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sábado, 7 de abril de 2018

Yuridia: El paraíso está al norte


Foto: Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional.

Desierto Tour / Dos funciones: 7 de abril, 11 y 12 de mayo, 2018 /
 1:55 horas de duración / Promotor: OCESA Promotora S.A. de C.V

Julio Alejandro Quijano Flores
Es de noche en el desierto pero miles de focos lo iluminan. Yuridia está entre dos cactus: uno real y otro hecho con tubos de luz de neón. Para que no haya duda, por encima de ella sobresale un letrero luminoso que indica: “Desierto”.


“Este show es muy personal porque habla mucho de lo que viví cuando era niña. Yo vengo de Hermosillo, el lugar de dónde son los vaqueros, ahí nací y crecí”, dice mientras se acomoda un sombrero que efectivamente se parece a los de la gente de campo en el norte de México.

Pero incluso los territorios más áridos tienen un oasis y la ex académica divisa el suyo cuando va a la mitad del show. En los versos “yo sin ti no sé cómo tenerme / con el alma en pie”, descubre un refugio llamado Yahir, iluminado en medio de la butaquería.

La cantante, echada pa’lante, avanza entres las dunas de yurilovers (así se llaman sus fans) que intentan tocarla. Cuando llega al oasis, lo palpa para comprobar que no es un espejismo. Yahir le corresponde con una frase de la que, por la cercanía del micrófono, se alcanza a escuchar “ya sabes que eres como mi hermana”.

Juntos van de regreso hasta el foro. Yahir también es el del norte y también de ese norte escenográfico con cactus ficticios y reales. Yuridia evoca así la ciudad donde nació hace 31 años y cuya aridez es iluminada por los focos de las casas que se miran desde el Cerro de la Campana, donde los hermosillenses suelen pasear después de la jornada laboral.

Para contribuir a la ilusión, ella misma pavonea su vestido blanco durante la interpretación de “Ángel” y el efecto lumínico se multiplica porque la letra desgarradora provoca que los yurilovers enciendan las lámparas de sus teléfonos y entonces la oscuridad del foro se quiebra como las noches en Hermosillo que tanto añora Yuridia. Deja incluso que la última frase se escuche solamente en voz de sus fans para que ella pueda abrir los brazos y lucir las estrellas doradas y plateadas que brillan en su vestido.

“¡Muchas gracias, Ciudad de México!”, clama. Es la única frase con la que interrumpe las casi dos horas de concierto porque lo suyo no necesita explicaciones y eso queda claro desde que un juego de pirotecnia anuncia su entrada. Cinco pantallas gigantes proyectan un video en el que aparece ella caminando en un paisaje árido y se oye su declaración de principios: “Me gusta el desierto porque ahí el único encierro que siento es el del sol. Y yo lo entiendo”.

No se trata pues solamente de bailar con ella en “Una noche de copas”, en que hace su primer cambio de vestuario para aparecer con un entallado pantalón en rojo. Tampoco basta con desgarrarse la garganta con los versos de “Señora”, otro de los temas que marcan su personal estilo de reclamar amor: una mezcla de la herencia de Yuri con Lupita D'Alessio. Tampoco basta con corear con ella su más reciente éxito, “Amigos no por favor”, que elige para cerrar el concierto.

Todo sucede sin necesidad de arengas. No hace falta que las pida porque hay una complicidad que se evidencia en el popurrí en homenaje precisamente a Yuri: “La maldita primavera” y “Detrás de mi ventana” son el clamor unánime al que contribuye el hecho de que son canciones ya insertas en el ADN de varias generaciones.

Pero además de bailar, cantar y corear, se trata de acompañarla en su camino por este territorio en el que se siente tan cómoda que hasta provoca el llanto en quienes la escuchan en “Si quieres verme llorar”. Ante tanta emoción, responde con un sencillo: “Seguimos, Ciudad de México”. Porque en el desierto de Yuridia, como en cualquiera, es fundamental mantenerse en movimiento.

Una apuesta
Cuando Yuridia dice que viene de un terreno árido se refiere no sólo a Hermosillo, también a Mesa, ciudad en Arizona, Estados Unidos, cuya bandera da una idea de su geografía: es un cactus en la punta de un cerro, enmarcado por el sol.
Allá se mudó la familia Gaxiola Flores cuando ella tenía ocho años, una época que recuerda por la canción que interpretaba encerrada en su cuarto: “Polito Polito”, del Duende Bubulín porque el ambiente de las ciudades en donde vivió se reflejó en su carácter desde niña. “No me gustaba salir ni al cine”, cuenta al recordar su infancia. En vez de pasear con amigas le gustaba disfrazarse con sábanas y cobijas, pararse frente al espejo y cantar los éxitos de Yuri.
Y así fue hasta que su papá la impulso a participar en La Academia, el reality show de TV Azteca. Hasta le apostó 40 dólares que le pagaría si lograba hacer una carrera en la música. Divertida, Yuridia ahora cuenta esa anécdota: “Finalmente logré ser cantante pero mi papá todavía me debe ese dinero… nunca me pagó”. (J.A.Q.)

Programa
Llévame / Ahora entendí / En su lugar / ¿Qué nos pasó? / Irremediable / Respóndeme tú / Como yo nadie te ha amado / Polos opuestos / Noche de copas/ Cuento / Que nadie se entere / Ya es muy tarde / Lo que son las cosas / La duda / Te equivocaste / Si quieres verme llorar / Ángel / Alguna vez / Señora / Con el alma en pie (con Yahir) / Cobarde / Habla el corazón / Otro día más sin verte / Como yo te amo / Detrás de mi ventana/ La maldita primavera / Ya te olvidé / Amigos no por favor.

Foto: Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional.

Foto: Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional.

Foto: Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional.

Foto: Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional.

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