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jueves, 26 de julio de 2018

Beach Fossils: El contagioso rapto de la hormona sosegada

Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional.


En concierto / 26 de julio, 2018 / Función única /
1:55 hrs. de duración / Promotor: Alejandro de la Cuesta.

Gustavo Emilio Rosales
“Porque, quizá, tú serás quien me salve…”. Siete coristas improvisados, en un idioma inglés remodelado a conveniencia, entonan sobre el escenario, junto a los músicos de Beach Fossils, las líneas principales de “Wonderwall”, de Oasis.


Dustin Payseur, cantante y líder de la banda neoyorquina, los ha convocado de entre el público con dos palabras y un gesto; el espontáneo coro sube con alegría evidente, pero sin aspavientos, sin incorrecciones al bailar o al brindar un abrazo.

Transparente éxtasis, desmesura de humo, tal es la atmósfera dominante en el culmen y cierre de un concierto con aroma a Generación Y: la cohorte demográfica experta en conexiones digitales, pero complicada a la hora de hacer vínculos que exijan la presencia irrefutable de la piel y la sangre.

El baile, los aplausos y vítores que emergen desde la zona de público trazan cierta condición sutil de espuma que coincide con el tono general de Somersault (2017), el álbum con que Beach Fossils consolidó un espacio protagónico dentro de la escena indie internacional a través de un sonido ligero, comprometido especialmente con una enfática vocación de gimnasia emotiva.

Vestidos con indumentaria pubescente, que le resta una década y media a sus treinta y tantos años de vida, los intérpretes de “Daydream” y “Down the line” —piezas señeras de su repertorio que evocan sugerentes fusiones noventeras del tipo New Order en cruce con The Cure y Paul Simon— transmiten la gozosa tranquilidad de una banda de garage en ensayos caseros.

Payseur, quien rasguea las cuerdas de su guitarra con una asombrosa habilidad y es capaz de vocalizar pasajes arduos sin esfuerzo aparente, y el baterista Anton Hochheim, dueño de una técnica tan depurada que podría pasar por estado de gracia, elaboran la estructura vertebral de una poética repleta de tardes de sol sin algo estimulante para hacer, sentir o pensar.

Con destreza correspondiente, el guitarrista Tommy Davidson (quien lleva a cabo proyectos musicales en solitario bajo el nombre de Bruce Smear) y el bajista Jack Doyle Smith, ayudan a sostener un método de composición basado en el espíritu del canon decreciente y las tendencias narrativas de la canción folclórica. La multitud frente a ellos parece transportada, en vilo, por una tensión que la mece hipnóticamente, como si de un cardumen en pasmo se tratara.

Si la hormona que determina la erotización de las pasiones pudiera mirar los paisajes de este encuentro musical, seguramente lo haría desde una sobredosis de sosiego: deleitándose con la alianza entre personas que han hecho de su desencanto existencial una tersa canción de cuna para el mero durar.

Baile sin danza, irrupciones melódicas en ausencia de acento o contrapunto, rebeldía que se suele resguardar dentro de ciento cuarenta caracteres con garantía total de evanescencia: tales son los elementos que cantar pueden la gesta de un concierto multitudinario sin olor a sudor. ♪

Programa
Generational synthetic / Shallow / This year / Down the line / Adversity / What a pleasure / Saint ivy / Out in the way / Be nothing / Calyer / Sleep apnea / Careless / Daydream / Sugar / Clash the truth / May 1st / Wonderwall.

Beach Fossils en facebook: https://www.facebook.com/beachfossils/


Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional.

Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional.

Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional.

Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional.

Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional.



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