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lunes, 28 de marzo de 2022

31 minutos: Nunca es tarde para un buen berrinche

Foto: Lulú Urdapilleta / Fondo Histórico del Auditorio Nacional.

Foto: Lulú Urdapilleta / Fondo Histórico del Auditorio Nacional.

 Yo nunca vi televisión
/ 27 y 28 de marzo, 2012 /
Dos funciones / 1:30 horas de duración / Promotor: Ocesa Promotora S.A. de C.V.

Julio Alejandro Quijano
Antes de entrar, quiere pasar a los puestos por un peluche de Juanín. Pero le dicen que no. “Mejor a la salida, ahora ya vamos tarde”, le explican. No importa, él quiere su Juanín. No hay forma de persuadirlo: a cada razón, opone un berrinche. Para que deje de molestar, le cumplen su capricho, no sin antes advertirle que eso no se hace, que no está bien andar de chillón para se haga su “santa voluntad”.

“¡Sobre todo ―le dice su esposa― a tu edad! Ya estás grandecito”.

El hombre, que debe tener unos 30 años, alza los hombros en señal de que no lo comprenden, que él creció repitiendo cada tarde la frase: “¡Tulio, Tulio, ya estamos al aire!”, con la cual Juanín da inicio a “31 minutos, el noticiario más veraz de la televisión”.

Feliz, con su Juanín en un brazo y su hija en el otro, el hombre apura, ahora sí, a su esposa para entrar al Auditorio Nacional porque no se quiere perder un minuto del show.

Lo que en la calle parece una exageración (un adulto en pleno berrinche porque no le compran un Juanín) adentro es la regla: son los papás los que cargan su peluche y se emocionan más que sus hijos, con quienes comparten el momento en que Tulio Treviño aparece en su auto descapotable último modelo (con las placas “Tulio 31”) para llegar al estudio de televisión en donde Juanín le llama la atención: “¡Tulio, Tulio, ya estamos al aire!”. Algarabía. Melancolía. Aplausos. Incluso lágrimas de alegría. Niños y adultos tienen de pronto la misma edad.

31 minutos comenzó en 2003 luego de que Álvaro Díaz y Pedro Peirano concursaron para obtener fondos del Consejo Nacional de la Televisión Chilena con el fin de producir un programa infantil. “Pero no hagamos mamonerías”, recuerda Díaz haber dicho en jerga chilena. Se refería a que no quería repetir las fórmulas de la televisión infantil en donde se habla a los niños con tono condescendiente.

¿Qué hacer entonces? Experimentar. Jugar. Explorar. “Hagamos un noticiario con títeres”, propuso Peirano. Y así fue. El estreno en Chile los llevó de manera vertiginosa a firmar un contrato con Nickelodeon y al año siguiente aterrizaron en México en Canal Once. 31 minutos se convirtió en eso que se llama diversión para chicos y grandes. O como explica Álvaro Díaz: “un programa que le habla a los niños como adultos y a los adultos como niños”.

Eso explica la gran cantidad de papás e hijos con sus peluches de Juanín, Patana y, por supuesto, Garipolo, el personaje favorito de los niños de 31 minutos.

Para convertir el programa de televisión en un espectáculo en vivo, la producción recurre no a la tecnología sino a las bases de teatro guiñol, amplificada en las pantallas gigantes del recinto. El escenario es una caja negra gigante en la que Tulio abre el noticiero con una información alarmante: una pizza gigante, lanzada desde la Tierra, caerá sobre el planeta Siluris, lo que ha provocado el contraataque de los silurianos. Juan Carlos Bodoque, a cargo del reportaje central de la invasión, hace hincapié en un dato fundamental: lo que más indignó a los silurianos fue que la pizza era de peperoni.

Mientras la invasión se desarrolla, el noticiero sigue su curso con temas igual de trascendentales y contados a partir de las canciones que se han hecho populares en el programa. Se escucha así la historia del niño que quiere que le devuelvan su pelota, el de una muñeca que habla a su dueña y el de un niño que se ha quedado chimuelo y que le pregunta a su diente blanco: “dime cuándo tú, dime cuándo tú, dime cuando tú vas a volveeeeeer”. El verso es, desde luego, una referencia a “Querida”, de Juan Gabriel, y esta fusión es la gota que derrama el vaso de emociones.

Yo nunca vi televisión se ideó para salir de gira desde 2020. Como todo espectáculo en vivo, se topó con la pandemia y, en una coincidencia, su última presentación masiva fue en México, dentro del Festival Vive Latino de aquel año. Otra relación con nuestro país es que cuando crearon el programa, en 2003, Díaz y Peirano tenían apenas un par de canciones y una rutina inspirada un poco en el humor de Chespirito. Ahora tienen un repertorio que alcanza para que sus seguidores puedan revivir su infancia, peluche en mano. ♪

Programa
Primavera / Intro 31 minutos / La desgracia ajena / Spanish flea / Ring raja / Tangananica Tangananá / Drácula, Calígula, Tarántula / Noticia 1 / Señora, devuélvame la pelota / Perro chico / Doggy style / Pizza de la vida / Noticia 2 / Ríe / La señora interesante / Diente blanco, no te vayas / El estúpido / Mundo interior / Objeción denegada / Himno silurio / La regla primordial / Lala / El general silurio cae en la trampa / Calcetín con rombos man vs. el general silurio / Son pololos / Mi equilibrio espiritual / El general silurio se apodera de la Tierra / Ritmo sideral / Bailan sin cesar / Mi muñeca me habló / Arwrarwrirwrarwro / El dinosaurio Anacleto / Yo nunca vi televisión.

31 minutos en Facebook: 31minutosoficial

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