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sábado, 10 de febrero de 2018

El elíxir de amor: Una furtiva gota de sudor

Foto: Metropolitan Opera de Nueva York.
Transmisión de ópera en vivo desde el Met de Nueva York,
 en pantalla gigante de alta definición. Temporada 2017-2018 / 10 de febrero, 2018 /
Función única / 3:00 hrs. de duración /
 Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.

Fernando Figueroa
En octubre de 2012 se transmitió en la pantalla gigante del Auditorio Nacional El elíxir de amor, de Gaetano Donizetti, con Matthew Polenzani y Anna Netrebko en los roles principales. Hoy el tenor nacido en Illinois repite como Nemorino, y la soprano sudafricana Pretty Yende tiene la tarea de llenar los zapatos de la artista rusa en el papel de Adina. ¡Vaya paquete!


Lo extraordinario del caso es que Yende consigue que el espectador olvide a la diva gracias a un trabajo memorable en el que combina frescura como actriz y brillante desempeño belcantista. La intérprete debutó en el Met, en 2013, como Adèle (El conde Ory, de Rossini), y ahora se consagra jugando con los sentimientos de Nemorino.

Polenzani se supera a sí mismo. Se muestra como una figura sólida en ascenso constante y sin techo a la vista. Encarna con gracia al tonto enamorado y alcanza cualquier nota sin aparente esfuerzo. El paroxismo llega con “Una furtiva lágrima”. La cámara le hace un close up y entonces puede verse una gota de sudor que le corre por la barbilla, y luego se desliza por el cuello hasta desaparecer en la camisa. Él sonríe feliz porque ya sabe que Adina sí lo quiere, mientras el público del Met lo aclama pidiendo un encore que no llega.

La pareja de Polenzani y Yende saca chispas en el escenario del Lincoln Center, mismas que brincan no sólo a las butacas de quienes ven en vivo el espectáculo sino también a las que se ubican lejos, como en Reforma y Campo Marte de la Ciudad de México. Por eso no es de extrañar que la gente aplauda allá y acá luego de las memorables arias en solitario, dúos, tríos y pasajes corales.

Si Yende y Polenzani están enormes, Davide Luciano (barítono) e Ildebrando D’Arcangelo (bajo-barítono) lucen al mismo nivel como el patán Belcore y el bribón Dulcamara, respectivamente.

El elíxir de amor es una ópera bufa en la que se cuentan las peripecias de un aldeano (Nemorino), quien se enamora de la dueña de una granja (Adina). Ella es una mujer culta que al inicio lee en voz alta Tristán e Isolda; él es iletrado, pero le fascina la idea de que una pócima sirva para conseguir el amor, tal como sucede en ese libro.

Al pueblo llega Dulcamara para vender un brebaje que cura toda clase de males. Cuando Nemorino pregunta si ese líquido es capaz de volverlo atractivo a los ojos de Adina, el charlatán le sugiere otra botella que en realidad es vino de Burdeos. Mientras tanto, un tío rico de Nemorino fallece y le hereda todo su dinero, pero él no lo sabe. Las muchachas se enteran y lo acosan porque ya les parece un buen partido, produciendo así los celos de Adina, quien fingía amor por el capitán Belcore. La boda del militar y Adina se cancela de último momento.

Cuando Nemorino se enlista en el ejército, Adina le declara su amor para que no se vaya. Dulcamara celebra su triunfo diciendo que las pócimas no sólo atraen al ser amado sino que también vuelven rico al pobre.

La dirección musical corre a cargo del venezolano Domingo Hindoyan, quien debuta en el Met. Durante las entrevistas del intermedio, comenta que Donizetti se destacó de Bellini y Rossini por “la belleza de sus líneas vocales sin extremos”.

Pretty Yende describe a Adina como una mujer poderosa, terrenal, llena de vida, que en principio no anda en busca del amor, como la mayoría de los personajes operísticos. Añade que la clave en una comedia no es parecer chistoso sino serlo.

Polenzani ha interpretado muchas veces a Nemorino y lo sigue disfrutando porque “cada vez es distinto, todo cambia dependiendo de los alternantes y de quiénes están en el foso”. Señala que “Una furtiva lágrima” crea contraste en esta ópera porque en ese momento la alegría del personaje se da en el terreno íntimo, lejos del barullo constante.

Para Davide Luciano lo más importante en una ópera bufa es el timing en los diálogos. Ildebrando D’Arcangelo afirma que Dulcamara es más inteligente de lo que parece y se declara feliz de poder comer en escena un poco de la “pasta d’amore”, que en cada función prepara tras bambalinas la famosa chef italiana Lidia Bastianich.

Luego de disfrutar esta producción de Bartlett Sher, con escenografía bucólica y conservadora de Michael Yeargan, el público abandona el recinto con hambre y, tal vez, con antojo de espagueti y vino tinto, la combinación perfecta para invocar los favores de Afrodita, Venus, Chalchiuhtlicue y Oshún. ♪

Yende y Donizetti
• Pretty Yende nació en Piet Retief, Sudáfrica, en 1985. Cantaba en el coro de una iglesia y tenía pensado estudiar contabilidad, pero cierto día vio en la televisión un anuncio de una línea aérea, musicalizado con “El dueto de las flores”, de la ópera Lakmé (Léo Delibes), y desde ese momento supo cuál sería su profesión.
• Yende ha ganado varios concursos internacionales, incluyendo Operalia en 2011. Gracias a una beca estudió en la escuela de La Scala de Milán, donde recibió instrucción especial de Mirella Freni.
• Durante la tradicional charla previa, en el Lunario, el maestro Sergio Vela recordó que cada personaje de El elíxir de amor evoca a uno de La Comedia del Arte de la Improvisación: Adina (Colombina), Nemorino (Pagliacci), Dulcamara (Balanzone) y Belcore (Spavento).
• Gaetano Donizetti (1797-1848) escribió setenta y cinco óperas, entre ellas Ana Bolena, María Stuarda, Lucía de Lammermoor y Don Pasquale.

El elíxir de amor se estrenó el 12 de mayo de 1832, en Milán. El texto en italiano lo escribió Felice Romani, a partir del libreto de Eugène Scribe para la ópera Le philtre (1831), de Daniel-François Auber. (F.F.)


Foto: Metropolitan Opera de Nueva York.

Foto: Metropolitan Opera de Nueva York.

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