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jueves, 18 de enero de 2018

Haydée Milanés: Sosiego jacarandoso


Foto: Carlos Alvar / Colección: Auditorio Nacional.

18 de enero, 2017 / Función única /
1:45 hrs. de duración / Promotor: Rai Ensamble S.A. de C.V.

Alejandro González Castillo
“Vamo’ a gozar un rato entre amigos”, comunica con su peculiar acento, tomando asiento en un banco de patas largas para, con una flor anclada en la sien, dejar que sus rodillas se asomen por el vestido mientras sus manos vuelan al son de un tema que habla de mortandad, consuelo y divinidad. Escuchándola y mirándola no cabe duda: Haydée Milanés es cubana. Pero más allá de su forma de entonar las palabras y de lo bronceado de su piel es posible notarlo debido a que interpreta los boleros, las guarachas y los sones con un sentimiento de aquéllos, de ésos que sólo los caribeños prodigan.


Amor es el título del disco que a la entrada del foro le fue regalado a cada espectador. Un plato (el más reciente de la cantante tras editar obras como Palabras y A la felicidad) cuya portada muestra un beso afectuoso entre ésta y quien la acompaña a lo largo de los once temas que el álbum concentra: Pablo, su padre. Porque sí, Haydée es hija de Pablo Milanés, y aunque el peso de ese apellido podría partirles la espalda a otros, la que hoy declara los aplausos que recibe como los “más bonitos y cariñosos” ha usado dicho parentesco para extender sus alas.

De sobria interpretación, la nacida en La Habana elude el drama que Gardel y Manzanero plasmaron en “Volver” y “Esta tarde vi llover”. Su sobriedad vocal combina con el desempeño del trío de músicos que la acompaña, especialmente con el del guitarrista Raúl Valdés, ajeno del vértigo en el diapasón que los boleros suelen poseer. Un sosiego que prevalece con la llegada de Rosalía León y el par de composiciones que al lado de la anfitriona presenta. “Es mi hermanita de México”, dice de la invitada la caribeña antes de que Edgar Oceransky ocupe su sitio y el ambiente relajado se prolongue.

Sin embargo, la llegada de Francisco Céspedes clausura la serenidad, pues el hombre aparece bromeando respecto a los achaques de la tercera edad mientras se coloca sus anteojos. Y miente al acusar que las que está a punto de cantar no las repasa “desde que era muchacho”, pues es difícil hallarle un pero al modo en que se acopla con la que dice que siempre soñó hacer un dueto con él. Por su lado, extasiados, los presentes solicitan más de Pancho cuando las ensayadas se agotan, y éste accede a improvisar con su compañera una versión con aires de jazz de “Cómo fue”, aunque no sin antes pegar el oído al contrabajo con tal de encontrar el tono que a la dupla mejor le queda.

Cierto es que “El breve espacio” y “Yolanda” producen las ovaciones más fuertes de la noche, sin embargo se trata de regalos no pedidos por el público. En cambio, “Tú y yo” es la más solicitada desde las mesas mientras “La música” se asoma como una jacarandosa declaración de principios: La música es la reina del amor. / La virtud más profunda que defiendo. / Mi reír, mi llorar, mi sentimiento. “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, canta Haydée antes de decir adiós, tomando prestados los versos de Fito Páez para inclinarse ante los presentes, agradecida por la estancia en un foro que define como maravilloso y soñado; un lugar donde, como ella misma reconoce, “mucho amor hemos compartido durante el rato que estuvimos juntos”. ♪

Programa

Libélula / La gloria eres tú / Palabras / La flor de la canela / Volver / Esta tarde vi llover / Con Rosalía León: Dimensión astral - No ha sido fácil / Ámame como soy / Con Edgar Oceransky: El amor de mi vida / Qué manera de quererte / Con Francisco Céspedes: Para vivir - La mentira - Cómo fue / Amor / El breve espacio / Palabras / Tú y yo / Canción / Yolanda / La música / Yo vengo a ofrecer mi corazón. 

Foto: Carlos Alvar / Colección: Auditorio Nacional.

Foto: Carlos Alvar / Colección: Auditorio Nacional.

Foto: Carlos Alvar / Colección: Auditorio Nacional.

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