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jueves, 16 de agosto de 2018

Elvis is back o el más allá se parece a Las Vegas

Foto: Fernando Aceves / Archivo Auditorio Nacional.


Héctor Ortiz presenta / 16 de agosto, 2018 / Función única / 1:40 hrs. de duración /
Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional

Alejandro González Castillo
En la saga de películas Back to the future, Marty McFly consigue viajar en el tiempo gracias a un automóvil que se traslada al pasado y al futuro a merced del dueño del volante. Esta noche, Héctor Ortiz ha llegado al Lunario montado precisamente en ese bólido, tras andar un largo trayecto más allá de la velocidad de la luz.


Dos escalas hizo el conductor en el auto que McFly usara: primero, retrocedió el reloj cinco décadas (3 de diciembre de 1968) con tal de sentarse frente al televisor y presenciar el regreso de Elvis Presley, tras pasar siete años lejos del micrófono; después, se trasladó a un día como hoy, 16 de agosto, pero de 1977: la fecha en que El Rey falleció.

Una vez instalado en su camerino, el excursionista desempacó los atuendos que a lo largo de su viaje reunió, fieles reproducciones de los usados por el de Tupelo en sus múltiples presentaciones en Las Vegas. Luego, ya con los dedos forrados de anillos, las gafas oscuras y la capa puestas, además del copete bien peinado, aparece en escena.

Poseído por el espíritu de su ídolo, Ortiz no sólo hace lo que cualquiera esperaría, imitar con precisión cada uno de sus movimientos corporales así como sus inflexiones a la hora de cantar, sino que también habla tal y como el “King creole” solía. De manera que resulta inútil que el público le pida canciones —“Mentes suspicaces” y “A mi manera” son las dos más solicitadas— así como que le lance piropos. La respuesta sagaz por parte del de los pantalones acampanados siempre es la misma: “Perdónenme, de verdad, pero no entiendo lo que me dicen”.

El grado de meticulosidad con que el del escenario duplica las maneras de Presley es producto de años de trabajo. Desde hace treinta y tres veranos se transforma en Elvis; sin embargo, su carrera dio comienzo hace cincuenta años, cuando formó su primer grupo de rock, Hallucination Sound. Desde entonces, ha incursionado en el teatro musical (Vaselina, José el soñador) y, al lado de The Classics, quienes esta noche también lo acompañan, se ha dedicado a ofrecer tributos a grupos como The Doors y The Bee Gees.

Saber que el hombre está capacitado para hacer los falsetes de los hermanos Gibb, así como para rasgarse la garganta como a Jim Morrison le gustaba, permite comprender que hoy encienda las luces de su lúgubre residencia (“You’ve lost that lovin’ feelin’”), con la misma decisión que le inyecta adrenalina a la primaveral “Sweet Caroline” de Neil Diamond.

Aunque los sugerentes chasquidos de “Fever”, el dueto formado al lado de José Luis Ordóñez y los arrojados movimientos de cadera de “Hound dog” hacen que la audiencia ponga, literalmente, el grito en el cielo, el acto más temerario de la noche tiene lugar cuando nace una pregunta bajo reflectores: “quizá sea una locura pensarlo, pero, ¿qué clase de canciones cantaría Elvis de seguir vivo?, ¿sería posible que le gustara Metallica?”. Así, no hay dudas cuando se ordena que “Enter sandman” arranque, aunque esta vez con un arreglo rockabilly ideado para dislocarle las rodillas a cualquiera. Ahí el tipo de lujos que sólo los viajeros del tiempo pueden darse.

Una vez que el par de temas que todos ansiaban escuchar aparece, llega una declaración amorosa que dirige los pasos de los asistentes a la salida del foro, donde descubren cómo los miembros del valet parking entregan un extravagante auto deportivo cuyas placas, expedidas en California, rezan “OUT A TIME”.

Se trata, nada menos, que del DeLorean DMC 12, el auto que McFly le prestó sin miedo a Héctor, a sabiendas del buen uso que le daría. Es así como el vehículo desaparece en medio de la noche, con su chofer diciendo adiós a los curiosos mientras enseña su prístina dentadura. “Uf”, suspiran varios mientras el vehículo se esfuma, “el tiempo no corre, vuela”.

Programa
C. C. Rider / Burning love / Something / King creole / Now or never (con José Luis Ordóñez) / You’ve lost that lovin’ feelin’ / Sweet Caroline / Heartbreak hotel / All shook up / Hound dog / Fever / Love me / Enter sandman / If I can dream / Memories / I got a woman / You were always on my mind / Love me tender / My way / Suspicious minds / Can’t help falling in love with you.

Página oficial: www.ortizhector.com


Foto: Fernando Aceves / Archivo Auditorio Nacional.
Foto: Fernando Aceves / Archivo Auditorio Nacional.


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