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viernes, 8 de abril de 2022

Daniel Boaventura: Gallardía y fuego en la pista


Foto: Toni Francois / Fondo Histórico del Auditorio Nacional.


8 de abril, 2022 / Función única /
1:50 h de duración / Promotor: Katrasca, S.A. de C.V.

Alejandro González Castillo
Daniel Boaventura llega por primera vez al Auditorio Nacional listo para interpretar lo mismo una de Elton John que otra de Gloria Gaynor; la de Earth, Wind & Fire que todos bailan apenas suena, o aquella que popularizara Alicia Bridges. Todo con un estilo vocal tan sofisticado y conquistador como el propio cantante, quien para la cita de hoy le ha sacado brillo a mancuernillas, calzado y dentadura con tal de sonreír coqueto, ajustándose las solapas al presentarse como un hombre posesivo. “¿Existe en español esa palabra?, ¿posesivo?”, pregunta extrañado para luego proseguir, señalando a quienes lo escuchan desde las butacas, “porque yo soy Tauro, y sí, soy posesivo. Por eso todos ustedes son míos”.

Así, con la mirada decidida el brasileño aprieta el puño para invitar al saxofonista a tomar el centro del escenario y éste lo acompañe a recordar “un clásico escrito por Billy Joel que alguna vez también cantó una de mis más grades influencias: Barry White”. De tal modo la pareja protagoniza “Just the way you are”, y ocurre justo después de entender a Sinatra cuando decía que si un amor se mete bajo la piel resulta complicado extraerlo, y antes de, con el corazón quebrado de Alejandro Sanz en los labios, suplicar por ese beso que alivia el miedo, según Consuelo Velázquez.

Conforme el temario avanza, y aunque el sudor aumenta, el peinado del crooner no pierde forma ante los modos de la música disco. Sin embargo, el nudo de su corbata es aflojado ante gritos que piden que de una vez se deshaga de la prenda. Daniel aprovecha el acto para hacer un baile que recuerda a Michael Jackson, ingeniándoselas para no perder de vista la tableta donde repasa las letras de su repertorio. Luego choca puños con los de las primeras filas envuelto en la bandera brasileña (más tarde hará lo propio con la insignia mexicana) y termina exclamando “¡Éste es buena onda!”, con el índice en el aire, cuando “Carlitos Rivera” aparece en pantallas para hacer un dueto virtual y así repetir juntos, recalcando cada palabra con las cejas alzadas, “Perhaps, perhaps, perhaps”.

De pronto le da la espalda al público para dirigirse a sus músicos. Hace apuntes a los que sostienen trombón, trompeta y saxofón; al tiempo que viola, chelo y violines aguardan su turno y la base rítmica arranca operaciones. Sin aviso, de la nada, “El amor está en el aire”, hacia donde sea que se mire. Y el momento es recibido por un público que baila como si los jueces de Disco Jackson calificaran sus evoluciones. El hit de John Paul Young es secundado por un imperecedero firmado por Abba; imposible resistirse ante el embrujo disco, menos cuando quien canta al fin se desabotona el saco para solicitar palmas. Sin excepción, los presentes encuentran que el tema que suena los describe perfectamente: “You are the dancing queen, young and sweet”.

Ahí reluce lo que hace a Daniel especial. Más allá de presentarse como un crooner preparado para dotar de fuerza cada una de la palabras que forman “My way”, por mencionar un ejemplo, es notable su empeño en otorgarle a uno de los géneros musicales más destacados de los años setenta la dosis exacta de sobriedad, el toque preciso de gallardía que le permite a aquellos clásicos que se bailaron hace décadas bajo una esfera forrada de espejos hacerse de un nuevo perfil que, lejos de limitar el acceso a la pista de baile, invita a levantarse del asiento, sin restricción alguna.

Una vez que la sobriedad vuelve, con el puño en la boca, mordiéndolo nervioso, el brasileño batalla con el llanto al recordar a su padre, considerándose bendecido debido a que tanta gente disfrute escucharle cantar.

Llega a su mente una presentación en especial, en el Lunario del Auditorio Nacional en 2015: “Escuchen, los que desde entonces me han apoyado: ahora estoy aquí gracias a ustedes”, declara emocionado, aceptando que no encuentra una manera de comunicar efectivamente lo que siente mientras su listado de canciones se extingue. “¡México, cómo te quiero!”, atinará a decir pronto, tras acordarse de Nueva York para finalmente dar con el enunciado que buscaba y así sacarle una sonrisa a quienes lo despiden: “Todos ustedes son increíbles, ¡más que unos chilaquiles con frijoles!”. ♪

Programa
Hello Detroit / I’ve got you under my skin / Just the way you are / Corazón partío / Bésame mucho / Garota de Ipanema / Sway / Perhaps, perhaps, perhaps / Delilah / She’s a lady / It’s not unusual / You’ll never find another love like mine / I will survive / Never can say goodbye / Celebration / Last dance / September / Love is in the air / A little respect / Moves like Jagger / Dancing queen / My way / New York, New York / You are the first, the last, my everything / I love the nightlife / Can’t take my eyes off you / Your song.

Daniel Boaventura en Instagram: @danielboaventura

 

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