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sábado, 30 de marzo de 2019

La Valquiria: Wagner y su grandeza, vivos en este siglo

Foto: Met Live HD / Archivo Auditorio Nacional.

 En vivo desde el Met de Nueva York / 30 de marzo, 2019 / 
Función única / 5:15 hrs. de duración / 
Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.

Fernando Figueroa
Si Richard Wagner dedicó un cuarto de siglo a la creación de la tetralogía El anillo del nibelungo, no hay ningún problema para el melómano si La Valquiria dura más de cinco horas. Sobre todo si se trata de la producción de Robert Lepage, con un gran elenco encabezado por el bajo barítono Greer Grimsley (Wotan) y la soprano Christine Goerke (Brunilda).

Goerke confiesa que antes de su debut en esta obra se sintió nerviosa, pero el gerente general del Met, Peter Gelb, le dijo: “Olvídate de las cámaras y haz tu trabajo como siempre”. Eso la tranquilizó y el resultado es un desempeño extraordinario como cantante y actriz, aunque diferente al que hace ocho años con el mismo papel desplegó magistralmente Deborah Voigt, que ahora funge como anfitriona de la transmisión.

Por su parte, Greer Grimsley sí alcanza las mismas alturas que Bryn Terfel consiguió como Wotan durante aquel apoteósico estreno de la producción. Grimsley disfruta mucho a su personaje estelar “porque está lleno de debilidades, al estilo de Shakespeare”.

Durante la ponencia previa en el Lunario, Sergio Vela habló de “cierto sabor a teatro griego” en el libreto de Wagner, cuyo punto de partida es La Orestiada de Esquilo, pero en este caso echó mano de fuentes mitológicas escandinavas.

La impresionante máquina escenográfica que el Met adquirió en 2011 para la tetralogía —compuesta por 24 vigas de acero que lo mismo sirven para crear una montaña nevada o ardiente, una choza o una cuadrilla de caballos para las valquirias—, fue imaginada por Robert Lepage luego de visitar las zonas volcánicas de Islandia, tal como puede verse en un breve video, exhibido antes de la función.

En el Lincoln Center el espectador observa las placas tectónicas de un mundo que se erige y decae ante sus ojos. Wotan vive el conflicto de la incompatibilidad entre el poder y el amor: aunque sabe que Brunilda hizo bien al desobedecerlo, la castiga con el exilio emocional. El “pecado” fue apoyar a su medio hermano Sigmundo (Stuart Skelton, tenor) en el duelo contra Hunding (Günther Groissböck, bajo).

Sergio Vela considera que los diálogos entre Wotan y su hija Brunilda son un antecedente fundamental en la teoría del psicoanálisis. Y ni hablar de la relación incestuosa de Sigmundo y Siglinda (Eva-Maria Westbroek, soprano), hermanos mellizos que nacieron de la relación del dios Wotan con una mujer terrenal.

La irlandesa Westbroek es la única sobreviviente del elenco principal de 2011 —cuando también interpretó a Siglinda— y parece que el tiempo no pasa por ella; conserva intacta su voz y carisma, elementos que justifican el hecho de que sea una de las consentidas del Met, tal como se lo hace notar el público con las ovaciones más sonoras al término del tenso primer acto. De Wagner ella admira su capacidad para abordar “toda clase de emociones y temáticas como amor, temor, histeria, esperanza”.

En entrevistas grabadas se muestra a instrumentistas de la sección de metales de la orquesta del Met, ya que en todo El anillo del nibelungo su importancia es crucial, sobre todo en el aspecto del leitmotiv; una de esas melodías reiterativas surge cada vez que aparece la espada, sin importar si la lleva Wotan, Sigmundo o Sigfrido (hijo de Siglinda y Sigmundo).

El pequeño pero importante papel de Fricka le corresponde a Jamie Barton con su potente voz de mezzosoprano. Le encanta que los personajes femeninos de Wagner sean casi siempre de fuerte carácter. Fricka es la diosa del matrimonio y se encarga de hacer ver al todopoderoso Wotan como un marido sumiso.

En la escena final puede verse a Brunilda rodeada por un círculo de fuego creado por Wotan; el hombre que lo cruce se casará con la principal valquiria. Cae el telón, el público estalla en una ovación final que parece interminable y sólo cesa cuando el director suizo, Philippe Jordan, deja el podio y sube al escenario para agradecer tantas muestras de admiración como líder de la poderosa orquesta todo-terreno. ♪

La valquiria en el Met:

Foto: Met Live HD / Archivo Auditorio Nacional.

Foto: Met Live HD / Archivo Auditorio Nacional.

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