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domingo, 19 de mayo de 2019

La Trouppe hace posible un circo imposible


Titerino Circus Trouppe / 19 y 26 de mayo / Dos funciones / 
1:15 horas de duración / Promotor: Teatrikon S.C 

Julio Alejandro Quijano
“¡Ahora sí, prepárense para recibir a una jirafa como no hay otra en el mundo!”, clama Trupo, el Jefe de Pista de este circo en el que, efectivamente, existen animales que no se ven en ninguno otro. “Es que ya los despidieron a todos”, dice en referencia a la ley que, desde hace cuatro años prohíbe los espectáculos con animales.

Para la buena suerte de Titerino Circus, así se llama la compañía, esta jirafa escapa a cualquier prohibición, lo mismo que el chango que va engarzado en su cuello de madera y el elefante rosa que viene detrás de ambos bailando a ritmo de cumbia.

La Trouppe creó este espectáculo con la idea de combinar el arte circense con los títeres y el teatro de cámara negra. El resultado es espectacular en números como el de la malabarista que ejecuta su acto con hasta diez aros al mismo tiempo o el ataque de decenas de manos enguantadas que acosan sin razón aparente a Trupo.

Pero también tiene momentos de carcajada espontánea. Sucede cuando aparece la soprano del show, acompañada en el piano por Noni Pelusas, quien se ocupa más en echarle insecticida a un moscardón gigante que tocar las notas correctas. En medio de la distracción aparece un perro peludo que decide ser el tenor de la noche. Con mejor potencia y afinación, el can opaca a la soprano, que decide terminar las comparaciones con una patada que manda al animal tan lejos que su aullido se oye durante varios segundos antes de caer al piso.

Creada hace 39 años, La Trouppe demuestra que este circo cumple con una regla máxima: la realización de lo imposible. “El circo fascina porque no es explica intelectualmente”, dijo Federico Fellini, el cineasta italiano. Es cierto. Por eso nadie se cuestiona por qué uno de los elefantes es rosa, el otro es azul y los otros dos cafés. Por el contrario, festejan que los paquidermos imiten en tono burlón a Lady Pelucas, Nina Pelosi, Moñeta y Titirola

Por eso también muchos de los asistentes (sin importar si tienen 10 años o 50) aguantan la respiración cuando Titerino, el acróbata que da nombre al circo camina por la cuerda floja sin red de protección a una altura de… un metro. Cuando llega al final de la cuerda (que de largo mide unos tres metros) y después de varios momentos en los que estuvo a punto de perder el equilibrio, la ovación es de pie.

Babo, Beba y Bobo son el otro lado del circo. No el del riesgo sino el del clown. Juntos son Los Babas Brothers y su torpeza es tan precisa que a veces provoca risas pero otras, una compasión que produce hasta cierta ternura.

Luego de que Pelucas, Pelosi y Moñeta montan caballos (también de colores inverosímiles y que también bailan y cantan) llega el momento de despedir a Titerino Circus. Al desfile de todos los cirqueros se agrega un personaje que nadie vio durante la función pero se merece la mayor cantidad de los aplausos de esta noche: La dama de negro.

“Ella es Luly Luna”, dice Trupo. “Aunque nunca se ve en escenario, su talento y alegría lo demuestra a través de los títeres y hoy queremos desearle feliz cumpleaños”.

Con un último desfile de la jirafa con cuello de madera y elefantes de colores, la función termina con una promesa: “Siempre que nos vengan a ver, este circo tendrá animales”. ♪

La Trouppe en Twitter: twitter.com/La_Trouppe

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