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jueves, 15 de agosto de 2019

La kilométrica pachanga de Pedro Julio Avilés


Ni de aquí ni de allá / 15 de agosto, 2019 / Función única / 
2:05 horas de duración / Promotor: Almashow Producciones. 

Julio Alejandro Quijano
Mil ochocientos kilómetros por mar y luego cuatrocientos kilómetros por tierra; esa distancia separa a La Habana de la Ciudad de México. Pero con Pedro Julio Avilés y Rodrigo de la Cadena bastan cinco minutos para acercar ambas ciudades en un dueto. El saxofonista cubano lo presenta como “un bohemio por excelencia” y el mexicano le contesta el halago con una carta de naturalización simbólica: “De ahora en adelante te voy a decir algo, tú eres un mexicano nacido en Cuba”.
 
La historia del bolero criado a un mismo ritmo entre el folclor cubano y el yucateco cobran sentido cuando Pedro Julio improvisa una entrada de casi dos minutos. “Hace rato, durante el ensayo, habíamos preparado una intro… pero la verdad es que no me acuerdo cómo era. Así que vamos a ser bohemios… a ver qué nos sale”. El resultado es un pasmo, un “¡qué gran sentimiento!” repetido entre las mesas del Lunario. Sin poderse expresar con palabras, las emociones tienen salida en un coro que acompaña la letra de “Llorando por dentro”, compuesto por (para cerrar el triángulo bolerístico) Francisco Céspedes, quien es cubano y también mexicano.

Avilés tomó el saxofón a los doce años pero no fue su primer instrumento: desde los cinco tocaba el piano, instado por un destino familiar. Su abuelo fue el primer director de la Orquesta Avilés, cuyos blasones incluyen atravesar tres siglos y mantenerse en activo desde su fundación en 1822, en Holguín, la ciudad que primero descubrió Cristóbal Colón al llegar a Cuba.

El saxofonista llegó a México en 2001 y se convirtió en consentido de cantantes como Emmanuel y Mijares, que lo tienen como músico de cabecera en sus conciertos. A la par, Avilés desarrollo un proyecto solista con el que publicó Voyage en 2010 y Ni de aquí ni de allá, álbum que estrena esta noche.

“En los últimos veinte años de mi vida, un día estoy en Miami y al siguiente en Monterrey; ahora estoy en México y mañana viajo a Chiapas. He descubierto que cuando uno es extranjero, se hace ciudadano del mundo y la música se vuelve tu casa. Por eso siento que pertenezco a todos lados”, explica al presentar “Añoranza cubana”, el cual curiosamente es un tema con el que trata de recuperar un sentimiento patriótico. “Es el tributo que hago a la historia de mi familia de músicos y a las canciones con las que me criaron”.

Lo que se escucha es efectivamente una mezcla de jazz, danzón, bolero y hasta un poco de bossa nova que termina por levantar a varios para bailar. “Esta es la pachanga que necesitamos”, dice Avilés.  Es una de sus palabras favoritas. La usa también para presentar a Aranza, con la que colabora desde hace tres años, cuando ella lo invitó a ser su saxofonista. “Ahora tú eres la estrella”, le dice la cantante. Con “Alma mía”, provocan una pachanga romántica en la que no hay baile pero sí arrumacos que se adivinan a través de las siluetas en la oscuridad del foro.

Con “Melody for Liz” habla de su idea del saxofón (“mi amor por este instrumento no es fugaz, es para toda la vida”) pero es con “Lágrimas negras” que termina esta pachanga que a todos los ha hecho sentir como en casa. ♪

Programa
Flying to Taiwan / Ni de aquí ni de allá / Añoranza cubana / Días nuevos (con Gian Marco) / Ahí na’ ma / No los beses / Gozando / Si no existieras / Llorando por dentro (con Rodrigo de la Cadena) / Latin roll / Simplemente no jodas / Alma mía (con Aranza) / Melody for Liz / Lágrimas negras.

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