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sábado, 7 de octubre de 2017

Norma: Sondra Radvanovsy llega a la cima



Foto. the Metropolitan opera

Ópera en vivo desde el Met de Nueva York, en pantalla gigante de alta definición. Temporada 2017-2018 / 7 de octubre, 2017 / Función única / 3:35 hrs. de duración / Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.

Fernando Figueroa

En la temporada regular 2015-2016 del Met de Nueva York, Sondra Radvanovsy logró la proeza de interpretar con éxito a las tres reinas Tudor de Gaetano Donizetti: Ana Bolena y María Estuardo en las óperas de esos mismos nombres, e Isabel I en Roberto Devereux. Su actual reto consiste en alcanzar “el Everest de las sopranos”, tal como se conoce en el argot musical al personaje central de Norma, de Vincenzo Bellini.

Hoy arranca la temporada 2017-2018 de The Met: Live in High Definition, la onceava a partir de su inicio y décima en el Auditorio Nacional. El banderazo de salida no puede ser más emotivo porque Radvanovsky es una de las mejores cantantes de coloratura en el panorama mundial, además de poseer gran presencia escénica y dotes dramáticas excepcionales.

Esta nueva producción de Norma tiene el sello inconfundible de David McVicar, quien suele conseguir voces insuperables en montajes conservadores. El escenario impresiona desde el punto de vista técnico por la utilización de un eficaz sistema de elevadores, pero lo que se observa es poco imaginativo: un bosque casi a oscuras y la cabaña donde vive la protagonista, nada más.


A Radvanovsky la acompañan la sólida mezzosoprano Joyce DiDonato (Adalgisa), el potente tenor Joseph Calleja (Pollione) y el eficiente bajo Matthew Rose (Oroveso), además del coro del Met que hace las veces de sufriente pueblo druida. Todos ellos conforman un equipo sin fisuras y crean un mundo creíble en el que los personajes se expresan con voces plenas de naturalidad y virtuosismo.


Norma es una sacerdotisa que, en vez de combatir a los invasores romanos, se enamora de su líder, Pollione, con quien tiene dos hijos a escondidas. Sin embargo, él se involucra sentimentalmente con Adalgisa, otra oficiante druida de menor rango pero más joven, quien se confiesa ante su superiora sin imaginar que comparten al mismo hombre.


Norma casi enloquece y planea matar a sus propios críos a manera de venganza. Aceita un puñal de forma ceremoniosa, pero se arrepiente segundos antes de consumar los crímenes. El libretista Felice Romani se basó en el drama Norma o la infanticida, de Alexandre Soumet y Louis Belmontet, en donde la protagonista sí asesina a los niños. En la ópera opta por inmolarse en la hoguera con su amado y, de ese modo, permanecer juntos hasta la eternidad. 


Foto: The Metropolitan opera
 El momento más esperado, el aria en solitario de “Casta diva”, supera cualquier previsión. A manera de ritual, Norma corta una rama, la ofrenda a la luna y le pide al satélite que temple los corazones de sus coterráneos, que los prepare para la paz o la guerra. Sin embargo, en la cabaletta pide que su amado vuelva a ser el de antes. Tal contradicción es el núcleo de la historia: la lucha entre el ser y el deber ser, la disyuntiva que enfrentan todos los seres humanos.

En este relato están en juego la supervivencia de un pueblo y su sagrado hábitat, elementos que moralmente están por encima de las pasiones mundanas. “Casta diva” es un himno a la fragilidad humana, una oración, una súplica a un ser superior. En el bosque de la Galia, la luna es soberana y omnipotente, sólo ella es capaz de poner orden.

En ese contexto mítico, pleno de hondura emocional y destreza vocal, Sondra Radvanosky surge majestuosa y detiene el tiempo; su interpretación no está exenta de pequeñas imperfecciones, pero su fuerza es arrasadora y alcanza varias cimas antes de llegar al Everest, pico donde encuentra los cadáveres momificados de Maria Callas y de otras figuras belcantistas como Joan Sutherland y Renata Tebaldi.

En este paseo por las grandes alturas musicales hay un grupo de sherpas que son los instrumentistas de la orquesta, dirigidos por un emotivo y vivaz Carlo Rizzi. Sin ellos no habría conquistas célebres como la que hoy alcanza Radvanovsky junto a DiDonato, Calleja y Rose, quienes son aclamados por un enfebrecido público en Nueva York y otro un poco más sereno en el Auditorio Nacional.


De Callas a Radvanovsky

Norma, de Vincenzo Bellini (1801-1835) se estrenó el 26 de diciembre de 1831 en el Teatro alla Scala de Milán. Maria Callas la interpretó en el Palacio de Bellas Artes el 23 de mayo de 1950.

• En la tradicional charla previa, en el Lunario, el maestro Sergio Vela ubicó esta ópera entre el neoclasicismo del siglo XVIII y el romanticismo del XIX, con clara influencia de Gioachino Rossini. Desde el punto de vista dramático, la comparó con las tragedias griegas, especialmente con Medea. Wagner, muy poco efusivo en sus comentarios, elogió sin recato esta composición de Bellini.

• Durante el intermedio de la función en el Met, Sondra Radvanovsky comentó que Norma es el papel más desafiante de su repertorio. Por su parte, la anfitriona Susanna Phillips recordó estas palabras de Lilli Lehmann: “Prefiero cantar tres veces Brunilda en vez de una Norma”.

• El productor David McVicar dijo que siempre le ha interesado el estudio de la antigüedad celta, en especial lo referente a los druidas por su amor a la naturaleza, algo que quiso plasmar en este montaje.


• Según Joyce DiDonato, “el genio de Bellini está plasmado en un amplio despliegue de melodías desgarradoras que te rompen el corazón”. (F.F.)



Foto: The Metropolitan opera
 

Foto: The Metropilitan opera

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