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viernes, 13 de agosto de 2021

Un poco de escarnio y un feliz regreso con Sofía Niño de Rivera

Lo volvería a hacer / 13 y 14 de agosto de 2021 / Dos funciones / 1:25 hrs. de duración / Promotor: Eclectic / Altius 360


Fernando Figueroa

La comediante Sofía Niño de Rivera está muy orgullosa de reabrir el Lunario luego de casi año y medio de inactividad debido a la pandemia de Covid-19. Cosas del destino: la última función en el recinto antes del cierre fue con el grupo sueco Soen y se llevó a cabo el 13 de marzo de 2020, justo 17 meses atrás.

Con las medidas sanitarias pertinentes, aforo restringido y boletaje agotado, la “standupera” ofrece dos funciones ante un público que la adora, incluidos su papá y su mamá, quienes presencian el espectáculo en una de las mesas más cercanas al escenario. Él es Luis Niño de Rivera, entre otras cosas competidor de clavados durante los Juegos Olímpicos de Tokio 1964 y México 1968, hechos que su hija utiliza para hacer una seguidilla de bromas que provocan sonrisas y carcajadas.

A su mamá chihuahuense hoy la menciona poco, pero el 5 de diciembre de 2017 le dedicó a ella un pasaje extenso durante la presentación que tuvo en el Auditorio Nacional, misma que puede verse en la plataforma de Netflix con el título de Selección natural.

La comedia de pie o stand-up comedy es un género en el que se hace escarnio de la vida cotidiana, generalmente a través de un monólogo que incluye interacción con la gente. Entre el comediante y la concurrencia existe una especie de pacto para que el primero de ellos desnude hábitos y costumbres sociales de manera cómica. Con un pie en la realidad y otro en la ficción, Sofía narra las peripecias de su boda, embarazos y, sobre todo, partos.

En el escenario sólo hay una botella de agua encima de una mesita con mantel rojo y pequeñas bombillas amarillas en un fondo negro. No es visible el metafórico espejo que la artista crea con sus palabras para que los asistentes se vean ahí reflejados. Lo esencial que ella narra de su existencia sucede también en la vida de los demás y la risa se encarga de constatarlo.

“¡No saben cómo extrañaba esto!” (un show presencial), comenta Sofía con un nudo en la garganta, frase que genera la ovación más fuerte de la noche porque resume lo que sienten todos los que pagaron un boleto y quienes trabajan aquí.

Regresaron los sonidos de la barra, que son como música de las esferas para el noctámbulo, el chocar de hielos en el fondo de los vasos de vidrio, el sonido que emite una lata al ser destapada, las voces bajas de los meseros que van y vienen con bebidas y alimentos antes y después de la función. La gente acata instrucciones y sólo se quita momentáneamente los cubre-bocas para comer o beber.

Con sólo dos sillas por mesa, en vez de las cuatro habituales, las parejas sentimentales o de amigos muestran regocijo por este regreso a una singular “clase Montessori”, tal como la define quien porta el micrófono. Cuando pide la procedencia de los asistentes, surgen los gritos de “Tijuana”, “Guatemala”, “Guanajuato”, “San Luis Potosí”, y no falta el típico “¡chilango!”.

A ratos seria y luego con humor, Niño de Rivera describe su encierro en casa durante la pandemia, así como los talleres de stand-up comedy que ha dado en el penal femenil de Santa Martha Acatitla. También se refiere a sus incursiones por carretera en Estados Unidos, país donde se ha presentado profesionalmente con éxito. Nada mal para quien hace una década dejó su trabajo como publicista y descubrió que su verdadera pasión es la comedia.

A manera de despedida, la también actriz (Club de cuervos) se toma una selfie y graba al público gritando la palabra “¡Lunaaariooo!”.

Con una rutina breve de Tania González, alias La Bea, dio inicio el espectáculo que marcó el regreso a la actividad el recinto alterno del Auditorio Nacional, espacio ideal para que se encuentren de manera íntima la comedia y los noctívagos.

 

Sofía Niño de Rivera en Twitter: @sofffiaaa

En Instagram: @sofffiaaa1

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