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viernes, 1 de octubre de 2021

Franco Escamilla: La risa vuelve a iluminar el escenario

Tour Voyerista auditivo / 1 y 2 de octubre, 2021(aforo: 25% y 75%, respectivamente) / Dos funciones /
3:50 hrs. de duración / Promotor: Asesores Corporativos Reiz de México, S.A. de C.V.

 

Fernando Figueroa

El 1 de octubre de 2021 será recordado como una fecha importante en la historia del Auditorio Nacional, ya que esta noche reabre sus puertas luego de una pausa de casi diecinueve meses.

Debido a la pandemia ocasionada por el Covid-19, el recinto detuvo los encuentros entre público y artistas tras un par de conciertos de Los Tigres del Norte, celebrados el 6 y 7 de marzo de 2020. Hoy las actividades se reanudan de la mejor manera con un show de Franco Escamilla en el que, obviamente, la sanadora risa es el ingrediente principal.

Resulta conmovedor ver que, de nueva cuenta, la escalinata exterior del Auditorio es el sitio elegido por muchos para esperar a la pareja, familiares o amigos que vienen de distintos rumbos de la ciudad. Asimismo, la Luna de Juan Soriano es otra vez el punto de referencia ideal para encontrarse, y Tres figuras áureas, de Teodoro González de León, resultan idóneas para tomarse fotos y selfies.

Con aforo limitado al 25 por ciento, sana distancia y el debido protocolo de limpieza, desinfección y ventilación, el Auditorio Nacional acoge con seguridad a un público que pagó no tanto por ver sino escuchar el espectáculo de stand-up comedy titulado Voyerista auditivo.

Al abrir la función, Ricardo O’Farrill se declara feliz de bromear otra vez en vivo “porque no sé hacer otra cosa, ni siquiera dominar un balón”, y por debutar en este lugar. Iván Fematt, La Mole, que aparece entre los dos segmentos que ofrece Escamilla, narra lo difícil que es conocer a la futura suegra dentro de un departamento de interés social.

Franco Escamilla se asume como un chismoso incurable, capaz de hacer cualquier cosa con tal de oír pláticas ajenas, venero inagotable de atractivas historias que después hará públicas. El principal valor entendido entre el comediante y sus admiradores es que lo políticamente correcto no tiene aquí cabida, y debido a eso nadie se ofende por lo que se dice en el escenario. De lo que se trata es de reír al escuchar dolorosas verdades expuestas con mucho ingenio.

El nacido en Cuautla empieza por burlarse de sí mismo, sobre todo de los kilos que ha ganado durante la pandemia, detalle que le da carta abierta para luego pitorrearse de tal o cual segmento del público o de algún asistente en especial. En su primera rutina se le hace un nudo en la garganta al comentar que su padre murió hace apenas una semana y luego cuenta anécdotas jocosas en torno a Don Chicotes, “el chofer de nuestro staff que también falleció hace poco”.

En su segundo turno habla sin restricciones acerca de las abismales diferencias que hay entre hombres y mujeres, especialmente dentro de su matrimonio. Toca la guitarra mientras cuenta algunos chistes rápidos y utiliza ese instrumento para cantarle a la distancia a Gaby, la dueña no de sus quincenas sino de nueve de cada diez pesos que él gana.

Nuevas pantallas laterales —treinta por ciento más grandes que las anteriores— reproducen el rostro pícaro de Escamilla, y sus palabras se escuchan con nitidez gracias a que el recinto también estrena equipo de sonido.

Admirador de Polo Polo, a los 40 años Escamilla no se considera chavo-ruco sino ruco. Se inició como cantante en pequeños bares de Monterrey, donde finalizaba sus presentaciones con un breve monólogo. Condujo un programa de radio local y el éxito masivo le llegó gracias a sus videos en YouTube, plataforma en la que ahora tiene varios programas y nueve millones de suscriptores. En el canal estadounidense Estrella TV condujo El show de Franco Escamilla, y Bar Central en Comedy Center.

Amante de los videojuegos y de la animación japonesa, El Amo del Sarcasmo destroza tanto a los “nacos” que hacen desfiguros en los aviones como a los que nunca comen carne roja por supuestas razones ecologistas. También cuenta con mucha gracia la historia de Éric Moussambani, el improvisado nadador de Guinea Ecuatorial que, en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, cronometró más del doble de tiempo que sus rivales en la prueba de 100 metros libres.

Luego de casi cuatro horas, con un público fiel al que no le importó que el Metro esté a punto de cerrar, se encienden las nuevas luces de la sala para dar fin a un espectáculo gozoso con el que se renueva la esperanza de un mejor futuro.

Página oficial de Franco Escamilla: www.francoescamillaoficial.com

Ricardo O’Farrill en Twitter: @richieofarrill_

Iván Fematt en Instagram: @mole82


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