veía el estado de cuenta y me preguntaba: ‘¿y quién es este feisi buk que me cobra 5 mil pesos?’ Y yo me hacía el que no sabía: ‘no sé, ’pá, está raro, hay que hablar al banco para reclamar’”.

El viaje para hacer aquel show en el Maybach Concert Hall sirvió para que Ricardo y Slobo descubrieran que eran el uno para el otro. La palabra de aliento que le lanzó Slobo esa noche se hizo el título de su proyecto conjunto: La cotorrisa. Hoy es el podcast más escuchado en México y a partir de estos tres shows, son también los standuperos más taquilleros en el Auditorio Nacional.

Estructurado en cuatro partes, La cotorrisa es un ejercicio de humor cómplice. “Si alguien aquí se ofende por algo, por lo que sea, es mejor que no nos vea”, dice Ricardo antes de empezar su rutina. Y eso que es el políticamente correcto porque Slobo tiene menos filtros, sobre todo en su versión del Viacrucis de Iztapalapa, en la que plantea que con todo el dinero que se roba ahí alcanzaría para contratar a Brad Pitt en el papel de Jesús.

Ricardo y Slobo hacen una rutina por separado y luego presentan “El anecdotario”, que es la parte medular de La cotorrisa: ellos dos sentados en el sillón de una sala a la que llegan invitados a contar sus historias de la vida real.

Esta vez los huéspedes son Herly RG (standupera orgullosamente “tlalnepantlera”), el Potro (el hombre polémico del programa de realidad simulada Acapulco shore) y Platanito (en cuyas anécdotas la palabra sexo se repite a una velocidad difícil de seguir).

Pero el cotorreo no sólo se hace con comedia, también con música: el cantante Adriel Favela es el cuarto invitado a la sala de La cotorrisa, pero no para contar historias sino para interpretar “Contigo no fue”, que es una especie de himno para los cotorros.

En el éxtasis por la ovación de casi dos minutos, el Potro tiene un arranque de admiración y bautiza a Ricardo y Slobo como “los reyes de la comedia”. Como respuesta, aprovechan a Favela y su grupo de músicos (dos violines, guitarra, acordeón y batería) para echarse una de José Alfredo Jiménez. “Con dinero y sin dinero, / hago siempre lo que quiero / y mi palabra es la ley” cantan todos en el escenario, como si fuera su declaración de principios porque efectivamente, en apenas tres años, los cotorros han pasado de estar sin dinero, y sin público, a ser los comediantes más taquilleros y con diez mil personas multiplicadas por tres shows que los aclaman como los reyes de la comedia. ♪

Programa
Rutina de Ricardo Pérez / Rutina de Slobo / El anecdotario (con Platanito, Herly RG y el Potro) / “Contigo no fue” (con Adriel Favela).

La cotorrisa en Instagram: @lacotorrisa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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