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sábado, 28 de abril de 2018

Cendrillon: El tesoro escondido de Massenet

Foto; Metropolitan Opera de Nueva York.


Transmisión de ópera en vivo desde el Met de Nueva York, Temporada 2017-2018 /
 28 de abril, 2018 / Función única / 3:15 hrs. de duración /
Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.

Fernando Figueroa
Cuando la producción de una ópera cobra similar importancia a la de la partitura y su interpretación vocal e instrumental, se habla entonces de un espectáculo que permanecerá grabado para siempre en la memoria. Tal es el caso del trabajo realizado por Laurent Pelly con Cendrillon, de Jules Massenet.


Originalmente, Pelly hizo este trabajo en 2006 para la Ópera de Santa Fe, y al paso de los años hubo presentaciones en Londres (2011) y Barcelona (2013), en los tres casos con Joyce DiDonato en el papel estelar. Ahora llega al Met, recinto que nunca antes había programado esta creación de Massenet, definida por el maestro Sergio Vela como “un tesoro escondido con fortuna irregular”. Se estrenó con éxito el 24 de mayo de 1899 en París, pero se ha montado pocas veces.

La propuesta de Pelly es un portento de imaginación y buen gusto. En la escenografía de Barbara de Limburg las paredes semejan páginas gigantes del libro escrito por Charles Perrault, y en el piso hay un desfile de personajes que nadie sabe si deambulan por la realidad o en el mundo de los sueños, de acuerdo con la coreografía de Laura Scozzi.

Mientras la Madrastra y sus dos hijas se alistan para asistir a un baile en el palacio real, Cenicienta lloriquea rodeada de réplicas de sí misma, mujeres que portan pequeñas lámparas como si se tratara de una danza de luciérnagas. La Hada Madrina aparece y aporta a la protagonista pase automático a esa fiesta y una estilizada carroza jalada por cuatro corceles (una simpática variante de los centauros: cuerpos humanos con trajes blancos y cabezas de caballos). Al aparecer en la reunión, Cenicienta impacta con su belleza y elegante vestido beige que contrasta con los de otras jóvenes, quienes han optado por diseños estrafalarios en distintos tonos de rojo —el vestuario también se debe a Laurent Pelly.

En contra de la tradición, en el libreto de Henri Caïn sí vive el papá de Cenicienta; se llama Pandolfe y es un tipo que se deja ningunear por su segunda esposa, Madame de la Haltière, y por las hijas de ella; terceto que le hace la vida imposible al personaje principal.

Cenicienta huye del baile cuando escucha la primera campanada de la medianoche y deja obnubilado al Príncipe, quien organiza una nueva reunión para encontrar a la dueña de la zapatilla de cristal, que es prueba única de la existencia de semejante beldad.

El final llega con el Hada Madrina situada en lo alto de un montón de libros gigantescos, mientras todos aceptan a Cenicienta como futura reina, incluso la convenenciera madrastra. Pandolfe se dirige a los espectadores del Met y les da las gracias por dejarse llevar al mundo de la fantasía.


Extraordinaria producción para una ópera que, según Vela, es un compendio de sutileza, excelente manufactura y un anacronismo musical voluntario que se manifiesta, sobre todo, en el hecho de que el Príncipe es un personaje escrito para voz femenina, al estilo barroco. La mezzosoprano Alice Coote lo interpreta de forma serena y magistral.

Otras dos mezzosopranos de grandes ligas lucen su talento en el Lincoln Center: Kathleen Kim (Hada), con una coloratura que no es de este mundo, y Stephanie Blythe (madrastra), de voz potente y maravillosa vis cómica. El barítono Laurent Naouri (Pandolfe) convence actoralmente como papá amoroso y marido blandengue, y con una participación vocal breve y eficiente.

Con su participación como Angelina en La Cenerentola, de Rossini, Joyce DiDonato despidió la temporada 2013-2014 de las transmisiones en vivo desde el Met de Nueva York. El cierre de la temporada 2017-2018 también le corresponde a ella interpretando a Lucette en Cendrillon. La misma historia con tratamientos musicales y argumentales diferentes, una en italiano y la otra en francés. Y en ambos casos el carisma y la voz de DiDonato han brillado en plenitud para gozo de quienes la han visto en Manhattan, en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México y en cientos de cines y teatros alrededor del mundo. ♪

Amor, humor, cobardía y travestismo
• Durante la disertación previa en el Lunario, Sergio Vela hizo énfasis en el hecho de que Massenet creó una Cenicienta incrustada en el mundo feérico y por ello subtituló la ópera así: Cuento de hadas en cuatro actos y seis escenas.
• En las entrevistas durante el intermedio, Joyce DiDonato dijo que la versión de Rossini es filosófica y la de Massenet romántica. Se mostró feliz de participar en la producción de Laurent Pelly, a la que calificó de genial porque mantiene la ópera fresca combinando elementos tradicionales y modernos. También dijo: “Aunque suene ingenuo, es bueno ver una historia en la que el amor y el bien triunfan sobre el mal”.
• Laurent Pelly comentó que su trabajo lo inició leyendo el libro de Perrault, de donde extrajo los colores rojo, blanco y oscuros. De la música obtuvo el humor y el movimiento.
• Kathleen Kim señaló que una escenografía tan bella provoca que ella cante mejor. Laurent Maouri define a su personaje como “un cobarde tierno con voluntad heroica”.
• Según el director de la orquesta, Bertrand de Billy, el humor es más difícil que el drama: “Verdi compuso Falstaff al final de su carrera, y Massenet escribió Cendrillon cuando ya tenía experiencia”. Agregó que “la partitura está llena de contrastes y posee un equilibrio fantástico”.
• Alice Coote, quien ha interpretado seis papeles de hombre en el Met, dice que el Príncipe de Cendrillon es un ser humano solitario, muy alejado del estereotipo de Disney, y que eso está plasmado perfectamente en la música de Massenet. (F.F.)


Foto; Metropolitan Opera de Nueva York.

Foto; Metropolitan Opera de Nueva York.

Foto; Metropolitan Opera de Nueva York.

Foto; Metropolitan Opera de Nueva York.

Foto; Metropolitan Opera de Nueva York.

Foto; Metropolitan Opera de Nueva York.

Foto; Metropolitan Opera de Nueva York.

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