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sábado, 26 de enero de 2019

Streetlight Manifesto, ska californiano en la pista

Foto: Óscar Fuentes / Archivo Auditorio Nacional.

26 de enero, 2019 / Función única / 
2:50 hrs. de duración / Promotor: Alejandro de la Cuesta.

Alejandro González Castillo
La Mugrosa Ska y Rikita Banana anuncian el orgullo que les genera presentarse hoy en el Lunario. La primera agrupación, tras viajar desde Guadalajara, de donde es oriunda; la segunda, luego de aterrizar en la capital mexicana proveniente de Mérida, su tierra natal. Los tapatíos toman el escenario apelando a “la conciencia social, el cuidado ambiental y la superación personal”; mientras que los yucatecos dejan ver otros intereses: “tocar, tomar mucha cerveza, dormir, volver a tocar y luego volver a tomar mucha cerveza”. Sin embargo, pese a que sus prioridades son diferentes, sus improntas sonoras muestran referencias en común, como el gusto por la rispidez rítmica de Sekta Core así como la atracción por la dulzura melódica de Los Estrambóticos.

Ya con fans nuevos en la maleta, el par de grupos deja la temperatura a punto para que Streetlight Manifesto, el número estelar de la sesión, conduzca a la pista a los pocos que se quedaron quietos. Frente a los micrófonos, los de Nueva Jersey descubren que cumplir con aquel deber no será del todo complicado, pues apenas suenan los primeros acordes de “Watch it crash” el público se enreda en una liosa danza donde risas y sudor parecen asentir: de esto se trata el ska californiano. Una coreografía caótica donde abrazarse es fundamental a la hora de entonar cánticos que con sencillez podrían confundirse con una porra futbolera.

El grupo liderado por Tomas Kalnoky nació en 2003 del encuentro de dos bandas, Catch 22 y One Cool Guy, cuyas fuentes de inspiración se encontraban en el ska y el punk. Un par de influencias palpables desde Everything goes numb (2003), el disco debut de Tomas y los suyos, quienes a partir de entonces se dedicaron a afilar su sonido, una suerte de fusión entre el desparpajo de The Offspring y el ímpetu fiestero de Save Ferris que hubiera pasado desapercibido de no ser por la excelsa labor de los saxofonistas Mike Brown y Jim Conti, además del trabajo de Nadav Niremberg en el trombón y de Matt Stewart en la trompeta. Hoy puede certificarse lo dicho, cuando los metales resuenan imponentes sobre la base rítmica construida por Chris Thatcher y Pete McCullough (batería y bajo, respectivamente) para que el desempeño vocal y guitarrístico de Kalnoky adquiera un matiz especial, lejano al de una banda de happy punk genérico.

En su debut ante la audiencia mexicana, el septeto recuerda los cadenciosos modos del reggae a la Bob Marley (“Everything goes numb”) así como acude a la herencia multicultural de Mano Negra (“Would you be impressed?”) para, sin miedo alguno, impregnar de jazz unos cuantos compases (“Point / Counterpoint”); aunque, claro, lo que más y mejor hace es ejecutar esos himnos ideales para alzar el tarro en las gradas del estadio, que viven condensados en cuatro álbumes. Y la algazara podría seguir hasta bien entrada la madrugada; sin embargo, se detiene cuando los músicos anuncian el adiós no sin antes prometer que a partir de hoy volverán cada año y, ya con la emoción a tope, hacerle una confesión a los presentes, algo que obliga a los danzantes a despedirse con una sonrisa más aparatosa que el saxofón de Brown: “Ustedes son de verdad hermosos”. ♪

Programa
Watch it crash / The three of us / Point / Counterpoint / We will fall together / Forty days / Dear Sergio / Everything goes numb / A moment of silence / A moment of violence / A better place, a better time / Would you be impressed? / Here’s to life / Somewhere in the between / The big sleep.

Página oficial de Streetlight Manifesto: www.streetlightmanifesto.com

Foto: Óscar Fuentes / Archivo Auditorio Nacional.

Foto: Óscar Fuentes / Archivo Auditorio Nacional.

Foto: Óscar Fuentes / Archivo Auditorio Nacional.

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