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jueves, 5 de octubre de 2017

Mon Laferte: Una escalada portentosa


Foto: Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional

  Del 5 al 7 de octubre / Tres funciones / 2:00 hrs. de duración / Promotor: Universal Music, S.A. de C.V.

Alejandro González Castillo
 
Su tacón choca con el suelo discretamente, señal de que está fastidiada, frustrada por no contener el sentimiento. Mon Laferte lucha mientras canta “La trenza”, el tema que titula su álbum más reciente. No quiere que las lágrimas crucen sus chapeadas mejillas. En algunas estrofas lo logra y en otras no, pero suspira hondo y sigue. Se acuerda, dice, de su abuela. 

 “Ella siempre me peinaba, me hacia una trenza mientras me daba consejos”, comenta la cantante sin soltar su guitarra; “entonces yo le confesaba que quería ser una gran artista y ella me decía: ‘mijita, usted trabaje duro porque un día va a cumplir sus sueños y será eso, una gran artista’”.

La escalada de la pelirroja fue lenta al comienzo, sufrida; por años tocó en bares ante escasas personas hasta que, con las pocas herramientas que contaba, de modo casero grabó las canciones que integrarían el álbum Mon Laferte Vol. 1 (2015). A partir de entonces, su ascenso adquirió un ritmo acelerado. En un chasquido, pasó de presentarse en el Lunario (2015) a compartir el escenario que hoy ocupa con Caloncho (2016), para finalmente conseguir la proeza que esta noche arranca: tres fechas en el Auditorio Nacional.

“Mi corazón se siente... así", suelta la intérprete llevándose la mano al pecho; sorprendida —admite— ante la fuerza de sus latidos. Apenas abrió la velada homenajeando el salvajismo de Los Saicos (“Ana”), fue recibida con pasión febril por un público igual de intenso con sus palmas que con el teclado de sus teléfonos celulares siempre que llega el momento de defender en redes sociales a su idolatrada. De cabellera al estilo Amy Winehouse, entre candelabros y biombos de churrigueresco acabado, la chilena sigue con un tema de fuerza rockabilly (“Si tú me quisieras”) para luego bailar un reggae (“Flor de amapola”).

Foto: Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional
Sin embargo, no todo es frenesí en el temario de hoy. La llegada del cantautor chileno Manuel García, a quien Mon presenta como “uno de los artistas que más admiro” y con quien susurra a dúo “Cielito de abril”, trae consigo una tanda de boleros donde la del vestido rojo demuestra que la versatilidad se le da bien. 

Hablando de maracas y requintos, “Yo te qui” y, muy especialmente, "El cristal", sobresalen del resto de temas. Es en esas rimas que se subraya la buena mano de una compositora que de pronto se pega una armónica, apelando al blues, para acordarse de aquel “Flaco” que le provoca llovizna en el alma. Después, “Salvador” llega con el jolgorio a su lado, pues los saxofones y trompetas antes fúnebres se ponen festivos a ritmo de cumbia. El ambiente tropical se prolonga por dos números más hasta que un ska titulado “No te fumes mi mariguana” hace que la audiencia abandone Colombia para dirigirse a Jamaica y, aprovechando el viaje, recuerde el éxito que la anfitriona de la velada creó al lado de Juanes, “Amárrame”.

Golondrinas, un lápiz labial, alguna sirena y un ancla; cierta calavera, cruces y notas musicales: todo adornando la piel de la de Viña del Mar, desde las espinillas hasta los nudillos. Aunque de sus tatuajes de flores habría que hablar especialmente, de esas rosas tan rojas como las que coronan a sus seguidoras, quienes encantadas emulan a la cantautora. Ella, tras una finta, se lanza al público que a sus pies la aclama y halaga. Y allá va, la que solía quejarse por ausencia de afecto, manteniéndose a flote gracias a los brazos de quienes le roban las estrofas de su más sonado éxito, “Tu falta de querer".

Apenas vuelva bajo los reflectores, tras su nado entre la multitud, Laferte se pondrá la mano en la cintura para, como si se hallara ida, en silencio observar al público cantar. Luego se hincará agradecida y, para despedirse, hará un último esfuerzo, el más dramático de todos, por no llorar ante la emoción que la rebasa en éste, el día en que celebra su sorprendente escalada.

 Adiós sufrimiento

“Cuando hice Mon Laferte Vol. 1 me sentía triste, estaba deprimida, pero de pronto las cosas empezaron a funcionar y dije: ‘por fin me están pagando por cantar mi rolas, ya no tengo que sufrir para pagar mis deudas’. Llevo veinte años tocando puertas. Cómo no iba a sentirme agotada de la lucha, de la imposibilidad de trabajar en otra cosa con tal de no dejar la música."

“Actualmente, en general recibo más cosas buenas que malas. Tengo haters, pero creo que no tantos. Además, trato de no tomármelo personal. La gente se queda mucho con el personaje que ve sobre el escenario, no piensa que soy un ser humano común. Por eso no creo que exista un odio real hacia mí. La gente dice, ‘ay, Mon Laferte, la odio’, pero te aseguro que esas mismas personas podrían sentarse a tomar un café conmigo y capaz que terminamos siendo amigos. Además, sé que muchos dicen todo eso por modita, nada más. A veces hasta me río de tantas tonteras que salen”.

Programa

Ana / Si tú me quisieras / Primaveral / Flor de amapola / Que sí / El cristal / La trenza / Cielito de abril (con Manuel García) / Vuelve por favor / Yo te qui / Amor completo / Flaco / Orgasmo para dos / Salvador / Pa’ dónde se fue / Amárrame / No te fumes mi mariguana / Si una vez / El diablo / Tormento / Mi buen amor / Tu falta de querer.


Foto: Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional

Foto: Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional
 

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