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viernes, 15 de febrero de 2019

El Bebeto: El de Guasave, sabe



En concierto / 15 de febrero, 2019 / Función única / 2:58 hrs. de duración / 
Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.

Gustavo Emilio Rosales
Un racimo de sonidos de la banda envuelve el canto de El Bebeto que se extiende más allá de sí mismo, renaciendo al unísono en cientos de gargantas que, junto con él, afirman “hicimos click, click, click; / click, click click”, al tiempo que ubican un objetivo imaginario frente a ellos (puede que sea un timbre, quizá una campanita), el cual tocan intermitentemente con los dedos de la mano derecha colocados en montón: un mínimo desplante de muñeca hacia el frente, al compás del estribillo, giro del pie izquierdo hacia el lado contrario, mientras el talón correspondiente percute a discreción, y desde lejos se contempla el logro de una coreografía gozosa, que mejor ha de cifrar las muchas conexiones que vibran entre el cantante y sus públicos: un lazo corporal que desvela la certidumbre de que las tradiciones auténticas ocupan un espacio físico, latente, en aquello que llamamos “nuestro ser”.

El Bebeto encarna a la perfección los poderes especiales que despliega la energía reluciente de algún joven chamán: es el chico del pueblo (“el muchacho alegre”, como dice una de sus canciones), que puedes encontrar en casi cualquier punto del bello Sinaloa, ya sea pisteando doquiera que la banda emplace a fiesta, o bien purificando los efectos de la celebración en alguna ubicua carreta de mariscos, donde el agua de cebada bien helada opera las veces de suero salvador. Esta prestancia rozagante establece un pacto de confianza inmediata: El Bebeto canta y baila sin complicaciones, porque su numeroso auditorio también lo hace, siguiéndolo en estado de lealtad. Hermoso es el conjunto vibratorio que despliega este pacto que se da como un trueno entre estruendos, pues tanto los sonidos en tropel de la banda, sumados a la poderosa proyección acústica de un ensamble de mariachi que interviene en un segundo acto, más la vigorosa entonación del protagonista y un tablero de luces que no deja de emitir estímulos robustos, crean una atmósfera de intensa cruzada musical.

Pulula la presencia de damas de belleza formidable, que bendicen el aire al mínimo oscilar de su perturbador derroche somático; asimismo, coexisten multitud de sombreros, camisas a cuadros, botas y pantalones de mezclilla. Huele a mar Pacífico, a tomate, a cebiche con pepino, a carne asada y mucha salsa guacamaya; huele a Sinaloa en cada una de las canciones, propias o ajenas, que El Bebeto hace suyas y nuestras con la fuerza de una insólita pasión. Ni duda cabe de que este joven oriundo de Guasave sabe, y vaya que muy bien, que su gracia principal es propiciar la comunión colectiva por medio de su entusiasta voz y genuina disposición a encender la mecha del buen ánimo por medio de sonrisas, sudores; caminatas de extremo a extremo del escenario, que se vuelven mini maratones con el paso de tres, seis, nueve, quince, veinte canciones, y el plebe tan campante que hace parecer que esta noche de fuego mexicano hecho canción habrá de durar hasta el retorno del bandido Malverde, santificado por el fervor popular de comunidades cuyo pulso cotidiano está ligado al corazón cultural de la tambora.

De varias maneras se anticipa aquí el legendario Carnaval de Mazatlán, pues tal es el regocijo en diversidad que El Bebeto y treinta músicos, divididos entre banda y mariachi, suscitan con una diversidad coherente de canciones que van desde temas tradicionales, como “El sinaloense”, hasta piezas emblemáticas de Joan Sebastian, pasando por nuevos clásicos del género, como “Árboles de la barranca”. El público también sabe, lo siente, percibe el gestarse de una ceremonia que corona el amor, la alegría y el reiterado voto de confianza para este carismático vocalista del noroeste, hijo de una familia sencilla, quien desde 2010, año en que lanzó su primera producción musical, titulada Quiero que seas tú, inquieta progresivamente los ánimos de los muchos amantes de la tambora romántica y los temas “de cajón”, renovados en su voz fina y potente.

La segunda interpretación de su éxito actual “Mi persona preferida”, le da pie a El Bebeto para finalizar, tras de tres cambios de ropa y quizá kilo y medio menos de humedad en el cuerpo, ante una multitud que saldrá del recinto caminando dos o tres centímetros por arriba del suelo, un tour de force que traza horizontes de prosperidad y algarabía en su promisorio futuro. ¡Musho buen argüende, pariente! ¡Fierro! ♪

Programa
No que no / El sinaloense / Tatuajes / No te creas tan importante / Árboles de la barranca / Lo más interesante / Sabes que te quiero / De las 12 a las 12 / Besos nuevos / Juro por Dios / Si quieres / Volveré a amar / El muchacho alegre / Seremos / Mi persona preferida / El rey / Por qué dejaste que te amara / Viajes para Marte / Cuando tú me besas / Vete / Hicimos click / Acá entre nos / Me nace del corazón / Bomba / Tragos de amargo licor / Disculpe usted / Corazón de acero / Todavía te quiero / Por tu maldito amor / No logré olvidarte / No la he podido olvidar / Cuánto la quiero / Lo legal / Mi persona preferida.

Sitio oficial de El Bebeto: http://www.elbebeto.com.mx/inicio

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