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sábado, 27 de enero de 2018

Mauricio Herrera: Vivir de la risa



Concierto con cierto miedo / 27 de enero, 2018 / Función única /
 1:35 hrs. de duración / Promotor: Sergio Gabriel Producciones S.A. de C.V.


David Cortés
Hacer reír es un oficio; hacerlo desde la trinchera del humor blanco es un arte. Hoy día, cuando la recurrencia al insulto y la violencia es lo cotidiano, el trabajo de quien se ha dedicado a cultivar la sonrisa y la carcajada a partir del ingenio es de celebrarse y esta noche Mauricio Herrera sube al escenario a celebrar 59 años de trayectoria y 35 de presentar Concierto con cierto miedo, espectáculo cómico musical que, no obstante el paso del tiempo, logra el cometido de hacer pasar un rato agradable.


La sesión se divide en un par de tandas. En la primera, el comediante encarna a Franz Bakenbahuer, “todólogo” que toma su fuente de vida del futbolista germano de la década de los setenta, pero cuya imagen remite más a la de un brasileño. Chispeante, cándido por momentos ―“¡Qué trabajo llegar! Di tres vueltas para estacionarme… y eso que no traigo coche”―, el humorista “imparte” una conferencia en donde el tema es La influencia de ‘La cucaracha’ en la música clásica. Sentado al piano, intercalando diferentes bromas, echa mano de fragmentos de Tchaikovsky, Khachaturian, Debussy, Chopin, Schubert, Beethoven, pero en cada acometida a su instrumento no deja de insertar la melodía de “La cucaracha”. En el hilarante recorrido, no faltan las citas a Agustín Lara y Ernesto Lecuona.

Acerca de su show, recientemente declaró Herrera: “Yo creo que es el único espectáculo blanco desde que se murió Chespirito. […] Nada más había dos comediantes blancos, uno era él y el otro soy yo” (carteleradeteatro.mx). No agregó que también es un maestro del artificio, pues luego de Bakenbahuer aparece Dick Crazy, entertainer proveniente de Las Vegas, de imagen similar a la de Jerry Lewis e igualmente disperso, pues luego de hablar casi media hora en un mal inglés se da cuenta de que la mayoría de su público sólo entiende español.

Después de interpretar canciones de The Platters, Frank Sinatra, Elvis Presley y The Beatles, y de imitar al Pato Donald, Crazy dice que tocará con el primer instrumento inventado por el hombre; uno de sus ayudantes le lleva un estuche que, al abrirse, deja escapar diferentes hojas de parra.


Durante cerca de quince minutos y con el suficiente aliento, Dick Crazy, su grupo y un par de coristas tocan fragmentos de canciones a solicitud de los asistentes (“Granada”, “Cielito lindo”), en donde las melodías corren a cargo de las hojas de parra y ocasionalmente de un serrucho frotado con arco (“¡qué ridículo estoy haciendo!”) y cerrar así su Concierto con cierto miedo, que cumple siete lustros de hacer cosquillas a un público feliz. ♪

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