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sábado, 12 de enero de 2019

Adriana Lecouvreur: Una diva legendaria y otra actual



Transmisión de ópera en vivo desde el Met de Nueva York. HD Live / 
12 de enero, 2019 / Función única / 3:35 hrs. de duración / 
Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.

Fernando Figueroa
Peter Gelb, gerente general del Met de Nueva York, y el productor David McVicar coinciden al señalar que esta tarde “una diva interpreta a una diva”. Se refieren al portentoso trabajo de la soprano Ana Netrebko en el papel principal de Adriana Lecouvreur, ópera en italiano de Francesco Cilea que se estrenó en Milán, el 6 de noviembre de 1902.

Adrienne Lecouvreur fue una célebre actriz francesa de principios del siglo XVIII quien, según la leyenda, murió luego de aspirar un ramo de violetas envenenadas que le envió una rival de amores. A partir de esa anécdota, Eugène Scribe y Ernest Legouvé escribieron una obra teatral en francés que luego Arturo Colautti transformó en libreto operístico a petición de Francesco Cilea.

El resultado final es “una ópera hermosísima”, tal como la definió el maestro Sergio Vela durante su ponencia previa en el Lunario. La veracidad de tales palabras se constata en la nueva producción de McVicar, caracterizada por fastuosos ropajes y decorados de época que recrean las mansiones de la realeza y la zona entre bastidores de la Comédie-Française.

El drama inicia cuando el anciano director de escena Michonnet (Ambrogio Maestri, barítono) declara en secreto su amor por Lecouvreur, quien sólo piensa en el militar Maurizio (Piotr Beczala, tenor). La historia deriva en comedia de enredos al aparecer el Príncipe de Bouillon (Maurizio Muraro, bajo), simpático personaje que le pone los cuernos a la Princesa (Anita Rachvelishvili, mezzosoprano) y ella le paga con la misma moneda.

La amante del Príncipe es la actriz Duclos (sólo mencionada en los parlamentos), y el amorío extramatrimonial de la Princesa es nada menos que con Maurizio, quien ya no quiere saber nada de ella porque ahora desea a Lecouvreur.

La disputa por ese hombre genera un emotivo duelo vocal entre Anita Rachvelishvili y Ana Netrebko, en el que salen ganadores quienes las escuchan en el Lincoln Center y en todos los recintos donde se transmite la función vía satélite, incluido el Auditorio Nacional, cuya nueva pantalla gigante sirve como una nítida y entrañable ventana hacia el escenario neoyorquino.

En Rachvelishvili se percibe un canto poderoso de gran naturalidad, y en Netrebko una combinación de virtuosismo vocal y glamour que provoca estupor. Atrás de ellas está la flexible orquesta del Met bajo la batuta de Gianandrea Noseda, quien al ser entrevistado destaca el refinamiento de la partitura, algo que Sergio Vela ya había advertido.

Aunque Piotr Beczala no posee una personalidad arrolladora, ni mucho menos, sí es un gran tenor que —según él mismo afirma— mejora su desempeño “en un veinticinco por ciento” cuando alterna con Ana Netrebko. En su momento, ella comenta que le gusta interpretar el papel de una mujer inteligente y talentosa como Adriana.

Resulta difícil entender por qué esta ópera no está al menos entre las 100 más representadas a nivel mundial, aunque muchos estudiosos lo atribuyen a un libreto un tanto confuso. Sin embargo, su música produce una sublime ensoñación y, además, posee varias arias memorables como “Io son l’umile ancella” (Adriana), “Acerba voluttà” (Princesa) y “L’anima no stanca” (Maurizio), entre otras. También contiene un bello pasaje de ballet (“Il giudizio di paride”) que convierte a Adriana Lecouvreur en un buen ejemplo de lo que significa “arte total”.

Al cerrarse el telón, las ovaciones para todo el elenco parecen interminables, sobre todo en el caso de Anna Netrebko, una singular diva con la humildad necesaria para reclamar la presencia en el escenario de Gianandrea Noseda, líder de un puñado de estupendos instrumentistas que hoy han dado vida a una partitura que luce radiante luego de más de un siglo de existencia.

La gente abandona el Auditorio Nacional en aparente estado de gracia. En Paseo de la Reforma una vendedora de flores ofrece ramitos que, al parecer, nadie compra. Nunca se sabe lo que puede suceder con los seductores aromas. ♪

Página oficial de The Met: Live in HD: https://www.metopera.org/season/in-cinemas/

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