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jueves, 19 de abril de 2018

Mágico festín para los potterheads

Foto: Sergio Bautista / Colección Auditorio Nacional.


Harry Potter y la Cámara Secreta en concierto. Orquesta Internacional de las Artes;
Robert Schwendeman, director / 19 y 20 de abril, 2018 / Dos funciones / 2:55 hrs. de duración /
 Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.


Jesús Quintero
La emoción de los asistentes se percibe desde la explanada: son centenares de fans los que se toman selfies con sus varitas en mano y que con orgullo portan la capa de la casa a la que pertenecen. No faltan los que presumen un collar del que cuelga un triángulo divido en dos por una línea recta y a su vez dentro tiene un círculo. Los potterheads de cepa saben que ese objeto representa tres piezas fundamentales en la saga creada por J.K. Rowling: la Capa de la Invisibilidad, la Piedra de la Resurrección y la Varita de Saúco.


Fieles a la puntualidad, casi todos ingresan al Auditorio Nacional cuando suena la segunda llamada. En vez de los trailers que aparecen antes de una película en el cine, lo que hallamos es a la Orquesta Internacional de las Artes afinando sus instrumentos, un ritual desconocido para muchos niños y púberes que parecen sorprendidos al darse cuenta de que la música escrita por John Williams será tocada en vivo y de que la película se proyectará en una pantalla gigante, tan grande —le explica una mamá a sus hijos— como las que tenían cines desaparecidos como el México y el Latino.

Cuando entra el director de orquesta, Robert Schwendeman, los aplausos explotan porque es la señal de que todo está listo para que los cerca de diez mil obsesos veamos por enésima vez el segundo filme de la saga. Después de que el hombre de la batuta (¿o varita mágica?) alienta a los músicos a ponerse de pie para recibir la aclamación, Schwendeman pregunta visiblemente emocionado a qué casa pertenecemos; empieza por Gryffindor y sigue con Hufflepuff y Ravenclaw, para terminar con la impopular Slytherin.

También aclara que, siendo ésta una ocasión especial, el encorsetado protocolo de un concierto clásico o de una sala de cine no aplica, así que los fanáticos somos libres de gritar, llorar y reír al tono que consideremos adecuado, pues al estar rodeados de gente como uno, nadie nos va a juzgar.

Cuando aparece el logo de Warner Bros. en la pantalla y empieza a sonar el leitmotiv de Harry Potter, los gritos parecen opacar a la música. Incluso se escucha por ahí llanto de felicidad. Todos los presentes ya hemos visto la película por lo menos una vez y sabemos perfectamente lo que va a pasar en la pantalla, pero aun así nos invaden las ansias y resulta inevitable gritar de entusiasmo cuando aparecen nuestros personajes favoritos.

La magia del cine no tarda en aparecer e invade las butacas. Y es que vista así, en gran plan, la película convierte a muchos espectadores en los niños que en 2002 vieron o leyeron esta historia, y por eso desde su asiento le lanzan advertencias a Harry, tratando de ayudarle a resolver el misterio de la Cámara Secreta.

Todos sabemos que la música de una película ayuda a exaltar las emociones que las escenas causan, pero teniendo la música en vivo, perfectamente sincronizada con la historia, los sentimientos se hacen más intensos, lo que explica que los llantos y risas se perciban más fuertes de lo esperado. Esto es notorio en las escenas de acción, como cuando Harry se encuentra en la Cámara Secreta y el basilisco lo empieza a perseguir. La tensión resulta tan grande que muchos espectadores buscan refugio con su vecino de butaca: mamá, el hermano mayor, la amiga o el novio.

Al concluir la función, los potterheads salimos con el corazón feliz, sabiéndonos poseedores de la verdadera magia de nuestros días; convertir un concierto en auténtico aquelarre, todo ello por obra y hechizo de la música de John Williams. ♪

Harry Potter (una guía mínima)
Suponiendo que quien lee esto no está familiarizado con los libros o películas de Harry Potter, van unas líneas explicativas: se trata de una serie de novelas que se desarrollan en un territorio de fantasía. Harry, que vive en el mundo muggle (o no mágico) se entera de que sus padres fueron un mago y una bruja y por ende él no es muggle. Debe entonces acudir a la escuela de magia y hechicería de Hogwarts; allí conoce a los que serán sus mejores amigos por el resto de los siete libros: Ron y Hermione. Con ellos vivirá varias aventuras en cada año escolar. En la segunda película, estrenada en 2002 y dirigida por Chris Columbus, Harry y sus compañeros tratan de descubrir cuál es el peligro que acecha a su escuela antes de que sea muy tarde y Hogwarts tenga que cerrar sus puertas. (J.Q.)

Foto: Sergio Bautista / Colección Auditorio Nacional.

Foto: Sergio Bautista / Colección Auditorio Nacional.

Foto: Sergio Bautista / Colección Auditorio Nacional.

Foto: Sergio Bautista / Colección Auditorio Nacional.

Foto: Sergio Bautista / Colección Auditorio Nacional.


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