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viernes, 29 de abril de 2022

Enanitos Verdes: Igual que ayer


Foto: Lulú Urdapilleta / Fondo Histórico del Auditorio Nacional.

29 de abril, 2022 / Función única / 2:05 h de duración /
Promotor: Ocesa Promotora S.A. de C.V.

Alejandro González Castillo
Se abrieron espacio en la Frecuencia Modulada cuando las estaciones radiales se sintonizaban manualmente y escuchar rock en el idioma de Cervantes era imperativo para una generación cansada de cantar en inglés. Llegaron levantado “La muralla verde” que había que escalar con tal de apreciar el mundo desde una nueva perspectiva. Era 1986. Los copetes de las chicas lucían más pronunciados que una ola hawaiana y los chicos soñaban con guitarras eléctricas.

Los Enanitos Verdes venían de Argentina con las respuestas que los jóvenes buscaban, las claves de vida que fueron hilando en discos que a la fecha suman más de una docena y a los cuales aquellos estudiantes de secundaria hoy siguen acudiendo, a pesar de que las canas les decoren las sienes. Y es que celebrar cuarenta años de historia no es poca cosa, aunque en realidad sean más y la pandemia haya dejado en pausa un festejo que finalmente arrancó en Mendoza, la tierra natal de los músicos, para luego aterrizar en Acapulco, justo donde la banda viviría su debut en directo en suelo mexicano, en 1988.

Hoy se encuentran tantas canciones en la lista de espera que el trío decide ejecutar dos popurrís donde repasan hits incluidos en álbumes como Habitaciones extrañas, Igual que ayer o Carrusel. El objetivo: cederle espacio a temas que rara vez sonaron en directo o incluso jamás lo hicieron. Así lo anuncia Cantero mientras se ajusta los lentes para arrancarse con un repaso donde sobresalen las paradas en la era grunge del combo, con el álbum Big bang, y los apuntes de corte social que se hicieron en Guerra gaucha. En ese sentido, retomar composiciones donde el candor se disfraza de punk (“Amor callejero”) y un simple "hasta pronto" luce como una despedida mortal (“Cada vez que digo adiós”) significa sonreír inocentemente. 

En el escenario no hay más que bajo, guitarra y batería. Marciano y Felipe intercambian la guía vocal ocasionalmente y de pronto sueltan la pista de un arreglo de cuerdas; pero hasta ahí llegan los artificios. En realidad el temario de la cita provoca delirio entre los asistentes gracias al imán melódico de las composiciones y a las dotes como guitarrista de Staiti. Por un lado están las historias de encuentros y desencuentros, con el deseo intrínseco de un día salir a caminar y de la nada encontrarse en la esquina con el amor de la vida; por el otro la pirotecnia heredada de virtuosos como Joe Satriani o Eric Johnson.

Se entiende así que un tema como “Guitarras blancas” es un artefacto que sigue costando traducir, definir e imitar, que los modos de Felipe bien pudieron influir a Juanes (“Cordillera”) y que los oriundos de Mendoza en algún momento estuvieron a un chasquido de ganarle la carrera a Soda Stereo (“Por el resto”). Aunque más allá de ello se agradece que el aire se preñe de celeridad adolescente gracias a “Te vi en un tren” o “El extraño del pelo largo”. Momentos en los que las seis cuerdas ganan todavía más volumen y su dueño choca la frente con la del bajista mientras las pantallas del recinto proyectan el bombo de Jota Morelli, donde se lee “Desde 1979 poniéndole música a tu alma”. De este modo se calibra lo que se tiene enfrente: la tradición del rock pop argentino manifestándose, la estela dejada por Pappo y Spinetta, con todo y sus “Pinceladas de color”.

Con lo dicho en cuenta resulta sorprendente que los músicos homenajeen a sus contemporáneos (Hombres G y su éxito “Un par de palabras”), y aunque hacer lo propio con Pancho Barraza (“Una noche cualquiera”) y Los Bukis (“Tu cárcel”) hace diez años habría significado el suicidio, esta noche se traduce como uno de los picos más altos del concierto; porque eso sí, la mejor recibida resulta ser, sin duda alguna, “Lamento boliviano”.

“Cuando murió Kurt Cobain y Maradona dio positivo al antidoping grabamos esta canción”, dijo en su momento Marciano, orgulloso, mirando de reojo a sus colegas para detallar la procedencia de la banda; “Venimos de una provincia al ladito de la Cordillera de los Andes”. Segundos después, el Auditorio Nacional se cimbra con ese coro que reza: “¡Y yo estoy aquí, borracho y loco!”. Un clamor urgente para quienes conservaron por dos años su boleto de entrada, con la esperanza de que, como si fuera ayer, todo volviera a la normalidad, tal como esta noche acontece. ♪

Programa
Cada vez que digo adiós / Igual que ayer / Era un ángel / Amor callejero / Esta mañana / Creo / La banda de la esquina / Fuiste / Mujer Maravilla / Sos un perdedor / Cordillera / Te pasa algo así / Francés limón / Mayer / Un par de palabras / Guitarras blancas / Cocktail / Pinceladas de color / Amores lejanos / Ella / Abrazando ausencias / Aún sigo cantando / Eterna soledad / Una noche cualquiera / Por el resto / No me verás / Te vi en un tren / El extraño del pelo largo / Mejor no hablemos de amor / Lamento boliviano / Mariposas / Luz de día / Tu cárcel.

Enanitos Verdes en Instagram: @enanitosverdes

 

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