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viernes, 5 de julio de 2019

Gala flamenca: La verdad del arte


Hojas de Té presenta / 5 de julio, 2019 / Función única / 2:11 hrs. de duración /
Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional. 

Gustavo Emilio Rosales
La clave de su danza consiste en la capacidad de almacenar corporalmente el grueso legado de expresiones que el flamenco, como baile y música, ha desarrollado a lo largo de centurias, desde el ancestral origen asiático hasta su consolidación a cargo de la etnia gitana radicada en territorios andaluces. 

Son las bailaoras vinculadas con el estudio mexicano Hojas de Té —Marién Luévano, Selene González y Pilar Fernández—, acompañadas por dos intérpretes de España: Antonio Rodríguez El Chupete y Pedro Córdoba. Cinco artistas que poseen gran dominio técnico y capacidades de expresión filtradas por un estilo propio; junto a ellos se presenta un cuarteto de músicos, también excelentes: Mario Díaz y José El Cachito Díaz, al cante; el guitarrista Ricardo Sánchez y el violinista y director musical Ulises Martínez.

La gala está dispuesta en el formato conocido como tablao flamenco, en el que bailaoras y bailaores alternan solos coreográficos entre sí y también se intercalan entre ellos pasajes protagonizados por los músicos. En este caso, es el guitarrista Ricardo Sánchez quien brinda un emotivo lance solista, antecedente del primer cuadro de baile, en el que Pilar Fernández comienza a calentar esta velada de fusión creativa iberoamericana por medio de un hermoso danzar a ritmo de guajira, que es uno de los palos (ritmos) llamados “de ida y vuelta”, aquéllos que fusionan músicas populares de España y América.

Procedente de Sevilla, Antonio Rodríguez El Chupete es cuerpo generador de un danzar ígneo. La prensa de Estados Unidos lo ha llamado El Salvaje, impulsor de “un baile lleno de fricción, adictivo”. Contemplarlo es, en efecto, quedar prendado por su modo genuino de abordar este arte, fuera de cualquier lineamiento que se pueda considerar canon. Marcha, embiste, se retuerce, se mete dentro de sí; su frondosa barba de gigante le da facha de lobo u ogro, pero dentro de sus ojos brilla una ternura profundamente conmovedora, que en ocasiones se traduce en pases de movimiento gentil. Tan insólito como inolvidable.

No menos intensa que la de su predecesor escénico, la danza de Marién Luévano fascina desde y a través de modos enigmáticos que casan con el aura elegante de su vestuario negro azabache. La directora y socia fundadora del estudio Hojas de Té lleva a cabo el que se considera más complejo de todos los palos, la soleá; un género flamenco que exige poderosa carga dramática, sin que ésta se precipite hacia el fácil dramatismo de telenovela. Es un estilo que honra la templanza de la mujer que lo convoca y la bailaora mexicana, quien pasa por una etapa de madurez artística conquistada con disciplina y perseverancia, lo ejecuta de manera brillante, dejando en una especie de tensión suspendida el ánima de sus espectadores, que al final del acto se desviven en júbilo y estruendoso reconocimiento a esta artista notable.

Prosigue esta gala a la que nadie aquí pareciera querer darle fin, de tan gozosa que deviene. Utilizando las dinámicas de su vestuario fucsia intenso cual imán, la bailaora Selene González se dedica a coleccionar, por tarantos, multitud de jaleos, desde el infalible ¡Ole, guapa!, hasta el rotundo ¡Arsa, mi armau!, provenientes de percepciones imantadas por ese carisma único, especie fundamental del arte flamenco, si las hay, que Federico García Lorca llamó duende. Bajo este hechizo, los cantaores de apellido Díaz, padre e hijo, inician un flujo vocal tapizado de requiebres y melismas, apto para la apertura ceremonial de un umbral extraordinario.

La presencia del célebre bailaor y maestro Pedro Córdoba se instaura en este umbral apasionado por derecho. Su porte es fascinante y su capacidad de zapateo, giro y transformación energética son pilares para el surgimiento de un caudal flamenco magistral. Seguramente aplaudirían este momento los grandes ancestros de este artista nacido en Sabadell, Barcelona, quien cuenta con tres décadas de trayectoria, en la que ha compartido complicidad creativa con figuras de la talla de Enrique Morente, La Yerbabuena y Joaquín Grilo. Por su gracia, la noche del flamenco en flor cierra con estrella de ventura y este espacio que los ha acogido y proyectado recibe la marca indeleble que distingue a los tablaos en los que al arte alcanza proporciones contundentes de verdad. ♪

Programa
Presentación por bulería / Solo de guitarra / Baile por guajira / El Chupete, por alegrías / Baile por soleá / Baile por tarantos / Solo de cante / Baile por alegrías / Fin de fiesta.

Página oficial de Hojas de Té: https://hojasdete.org/

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