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miércoles, 8 de noviembre de 2017

Andrés Suárez: Mi nombre es intensidad

Foto: Edgar Rubio / Colección: Auditorio Nacional.

Desde una ventana Tour / 8 y 9 de noviembre, 2017 / Dos funciones / 
2:00 hrs. de duración / Promotor: ERREELE Producciones S.A. de C.V.


Jesús Quintero
Andrés Suárez lleva varios años cantando sobre una ex —mujer acaso con varios rostros y nombres que ha inspirado muchos temas de seis álbumes— y se le nota que le halla gusto a respirar, hablar y cantar por la herida. En el trayecto ha encontrado un público que sabe de dolores y que ha hecho suyas varias canciones del gallego.


En ésta, su tercera y breve tanda de presentaciones en el Lunario (las previas fueron en 2014 y 2016), el autor de “Vuelve” llega con nuevo álbum: Desde una ventana; su primer libro: Más allá de mis canciones (volumen ilustrado que ofrece la historia de dieciocho de sus composiciones) y, lo que más importa esta noche, la presencia de su “bandón”: Marino Sáiz, violín y teclados; Luismi Baladrón, bajo; Ovidio López, guitarra, y Andrés Litwin, batería. Cómplices con los que añadirá más colores a su obra.

Sin embargo y sin desdoro para ellos, Suárez arranca la cita manteniéndose fiel al timbre de su guitarra acústica y a cantar prescindiendo del voltaje, acaso para recordar sus inicios, cuando tuvo que hacerse escuchar en una estación del metro en Madrid. Desde este momento, ante un Lunario colmado de fans, se hace patente el rasgo que imperará en las siguientes dos horas: la intensidad.

Intenso es Suárez lo mismo al entonar historias de amantes que desaparecieron en un río para hacerse inmortales entre las estrellas. Intenso es al referirse al pesar que le provocó la noticia de los sismos en nuestro territorio y extender el lábaro tricolor. Intenso es al reconocer la deuda que muchos migrantes tienen con México por haberlos recibido sin reparos hace más de setenta años. Ese rasgo, de varios matices, es el que encandila a sus seguidoras y las lleva a lanzarle mensajes que van de la declaración amorosa a la solicitud de un beso porque la devota que lo pide viajó en autobús durante quince horas para estar frente a él.

Ante tantas y más peticiones, Suárez juega al asombrado, o hasta al ingenuo cuando pide que alguien lo invite al Tenampa para recibir el bautizo de tequila. Quién sabe si en realidad ya conoce la Plaza Garibaldi, pero lo cierto es que, posmoderno al fin, el autodenominado “cantau-rock” escribe algunas de sus letras sobre papel albanene, manteniendo abajo la lírica de otros. El recurso, al menos en el Lunario, está exento de reproches y todos le celebran que lance referencias a José Alfredo Jiménez y que hasta en “No te quiero tanto” se cuelen versos de “Las mañanitas”.

Hoy como ayer, en su cancionero destellan acentos gallegos, sobre todo por el violín de Sáiz; en otros momentos —los más— es trovador contemporáneo con influencias del portugués José Afonso y Joaquín Sabina, y en escasos instantes se pone en plan rocker con la tutela del sonido beatle. Sea cual sea el ropaje, Andrés Suárez es un autor para los heridos y por eso tiene el valor de soltar a medio concierto una sentencia que, en su caso, es una declaración de principios: “La demagogia y el rencor les sirven a las canciones”. Y sí, ante las reacciones de sus seguidoras, es un hecho que en el mundo de Suárez el dolor es más fértil que la alegría, al menos si de canciones se trata. ♪

Programa

Walt Disney / Dama que pinta en el Sur / Vuelve / Más de un 36 / Estrellas / No saben de ti / Ahí va la niña / Voy a volver a quererte / Nana de Noemí / Rosa y Manuel / Desamiga / Apenas te conozco / Ahora ya fue / Que levante la mano / Así fue / Tal vez te acuerdes de mí / No te quiero tanto / Te doy media noche / El corazón me arde.

Foto: Edgar Rubio / Colección: Auditorio Nacional.

Foto: Edgar Rubio / Colección: Auditorio Nacional.

Foto: Edgar Rubio / Colección: Auditorio Nacional.

Foto: Edgar Rubio / Colección: Auditorio Nacional.

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