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sábado, 24 de febrero de 2018

La bohème: Zeffirelli por siempre

Foto: Metropolitan Opera de Nueva York.
Transmisión de ópera en vivo desde el Met de Nueva York,
en pantalla gigante de alta definición. Temporada 2017-2018 / 
Función única / 3:15 hrs. de duración / 
Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.

Fernando Figueroa
A lo largo de la función, Sonya Yoncheva y el resto del elenco de La bohème, de Giacomo Puccini, escuchan aplausos y vítores del público reunido en el Met de Nueva York. Esas aclamaciones deben ser un bálsamo para la soprano porque, apenas en diciembre pasado, lo que ella oyó en París fueron abucheos, no por su desempeño como Mimì sino para el productor Claus Guth, quien en la capital francesa se atrevió a ubicar la acción fuera de nuestro planeta, como si se tratara de 2001: Odisea del espacio o de Gravity.


En el Met aún sobrevive la producción de Franco Zeffirelli, misma que ya cumplió treinta y seis años. Puestos a escoger, resulta preferible el fastuoso realismo del italiano que el mencionado experimento del director alemán.

Tanto en París como en Manhattan la crítica ha aclamado el trabajo de Yoncheva, quien está convertida en la gran figura emergente de la ópera. En enero hizo el papel principal de Tosca (Puccini) en el Lincoln Center y en marzo encabezará el reparto de Luisa Miller (Giuseppe Verdi), también en el Met.

Tanto en los pasajes amorosos como en los momentos más dramáticos de La bohème, la brillantez de la voz de Yoncheva refulge dentro de la buhardilla que comparten su amado escritor Rodolfo (Michael Fabiano, tenor), el pintor Marcello (Lucas Meachem, barítono), el músico Schaunard (Alexey Lavrov, barítono) y el filósofo Colline (Matthew Rose, bajo).

Esos artistas viven en el París de 1830, casi en la indigencia, al grado de que por el frío decembrino deben quemar en la estufa la más reciente novela de Rodolfo. Schaunard consigue dinero e invita a los demás al café Momus, donde finalmente comerán y beberán gratis porque hasta ahí llega Musetta (Susanna Phillips, soprano), ex novia de Marcello, acompañada del viejo millonario Alcindoro (Paul Plishka, bajo), quien pagará la cuenta.

El complejo cambio escenográfico de la buhardilla al café se produce con el telón abajo, pero pueden observarlo quienes ven la transmisión vía satélite. Todo funciona como un mecanismo de relojería en el que están implicados tramoyistas, intérpretes y una gran cantidad de coristas que hacen las veces de parroquianos o transeúntes.

Al iniciar el segundo cuadro, Parpignol pasa con su carromato de juguetes rodeado de niños; un grupo de militares desfila por la calle y un caballo de verdad jala la carreta donde viajan Musetta y Alcindoro.

Rodolfo tarda en llegar a la cafetería porque en la puerta de su casa ha conocido a la vecina Mimì, una guapa y enfermiza bordadora que también vive en la pobreza. El amor a primera vista produce tres de las más bellas arias de la historia de la ópera: “Che gelida manina” (tenor), “Sì, mi chiamano Mimì” (soprano) y “O soave fianciulla” (dueto). Michael Fabiano luce más que correcto y Sonya Yoncheva sublime.

Durante el intermedio, la anfitriona Kelli O’Hara le pregunta a Sonya Yoncheva qué le parece esta obra de Puccini; la búlgara responde: “Te diré lo que me produce: emociones muy profundas”. Michael Fabiano agradece la oportunidad de interpretar un papel ya emblemático en el Met, pues La bohème es la obra más representada en la historia del recinto.

La pareja que forman Susanna Phillips y Lucas Meachem es una delicia; sus voces son claras y potentes, y ambos poseen gran presencia escénica. Musetta y Marcello se la pasan peleando y reconciliándose, pero tienen la ventaja de que los dos gozan de buena salud física.

Ambas relaciones amorosas se rompen, las mujeres desaparecen y los amigos vuelven a compartir la buhardilla. Al paso del tiempo, Mimì regresa agonizando porque quiere morir al lado de Rodolfo, tal como sucede minutos antes de que caiga definitivamente el telón.

De salida, en el vestíbulo del Auditorio Nacional, el compositor Mario Lavista —autor de la ópera Aura— expresa a esta Bitácora su admiración por Sonya Yoncheva. Recuerda que “hace muchos años” vio La bohème en el Met con Teresa Stratas y José Carreras. Considera muy atractivo el montaje de Zeffirelli, pero ya cree necesaria una nueva producción en esa casa de ópera. 

Leoncavallo, Paul Plishka y Peter Gelb
• Durante la tradicional charla previa en el Lunario, el maestro Sergio Vela contó que Ruggero Leoncavallo le dijo a Giacomo Puccini que quería hacer una ópera a partir de la novela por entregas Escenas de la vida bohemia, de Heni Murger. Con cierto cinismo, Puccini respondió: “¡Ah, yo también!”. Es decir, que el genio de Lucca le robó la idea a su colega y amigo. La bohème de Puccini, con libreto de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, se estrenó en Turín en 1896, y la de Leoncavallo un año después en Venecia.
• Vela destacó el poder de síntesis de Illica y Giacosa para escribir un eficaz drama en el que realmente suceden pocas cosas. También elogió la gran capacidad del compositor para crear melodías que siguen conmoviendo al público luego de 122 años. En broma comentó que “los hombres no lloran, excepto que estén presenciando una ópera de Puccini”.
• En las entrevistas de los intermedios, Paul Plishka se mostró feliz por cumplir 50 años de trabajo ininterrumpido en el Met. La clave para tal longevidad artística la explicó así: “Es muy fácil, sólo me concentro en lo que estoy haciendo cada día y nunca caigo en la monotonía”. En La bohème interpreta tanto a Alcinoro como al casero Benoît.
• Para Lucas Meachem es divertido interpretar a un tipo como Marcello, que en una escena se muestra totalmente enamorado y, en la siguiente, enloquecido por los celos. A Susanna Phillips le gusta el contraste entre la alegría desbordada de Musetta y el carácter retraído de Mimì. 
• En su oportunidad, Peter Gelb, gerente general del Met, anuncia que en la temporada 2018-2019 habrá nuevas producciones de La Traviata (Verdi), Sansón y Dalila (Saint-Saëns) y Adriana Lecouvreur (Cilea); además del estreno en América de Marnie (Nico Muhly), y el regreso del ciclo El anillo del nibelungo (Wagner). (F.F.)

Foto: Metropolitan Opera de Nueva York.

Foto: Metropolitan Opera de Nueva York.

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