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jueves, 7 de abril de 2022

La trepidante gloria de La Trevi


Foto: Lulú Urdapilleta / Fondo Histórico del Auditorio Nacional.
 
La isla divina / 20, 21, 29 de enero; 12 de febrero; 4 de marzo, 7 de abril, 2022 /
6 funciones /2:33 h de duración / Promotor: Producción Arte y Cultura, S.A. de C.V.

[Esta crónica registra el primer concierto de una temporada de presentaciones. Si has visto alguno de sus shows, comparte tu testimonio en la sección de Comentarios, en la parte inferior. Gracias.]

Gustavo Emilio Rosales 
La Trevi reina con gloria en su propio universo, que en este momento se brinda con el diseño escénico de una isla de divina condición: flamingos gigantes de color rosa mexicano, palmeras fosforescentes, océanos y lagunas que surgen de videos y composiciones lumínicas de gran versatilidad generan un imperio tropical, donde una muchedumbre de virtuosos danzantes acompaña con sus evoluciones a esta estrella originaria del norte de México.

No por ser isla, el cosmos de quien hasta finales de los ochenta aún se identificaba como Gloria de los Ángeles Treviño Ruiz es un espacio aislado. Todo lo contrario: lo habitan numerosas presencias. En primera instancia, múltiples tipos de público que suman millones de personas repartidas en todos los puntos del planeta; vehemente población que la diva denomina “mi raza”, una expresión propia de la ciudad de Monterrey, donde nació un 15 de febrero de 1968.

Parte de este cúmulo de humanidad, genéricamente conocido como fans, llena esta noche el recinto. Hay espacios físicos entre personas, como lo establecen los protocolos sanitarios al uso, pero las dimensiones emotivas están atiborradas de contenido. ¿Quién sería capaz de contar las lentejuelas multicolores que tapizan los diversos diseños de vestuario? ¿Qué sistema de medida habría que poner en marcha para sopesar los desbordes emotivos, físicamente manifiestos en llantos, gritos, bailes, sacudidas, meneos, chillidos, cantos, porras y coros coreográficos espontáneamente cohesionados por la dinámica grupal bautizada en un Mundial de futbol como La ola? Cuando una cantante puede motivar y orquestar este enérgico derroche, conduciéndolo hacia el horizonte de alegrías, tristeza, anhelos y romances que pautan sus canciones, entretejiendo al unísono los detalles habidos y por haber de su vida personal, ya no sólo se habla de una artista, sino, lato sensu, de una leyenda viva.

Madonna aún lo es. Michael Jackson lo fue. Lady Gaga no ha claudicado en su intento de serlo. Gloria Trevi, por su parte, lo ha sido al menos en dos ocasiones: desde su decisiva irrupción en el mundo del espectáculo, en 1989, por medio del disco …¿Qué hago aquí? (del cual surge el tema que abre este concierto), y a partir de su retorno, tras una amarga pausa, con el álbum Cómo nace el universo, que ahora se manifiesta mediante temas memorables como “Señor presidente”, “La nota roja”, “Timbres postales al cielo” y “En medio de la tempestad”.

En la antigüedad, cuando las personas compartían un mismo orden simbólico, el valor del mito radicaba en su capacidad de ser idéntico a sí mismo. A partir de lo que se suele conocer como “tiempos modernos”, el fenómeno mítico prevalece debido a su disposición para adaptarse a los cambios, produciendo sin cesar imágenes poderosas; esto lo sabe y maneja con maestría La Trevi, quien, líder nata, gusta de marcarle el paso a tirios y troyanos: compone canciones que son interpretadas hasta por quienes algún día soñaron con hacerle competencia; dicta nota en la moda del espectáculo, tan estricta en caprichos; hace duetos con artistas de punta, décadas más jóvenes que ella y dialoga con su pasado a partir de la certeza de que el mañana será siempre mejor.

Muchas imágenes, entonces, están brotando, como lo hacen los surtidores de agua en la fuente barroca de Trevi, en Roma. Sonidos emblemáticos, de preferencia de género e incluso de combate existencial y feminista. “Me vestí de reina”; “a mí me gusta andar de pelo suelto”; “y todas son ellas y ellas son yo”; “soledad, la única que viene cuando todos se van”… Frases que palpitan en la memoria colectiva, nacidas de la inspiración de la propia cantante, quien parece no haber encontrado barrera que detenga el encumbramiento artístico que la ha llevado a ser considerada por medios especializados como la artista mexicana número uno en ventas de boletos en la industria musical latina.

Con el Auditorio Nacional, Gloria Trevi sostiene un estrecho romance. Fue una de las primeras cantantes en presentarse aquí, en 1991, cuando el recinto lució su imponente remodelación. Recibió una Luna del Auditorio en 2012 en el rubro de pop en español, en 2019 la obtuvo en la categoría especial de Trayectoria musical, y a inicios de 2020 ofreció cinco funciones a cupo completo, como parte de la gira Diosa de la noche.

La noche, en efecto, le pertenece a esta estrella, que, cual Ave Fénix, luce mejor que siempre. Su cuerpo no revela nada que atente contra la hermosura y el vigor atlético que exhibe; su voz es vigorosa y sus ideas se ventilan con hondura y perspicacia: “Veo que vino gente de Sudamérica, ¡ah, Brasil, cuántos recuerdos!”, “Los que estamos aquí somos sobrevivientes, queremos un mundo mejor y lo vamos a lograr”, “Aspiremos a encontrar ese pedacito de dios que llevamos dentro”.

Gloria Trevi, en un momento cumbre del encuentro, hace suya la “Gloria” hecha canción. Es el centro de su reino. Los músicos apenas son siluetas, situados en dos bloques al frente del escenario, pero cobijados por zonas de densa oscuridad. Los danzantes disponen sus arquitecturas musculares a la diva. Las voces visitantes son virtuales y dan cuenta de la ya larga lista de duetos que ha logrado la regia: con Karol G., Guaynaa, Mónica Naranjo, María León, Los Baby’s et al. El público es resonador de la potencia que los protagonistas emiten: en instantes, parecen conmover los cimientos de este colosal recinto por medio de la trepidante liberación de sus pasiones.

Y si te fueras a una isla desierta, ¿qué te llevarías? Cada persona aquí parece haber elegido ya una opción imbatible: la historia musical, por sobre el anecdotario personal, de Gloria Trevi. ♪

Programa 
¿Qué hago aquí? / El recuento de los daños / No querías lastimarme / Hijoepu*# / Doctor psiquiatra / Siempre a mí / El fin del mundo / Y ahora te sorprendes / Demasiado frágiles / El último beso / Timbres postales al cielo / La nota roja / Los perros tristes / Señor presidente / Ellas son yo / Cinco minutos / Soñando / En medio de la tempestad / Pelo suelto / Sube / Nos volvimos locos / Con los ojos cerrados / Tribu / Mudanza de hormiga / El favor de la soledad / Ensayando cómo pedirte perdón / Vestida de azúcar / Las pequeñas cosas / Diosa de la noche / Grande / Todos me miran / Fuego con fuego / Como yo te amo / Cómo sufro / Matemáticas / Ábranse perras / Mañana.

Sitio oficial de Gloria Trevi: http://www.gloriatreviweb.com/

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