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viernes, 22 de junio de 2018

Dulce: Idilio de caramelo macizo

Foto: Sergio Bautista / Colección Auditorio Nacional. 

En concierto. Romántica / 22 de junio, 2018 / Dos funciones (19:00 y 23:00 horas) /
2:15 hrs. de duración / Promotor: Hugo Michelle Mejuto Sandoval.

Gustavo Emilio Rosales
Pasan los años. Las palabras con que ella nombra los accidentes del fenómeno más importante para la vida de millones de personas son pocas y de reiterada aparición en su extenso repertorio lírico: amor, dolor, traición, entrega, esperanza y herida. El aún potente alcance de su voz y una fina destreza para sostener el canto desde una bien articulada columna de sensaciones y sentimientos a flor de piel hacen que Dulce anime el pacto de renovación que desde 1974 tiene con el género de la balada, materia inevitable de nuestra educación emocional.


“Me puse Dulce porque pensé que nadie se interesaría en una artista que se llamara Bertha Elisa Noeggerath Cárdenas”, declara, visiblemente feliz por la dicha también evidente de sus admiradores, que han acudido en gran número para rendir homenaje a quien vindicara vocalmente la figura de la mujer que, con pleno conocimiento de causa, se entrega sin reserva a pasiones lacerantes. “¿Será que lo mío es una especie de masoquismo musical?”, pregunta al viento, sin esperar otra respuesta que no sea el previsible aullido de la multitud estimulada por una voz y un cuerpo que parecen desobedecer abiertamente los mandatos del tiempo.

En efecto, la cantante tamaulipeca aún posee una presencia que exuda salud y belleza: un cuestionamiento físico a los dogmas de la madurez transmutado en desplante seductor gracias a la permisividad visual de la indumentaria elegida, que abunda en espacios vacíos y transparencias. Son múltiples y efusivos los piropos, mas nunca asoma entre ellos el ultraje o la vulgaridad. ¡Qué estimulante resulta constatar que el respeto y la admiración estética hacia el otro pueden darse al unísono, sin filos ni estigmatización!

Apoyada en el imán que es ella misma, Dulce demuestra que tampoco su voz ha caducado. La amplitud de rango acústico, el timbre alto sin distorsión y el derroche de impulso pulmonar están también presentes, y en ocasiones especiales provocan que la humanidad situada frente a la protagonista y a la oncena de buenos músicos que la acompañan (al piano, percusiones diversas, coros, instrumentos de cuerda y de viento) se levante al unísono, como si fuera una marea.

Surge un ritual cada que el corazón actualiza sus haberes y deberes. Dulce lo sabe y verbalmente ofrece complacer a quienes aquí han venido para hacer efectivo ese inventario, y de tal manera propiciar que el concierto devenga ceremonia. Trae consigo los éxitos de su discografía (el término es literal: la mayor parte de su historia musical quedó impresa en discos de vinilo), canciones conocidas en las voces de Camilo Sesto, José José, Franco de Vita; y una estela de boleros que ofrecen un guiño cómplice a los correligionarios de quien manifiesta sentir ya la transición de haber sido Dulce para llegar a ser, en sus palabras, “mujer de caramelo macizo”. Música que no por sencilla pasa por ser simple, y no por cursar temas de amargura condesciende al amargor; un concierto con alma de golosina manufacturada en el recuerdo. ♪

Programa

La cantante / Cuál de los dos / Échame la culpa a mí / Duele (Amor de mi vida) / Soy una dama / Pájaro herido / Muñeca rota / Como si fuera loca / Jamás / Perdóname / No hace falta / Fui demasiado fácil / Te amo / Amor en silencio / Señor Amor / Cara a cara / Hazme olvidarlo / Hielo / Porque me gusta a morir (en video) / Amar y querer / El triste / El reloj / Contigo aprendí / Esta tarde vi llover / Una aventura más / Noche de ronda / Heridas / Aún lo amo / Déjame volver contigo / Tu muñeca / Lobo.

Foto: Sergio Bautista / Colección Auditorio Nacional.

Foto: Sergio Bautista / Colección Auditorio Nacional.

Foto: Sergio Bautista / Colección Auditorio Nacional.

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