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miércoles, 29 de noviembre de 2017

Arcade Fire: Héroes y hipsters, himnos y hashtags


Foto: Chino Lemus / Colección: Auditorio Nacional.

Infinite Content Tour / 29 y 30 de noviembre, 2017 / Dos funciones /
2:20 hrs. de duración / Promotor: OCESA Promotora, S.A. de C.V.

Alejandro González Castillo
Cada determinado tiempo nace un grupo cuyas canciones desanudan las ataduras emocionales de una camada de escuchas que titula al creador de dichos temas como su portavoz oficial. Arcade Fire es el combo que mejor ha captado el sentir de la generación que apagó el televisor para activar el wifi, el encargado de hacer que todo ese hastío que a los llamados millennials abraza, lejos de tumbarlos en una quieta depresión, los haya llevado a reflexionar sobre su condición en medio de la pista de baile.


Hoy, los músicos liderados por Win Butler pisan México en su mejor momento, con Everything now recién salido del comal. Así que se augura un encontronazo: el choque entre los hipsters aztecas con la banda de mayor hype a nivel global.

Los canadienses emergen de los camerinos con toallas sobre sus cuellos, calentando músculos como los de la lucha libre hacen, camino al ring que sobre el escenario se ha tendido. Suena “A 5th of Beethoven” en manos de Walter Murphy cuando aquellos cruzan cuerdas bajo reflectores para arrancar con el tema que titula su más reciente plato. Y así viene el acabose. Con la ausencia de una buena parte de las butacas que frente al escenario suelen encontrarse, centenas de fans brincan al son de la composición que en el vestíbulo del foro los recibió en versión vernácula, gracias al mariachi que compartía atención con los puestos que pins y camisetas vendían. Una bola disco gira en lo alto del foro mientras Win le canta a las sonrisas fingidas, a los clics falsos. ¿Quién podría quedarse con las ganas de entonar esos nanananá? Himnos de estadio, eso es lo que crean el del sombrero y los suyos.

Marimba, violín, clarinete, percusiones que van de botellas de vidrio a claves y tambores, saxofón, puños de sintetizadores, guitarras, flauta. Harto instrumental el usado. Un arsenal donde no se asoma una sola computadora. Todo lo que suena es ejecutado en directo por Régine Chassagne, Richard Reed, William Butler, Tim Kingsbury, Sarah Neufeld y Jeremy Gara, más el dirigente de la cuadrilla, quienes intercambian instrumentos con soltura; aunque son Régine y su pareja sentimental los que acaparan las voces principales. La primera, agitando mechudos de puntas largas con “Sprawl II (mountains beyond mountains)”, gozando su tormentoso baile desde un balcón; el segundo, como equilibrista entre asientos, con las rimas de “Afterlife”, soltando la promesa de donar una parte de las entradas a “los afectados por el terremoto” y dedicándoles “The suburbs”.

Buen duelo el de hoy. En una esquina, los de Montreal. Sujetos de cutis pálido haciendo “Chemistry” sin pena; rockers sin estoperoles que provocan un conato de slam (“Ready to start”) para de pronto unir los talentos de Abba y Lipps Inc. y así levantar canciones que hablan de suicidio y vida. Al otro lado, los nacidos aquí. Paisanos que se dicen listos para buscar en línea, madrugada tras madrugada, señales de vida (“Signs of life”); atentos escuchadores de viniles desde la tina de baño, amantes por igual de la anestesia que de la efímera fama (“Creature comfort”).

Los que juegan de locales son los recién llamados mexas, los portadores de chamarras que en la espalda rezan “México is the shit”, el atuendo que uno de los visitantes, el rubio de las botas anaranjadas, copia a la hora de regresar a escena, tras ensayar la marcha, ya acompañado de sombreros charros y del éxito “Wake up”. Y es justo mientras éste suena que en las redes sociales se empieza a hablar del hermano mayor de William. Se dice que estuvo entre la gente, aplaudiéndole a Bomba Estéreo, el acto abridor, y también que se dio una vuelta por Paseo Reforma, para checar la mercancía que con el escudo de su grupo había. Se escribe y se taguea, se arroba y se postea sin cesar.

Cuentan que ese hombre con miras de héroe tiene las suelas bien pegadas al suelo, y que por eso él y sus secuaces merecen ocupar el puesto que U2 dejó vacante. Se asevera que éste es el mejor concierto del año y que, aunque Chumel Torres —el maestro de ceremonias al arranque de la batalla— dijo que sería un duelo “a dos de tres caídas”, no hay un ganador. Se teclea que esto es un empate. Los martillazos digitales no paran. Siguen y siguen mientras la banda se va hacia los camerinos. Así se aplaude hoy día, así se ovaciona actualmente. Con un ojo al gato y el otro al garabato. Con el celular, ese espejo negro y portátil, reflejando los rostros de quienes hay detrás de cada hashtag. ♪

La fiesta que comenzó con un funeral
Everything now es el quinto álbum de Arcade Fire, una obra que aparece a dieciséis años de que el grupo naciera, el tiempo justo para que éste se presentara en festivales como Lollapalooza, Reading, Benicassim, Leeds, Coachella y Glastonbury; coleccionara estrellas de la mano de medios como Pitchfork, Mojo, NME o Q; acumulara algún Grammy y preseas por parte del Polaris Music Prize, los Brit Awards o el Juno Award; y hasta tuviera la oportunidad de contar con la voz de David Bowie en una de sus canciones, “Reflektor”.
El mencionado disco luce optimista, incluso luminoso si es comparado con lo que el grupo mostró en sus platos previos: Reflektor, The suburbs, Neon bible y, muy especialmente, Funeral, con el cual Win Butler y sus colegas debutaron en 2004 bajo el amparo de Merge Records y cuyo título obedece a las circunstancias por las que sus creadores pasaron al tiempo que se encontraban grabándolo. Y es que mientras le daban forma a temas como “Wake up” o “Haiti”, la muerte rondó a los de Canadá; tuvieron lugar los decesos del abuelo de Win y William, de la tía de Richard y también el de la abuela de Régine. Un duelo generalizado perceptible en la decena de temas que integran el trabajo. (A.G.C.)

Programa

Everything now / Signs of life / Here comes the nightime / Chemistry / Haiti / No cars go / Electric blue / Intervention / Ocean of noise / Neighbourhood #1 / The suburbs / Ready to start / Sprawl II (mountains beyond mountains) / It’s never over (Hey Orphueus) / Reflektor / Afterlife / Rebellion (Lies) / Creature comfort / Put your money on me / We don’t deserve love / Everything now (bis) / Wake up.

Foto: Chino Lemus / Colección: Auditorio Nacional.

Foto: Chino Lemus / Colección: Auditorio Nacional.

Foto: Chino Lemus / Colección: Auditorio Nacional.

Foto: Chino Lemus / Colección: Auditorio Nacional.

Foto: Chino Lemus / Colección: Auditorio Nacional.

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