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miércoles, 18 de diciembre de 2019

El Cascanueces da calor al invierno capitalino


Compañía Nacional de Danza y Orquesta del Teatro de Bellas Artes /
Del 18 al 23 de diciembre, 2019 / Ocho funciones / 2:00 h de duración /
Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional – Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.

Fernando Figueroa
En el vestíbulo del Auditorio Nacional están diseminados varios árboles de Navidad, con sus respectivas series de foquitos encendidos, y las tradicionales flores de Nochebuena. También hay figuras de soldados rojos de tamaño natural y, lo más insólito: un colosal Cascanueces y un enorme sillón en el que todo mundo quiere sentarse y posar para la foto.

Tal es el ambiente que se vive antes de una función de El Cascanueces con la Compañía Nacional de Danza y la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, más la participación de niños y adolescentes que estudian en la Academia de la Danza Mexicana y en la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea, pertenecientes al INBAL.

Dentro de la sala, lo primero que llama la atención es un Huevo Fabergé de siete metros de altura, ubicado en el centro del escenario como símbolo de la estética que prevalecía durante los estertores de la Rusia zarista. En esa época, El Cascanueces fue creado por los coreógrafos Marius Petipa y Lev Ivanov, con música de Piotr Ilich Chaikovski, a partir de un cuento de E.T.A. Hoffmann.

Desde 2017 la Compañía Nacional de Danza presenta esta nueva producción con escenografía de Sergio Villegas, quien supo aprovechar al máximo los 240 metros cuadrados a su disposición. María y Tolita Figueroa aportan un rico y variado vestuario, confeccionado con novedosas técnicas de impresión; mientras que Laura Rode ilumina el espacio con los actuales estándares de calidad mundial que prevalecen en el recinto.

Bajo la dirección artística de Elisa Carrillo y Cuauhtémoc Nájera, la CND muestra una gran solidez técnica e interpretativa que es premiada con ovaciones constantes. Tres semanas antes del estreno, los primeros bailarines Blanca Ríos y Argenis Montalvo expresaron aquí mismo la satisfacción que les produce participar en un ballet como El Cascanueces, en el que conviven varias generaciones de bailarines. En su momento, ellos mismos interpretaron papeles infantiles que les sirvieron de escalón para llegar al sitio que hoy ocupan.

La virtuosa Orquesta del Teatro de Bellas Artes, bajo la batuta del joven director Iván López Reynoso, da esplendor a la genial partitura de Chaikovski. Muy pocas composiciones en la historia de la música de concierto tienen tantos pasajes reconocibles para el gran público como El Cascanueces, y por eso algunas personas tararean en determinados momentos y aprovechan el intermedio para acercarse al foso a felicitar a los instrumentistas.

Detrás de las arpas se observa la celesta, especie de armonio cuyo sonido destaca en la mágica interpretación de la Danza del Hada de Azúcar. El tecladista es nada menos que Duane Cochran, coreógrafo, bailarín y pianista nacido en Detroit, Michigan, quien desde hace cuatro décadas reside en México. Hoy porta un gorro que lo protege del frío y esa prenda acrecienta su notable parecido físico con el finado actor Scatman Crothers (célebre por su participación en El resplandor), quien también era músico y bailarín.

Las bajas temperaturas de estos días son el marco ideal para la temporada de El Cascanueces en el Auditorio Nacional, emblema de la Navidad en la Ciudad de México desde 2001. Desde 2017, más de 200 mil niños y adultos han gozado con las aventuras de Clara, quien luego de una alegre reunión se queda dormida y sueña que los objetos que la rodean adquieren dimensiones gigantescas. El juguete que le habían regalado, y que da título al ballet, se transforma en príncipe y con él viaja a un mundo feliz donde ambos son testigos de hermosas danzas exóticas.

Al término de la función, los aplausos parecen interminables para todo el elenco. Iván López Reynoso abandona el foso, sube al escenario y desde ahí agradece la participación de la orquesta, cuya labor seguramente habría agradado al compositor nacido entre los montes Urales y cuya música jamás morirá.

Alguna vez Chaikovski dijo que “el ballet es una ópera sin palabras”. En efecto, la gente regresa a casa con la sensación de haber atestiguado otro tipo de arte total. ♪

Créditos
Compañía Nacional de Danza. Directores artísticos: Elisa Carrillo y Cuauhtémoc Nájera. Director ejecutivo: David Bear.
Coreografía de El Cascanueces: Nina Novak, basada en la original de Marius Petipa y Lev Ivanov.
Arreglos coreográficos: Compañía Nacional de Danza.
Libreto: Marius Petipa, basado en la versión de Alexander Dumas del cuento El Cascanueces y el rey de los ratones, de E.T.A. Hoffmann.
Diseño de escenografía: Sergio Villegas. Diseño de vestuario y maquillaje: María y Tolita Figueroa. Diseño de iluminación: Laura Rode.
Orquesta del Teatro de Bellas Artes. Director concertador: Iván López Reynoso.
Música: Piotr Ilich Chaikovski.

Página oficial de la Compañía Nacional de Danza: https://companianacionaldedanza.inba.gob.mx/

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