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domingo, 20 de enero de 2019

Julie: La señorita ya vive en Londres

Foto: NT Live / Archivo Auditorio Nacional.
National Theatre Live. Temporada 2018-2019 / 20 y 21 de enero, 2019 /
 Dos funciones / 1:35 hrs. de duración / 
Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional –
 Embajada Británica en México.


Fernando Figueroa
Quienes en 2014 vieron a Medea cepillarse los dientes mientras sus pequeños hijos jugaban con modernas tablets —en la tragedia homónima de Eurípides que se proyectó en el Lunario dentro del programa National Theatre Live—, hoy no les extraña que La señorita Julia de August Strindberg (1849-1912) se transforme en Julie a secas, que ya no viva en la campiña sueca del siglo XIX sino en el Londres actual y que el desliz amoroso sea con el chofer de la familia, un inmigrante de origen africano que sueña con poner un restaurante en Cabo Verde. En ambas obras la actualización se debe a la mano de la directora Carrie Cracknell.

Cracknell contó con Polly Stenham como adaptadora. Antes de la función, ambas son entrevistadas y, de entrada, señalan que la mayoría de los críticos no han advertido  que en este montaje el verdadero escándalo ya no es la fugaz relación sexual de dos personas de clases sociales diferentes, sino el hecho de que la explotación de los trabajadores no ha variado luego de tantos años.

El célebre autor nacido en Estocolmo ubicó los acontecimientos de La señorita Julia en la noche de San Juan, un rito pagano con el que originalmente se celebraba el solsticio de verano, y que el cristianismo se apropió para conmemorar el nacimiento del mencionado santo.

En el caso de Julie, la protagonista (Vanessa Kirby) celebra su cumpleaños 33 en un amplio salón de su casa, donde ella y sus amigos bailan, beben alcohol y se drogan. Al mismo tiempo, en la cocina, el chofer Jean (Eric Kofi Abrefa) y la empleada doméstica Kristina (Thalissa Teixeira) platican de su noviazgo y posible matrimonio.

La escenografía de Tom Scutt es elegante y eficaz. En primer plano se observa la modernísima cocina donde se desarrolla la mayor parte de la acción, y la que supuestamente es la pared del fondo se levanta para transformarse tanto en el salón de la fiesta como en el dormitorio de Julie, según se requiera.

Julie se aburre de sus amigos y decide flirtear con Jean, quien a solas le confiesa que ha estado enamorado de ella desde hace muchos años. Kristina, ajena a estas confesiones, se siente cansada luego de un largo día de trabajo y decide irse a descansar, mientras los otros dos inician los preámbulos que los conducirán a la cama.

Cuando el ardor se apaga, salen a flote las verdaderas personalidades de Julie y Jean, que inician un mordaz y cruel juego de descalificaciones mutuas. Es entonces que el genio de Strindberg luce porque, aparte de la demoledora crítica social presente en sus obras, en los personajes hay irresolubles conflictos existenciales que se manifiestan en sólidos e inolvidables parlamentos.

Vanessa Kirby interpreta con maestría a una Julie muy sexy que acaba de romper con su novio y se enfrenta al vacío emocional. Jean le propone huir suponiendo que ella financiará la partida, pero resulta que no tiene dinero en efectivo. Kristina descubre la traición, les restriega en la cara su falta de valores éticos y se va.

Julie comenta que su madre se suicidó y que adora a su padre aunque él nunca la haya comprendido; Jean no se compadece, incluso se burla. La nueva pareja entiende de inmediato que lo suyo no tiene futuro en Londres ni en Cabo Verde.

Los papeles se invierten cuando Julie le pide a Jean que le dé órdenes, que le diga qué hacer con su vida. Jean le surra algo al oído y más tarde ella decide seguir los mismos pasos que su madre, a solas, en una penumbra que se convierte en oscuridad. ♪

Julie en el National Theatre Live en internet: http://ntlive.nationaltheatre.org.uk/productions/67827-julie


Foto: NT Live / Archivo Auditorio Nacional.

Foto: NT Live / Archivo Auditorio Nacional.


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