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sábado, 29 de enero de 2022

Rigoletto se muda a Berlín

En vivo desde el Met de Nueva York / 29 de enero, 2022 /
Función única / 3:15 hrs. de duración /
Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.

 

Fernando Figueroa
La nueva producción de Rigoletto, a cargo de Bartlett Sher, traslada esa historia de la Italia del siglo XVI al Berlín prefascista de la República de Weimar. De ese modo se enrarece aún más el ambiente de descomposición en el que actúa un abusador sexual con poder político.

Tales virajes de época no son raros y eso lo saben los asiduos a las transmisiones desde el Met de Nueva York. En febrero de 2013 se proyectó una versión de Rigoletto en la que el personaje principal se mueve por los casinos de Las Vegas, en los años sesenta. En ese caso, el productor Michael Mayer presentó al bufón verdiano como achichincle y comparsa de un popular “crooner”.

Esta ópera de Giuseppe Verdi, con libreto original en italiano de Francesco Maria Piave, está basada en El rey se divierte (1832), obra teatral de Victor Hugo que al día siguiente de su estreno en París fue censurada por ser, supuestamente, antimonárquica. El texto del célebre escritor francés fue un gran éxito como libro, pero tardó varias décadas en volver a ser representado en las tablas.

Verdi también tuvo complicaciones para llevar a buen término su proyecto operístico. Los censores del imperio austriaco lo obligaron a realizar cambios en la historia de Rigoletto: el Rey que imaginó Victor Hugo se convirtió en un Duque, y la violación contra Gilda fue descartada por completo, al grado de que tampoco pudo sugerirse con una escena en la que el poderoso introducía una llave en la cerradura de la habitación donde ella estaba secuestrada.

Independientemente del contexto histórico en el que se ubique, lo que prevalece es una obra maestra, considerada un parteaguas en la historia de este género musical. Verdi ya era calificado como genio por haber compuesto Nabucco (1842), Ernani (1844), Macbeth (1847) y Luisa Miller (1849), entre otras óperas, pero con Rigoletto (1851) alcanzó la cumbre al amalgamar la continuidad dramática y una diáfana musicalidad con sello inconfundible.

A Rigoletto le siguieron Il Trovatore y La Traviatta, ambas de 1853, para formar lo que con el tiempo se ha llamado “la trilogía de Verdi”, portentosas composiciones de gran popularidad que suelen considerarse la antítesis de la célebre “tetralogía de Wagner”.

La tragedia que vive Rigoletto surge a partir de una maldición, proferida por el padre de una mujer que fue mancillada por el Duque de Mantua, con la complicidad de su bufón.

Rigoletto (Quinn Kelsey, barítono) es un ser abyecto, sumiso con su patrón y grosero con los demás miembros del séquito, quienes se cobran todas las afrentas secuestrando a la que consideran su joven amante, aunque en realidad se trata de su hija Gilda (Rosa Feola, soprano). Ella es una muchacha sobreprotegida por su padre, que sólo sale de casa los domingos para ir a misa. Luego se sabrá que el Duque de Mantua se ha hecho pasar por un estudiante pobre con el fin de enamorarla, y para él es una sorpresa que sus subordinados se la entreguen.

Al saber que Gilda ha sido víctima de abuso por el Duque, Rigoletto contrata los servicios del matón Sparafucile (Andrea Mastroni, bajo), cuya hermana Maddalena (Varduhi Abrahamyan, mezzosoprano) le sirve de anzuelo y cómplice para llevar a cabo los crímenes.

A pesar de haber sido raptada y ultrajada, Gilda continúa enamorada del Duque, se interpone para salvarlo y es asesinada por Sparafucile. En vez de recibir el cadáver de su jefe, Rigoletto obtiene un costal que contiene a su hija moribunda. La maldición ha sido consumada.

Quinn Kelsey ejecuta una de esas interpretaciones que se quedan grabadas para siempre. Además de tener una voz poderosa y dúctil, resulta muy convincente en la doble personalidad del hombre perverso en su trabajo y tierno en el trato con su hija. Actoralmente, Rosa Feola no es tan carismática como Kelsey, pero con su voz seductora y de amplio rango es capaz de crear la imagen que su papel requiere.

Piotr Beczala funciona a la perfección como galán maloso y canta sus recitativos y arias con una naturalidad pasmosa, incluyendo “La donna è mobile”. Asimismo, Andrea Mastroni parece un sicario de baja estofa por su aspecto y voz grave, mientras que Varduhi Abrahamyan está muy bien caracterizada como prostituta y su canto engancha no sólo a las víctimas sino a quienes la escuchan.

Una plataforma giratoria hace posible que la acción cambie, en pocos segundos, del palacio ducal con ornamentación art déco a las calles en penumbras donde viven tanto Rigoletto y Gilda como Sparafucile y Maddalena. La orquesta del Met está dirigida por el italiano Daniel Rustioni, quien en el intermedio afirma que Rigoletto es su “obra favorita del padre de la ópera”, porque en ella “Verdi alcanzó el balance perfecto entre la música y las palabras”.

Al inicio de la función, la presentadora, la mezzo-soprano Isabel Leonard mostró imágenes de las calles nevadas de Nueva York, pues se temía que el mal tiempo pudiera afectar la transmisión vía satélite. Afortunadamente, la tecnología se impuso y el público del Auditorio Nacional pudo ser feliz testigo de una representación sin mácula. ♪

Programa
Rigoletto. Ópera de Giuseppe Verdi con libreto de Francesco Maria Piave. Estreno mundial: 11 de marzo de 1851, en el teatro La Fenice de Venecia.

Producción: Bartlett Sher. Dirección musical: Daniel Rustioni. Escenografía: Michael Yeargan. Vestuario: Catherine Zuber. Iluminación: Donald Holder.

Intérpretes: Rigoletto (Quinn Kelsey). Gilda (Rosa Feola). Duque de Mantua (Piotr Beczala). Sparafucile (Andrea Mastroni). Maddalena (Varduhi Abrahamyan).

Rigoletto en internet: www.metopera.org/season/2021-22-season/rigoletto/

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