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viernes, 8 de febrero de 2019

Laureano Brizuela aún comparte sueños


Cabaret Lunario presenta / 8 de febrero, 2019 / Función única / 
2:12 hrs. de duración / Promotor: Sergio Gabriel Producciones S.A. de C.V.


Gustavo Emilio Rosales
¡Y no me importa si pudiste lastimar mi corazón! ¡A tantos sueños compartidos no, yo no renunciaré!”. La respuesta ante este éxito, sin duda una de las canciones señeras de la llamada era del Rock en tu idioma, signo de la cultura musical de los años ochenta en gran parte de las naciones hispanohablantes, es exultante.

Mujeres con carteles de tela hechos a mano, en los que expresan su fervor por el ídolo frente a ellas presente; féminas que se desgañitan tratando de habitar vocalmente los coros en muy alto volumen, prolongando en crispación el final de oraciones o palabras; hombres que aprueban con movimientos de cabeza y sonrisas la entrega imaginaria de sus damas. Laureano y su banda de siete jóvenes músicos, incluido un bandoneonista experto, ante tales consecuencias emotivas, no tienen otra opción que repetir el segundo tema del lado B del álbum Viento del Sur, de 1987, como coda para un concierto reluciente.

El final de la noche podría llegar a ser su principio. El público exhibe gozo de maneras diversas y, pese a que la estrella argentina ha ofrecido ya sus cartas principales, aún le queda a Brizuela mucha historia musical a la cual recurrir, no sólo de su extensa trayectoria como solista de rock pop romántico (iniciada en nuestro país a partir de 1985, año del lanzamiento de la grabación El Ángel del Rock), sino también de sus inicios en los años setenta, dentro del género folclórico latinoamericano, cuando solía tocar en Sudamérica al lado de Los Montoneros, Horacio Guaraní y Víctor Heredia.

El cantante, motivo central de esta reunión con tinte de ritual de la memoria, cumplirá el próximo 22 de julio setenta años. Luce cuidado en su persona y su voz aún conserva la prestancia viril que, junto a su pinta de joven cazador —quizá inspirada en las primeras efigies artísticas de Sandro de América—, lo elevaron a la cúspide del gusto popular.

En cualquier punto que se quiera ubicar la experiencia de este concierto presentado en formato cabaret, se sabe que la percepción correspondiente habrá de ser notable. Ya sea que se elija considerar la estupenda calidad técnica del hecho acústico, que cuidó de aproximarse al emblemático “sonido Brizuela”, consistente en una amplificación moderada, con reverberación continua y discreta en el campo de la voz; o sea que se preste atención al desempeño fluido y eficaz de los jóvenes ejecutantes —coristas masculino y femenino incluidos entre guitarras, bajo, batería, teclado y bandoneón—, que prolongan con fidelidad la tradición de magníficos acompañantes musicales de este vocalista nacido en la provincia de Salta, República Argentina, donde se encuentra el tercer salar más grande de Sudamérica: una insólita extensión de blancura geográfica, apta para cuestionar todo lo aprendido en cuestión de realidad.

No es descabellado pensar que alguna sustancia o panorama de su prodigioso ecosistema natal —somos el clima y sus motivos, afirma el danzante japonés Min Tanaka—, colaboraron para que Brizuela haya decidido ser y hacerlo todo: estudió piano, abogacía y musicoterapia; cantó con activistas políticos en épocas de represión dictatorial; fungió como galán de telenovelas; escribió partituras, guiones y libretos de representación artística para actores y vocalistas de prestigio; se relacionó sentimentalmente con prestigiosas figuras del espectáculo y también con mujeres despojadas de fama: pisó prisión y, liberado, tomó entre sus manos una defensa a posteriori, que no dudó en llevar a cortes internacionales; ha sido productor, compositor de temas que adquirieron gloria internacional en voz de otros cantantes, ciudadano estadunidense, empresario y padre de hijos que buscan abrirse paso en los ámbitos del espectáculo.

De entre esta legión de Brizuelas, hoy Laureano ha vuelto a ser El Ángel del Rock. Hace un derroche de genuina energía con la que brinda un collar de piezas que de seguro han protagonizado capítulos imborrables en la historia sentimental de los señores y señoras que han abarrotado el recinto para transmutar, con persistencia romántica y rebelde, este cabaret en una especie de reunión de egresados de una preparatoria existencial ubicada en el impensable tiempo en el que no existía el celular, en el que los libros se imprimían sólo en papel, y donde, para quedar bien con tu prospecto amoroso, grababas un cassette en el que intercalabas poemas recitados a voz viva con canciones predilectas de la radio, entre las cuales no podrían faltar tres, cuatro, cinco o seis de las interpretadas esta noche por Laureano y su banda, en un retorno con sabor a viaje rítmico hacia la felicidad. ♪

Programa
Alborada / Si quieres amarme / Nada contra nada / Quiero escaparme de ti / Gritando que te quiero / Amándote / Solo / No hay adiós / No llores más / Contigo o sin ti / La promesa de volver / Viento del sur / Por qué te quiero tanto / Tiempo para amarte / Muchachita / Enamorándonos / Sueños compartidos / Cuando seas grande / El ángel del rock / Esto es América / Sueños compartidos (bis).

Sitio oficial de Laureano Brizuela: http://www.laureanobrizuela.com/

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