Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.

martes, 31 de octubre de 2017

Enrique Guzmán: Los sueños realizados

Foto: Chino Lemus / Colección: Auditorio Nacional.


60 aniversario / 31 de octubre, 2017 / Función única / 1:35 hrs. de duración /
Promotor: NR Artistas y Eventos S.A. de C.V. - Alberto Chávez.


Julio Alejandro Quijano
El gran aplauso produce al final de “Uno de tantos”. Es tan ruidoso que Enrique Guzmán se detiene para disfrutarlo. Se lleva la mano izquierda a la frente y la derecha la apoya en el pedestal del micrófono. Se tambalea. Los sesenta años de carrera que celebra hoy adquieren sentido en este instante.


Guzmán fundó Los Teen Tops en compañía de tres amigos del Club Deportivo Chapultepec y con la guitarra eléctrica de su padre. Ahora tiene a su espalda una orquesta sinfónica de treinta músicos y un coro de veinte integrantes, los cuales, al ver que el aplauso llega al medio minuto de duración, se suman con un entusiasmo que los hace perder la compostura.

“A Los Teen Tops los hicimos para ligar en las fiestas porque las chavas no nos hacían caso”, suele decir al explicar las razones por las que decidió, a los catorce años, dedicarse al rock and roll. Seis décadas después el plan aún funciona: entre el escándalo (que ahora casi llevan un minuto) se escuchan gritos de “te amo” y “te quiero”, a los que él responde con los dedos en los labios en señal de aventar besos.

En la pantalla, al fondo del escenario, se magnifican sus expresiones. ¿Está llorando? Es la segunda vez que se siente desbordado por la emoción. La primera fue hacia la mitad del show, cuando hizo dueto con su hija Alejandra Guzmán en “La plaga”. Al terminar, la apapachó y le acarició el cabello: “Tan bonita mi niña, tan chiquita”. Ella se acurrucó en su hombro y le respondió: “Papito bonito. Es un honor ser tu hija”.

La anterior vez que estuvo aquí a solas, Enrique celebró cincuenta y cinco años de carrera y tuvo a su hija únicamente a través de una llamada telefónica desde el hospital, en donde recibía tratamiento para extraer de su cuerpo el metil metacrilato que le habían inyectado en una operación estética. En aquella ocasión, el cantante dijo: “Le hicieron un daño terrible, pero es muy valiente y saldrá adelante”. Y salió para cumplir a su papá el deseo de cantar juntos “La plaga”, chiquearse, acurrucarse y, al final, darse un beso. Cerraron así un ciclo que comenzó un cuarto de siglo antes, cuando Guzmán celebró treinta y cinco años de trayectoria en este mismo lugar y tuvo a Alejandra (junto con sus otros tres hijos: Enrique, Luis y Daniela) en los coros de “Dame felicidad”.

¿Los aplausos siguen? Sí. Suman ya minuto y medio. Ahora Enrique se echa para atrás: uno, dos, tres, cuatro pasos. Como si no fuera capaz de asimilar tanto cariño. Como si fuera la primera vez que le aplauden. Algo similar sucedió también en “Acompáñame”, durante la cual proyectaron fotos de Rocío Dúrcal y escenas de la película del mismo nombre que filmaron en 1966. Guzmán, de vez en cuando, abandona la letra para mirar las imágenes de la actriz e intérprete fallecida en 2006. La mira y le canta: Acompáñame, cerca de mi corazón / Tú ya sabes que te quiero, que te espero / Y que no te olvidaré, acompáñame”. Lo hace igual que en el final de la película, cuando Guzmán, en el papel del hijo de millonario, pierde su herencia y prefiere quedarse con el amor de Dúrcal, una testaruda española que lo insulta diciéndole: “Mexicano: una planta con piñas” (o sea, nopal).Justo esas escenas del filme aparecen en la pantalla, lo que provoca halagos para el cantante: “Está igualito a cuando era joven”, dice una madre a su hija, quien heredó el gusto y amor por Enrique Guzmán.

En la sesión de aplausos de “Uno de tantos” (que ahora está por llegar a los dos minutos) se escuchan piropos de quienes evidentemente lo conocieron a través de las repeticiones en televisión de esas películas. Aunque también es obvio que las fans más entusiastas son las que lo siguen desde su época de “Popotitos”, y que no se resisten a la tentación de rocanrolear en los pasillos cuando suena “Agujetas de color de rosa”.

La ovación finalmente se apaga al rebasar los dos minutos. No de manera natural sino porque Enrique Guzmán dice que es suficiente. “No creo que haya hombre más satisfecho que yo”, resume. Lo dice sin falsa modestia: “Los aplausos, los sueños realizados, los viajes, mis pocas visitas al hospital, mis dolores renales, que no se los deseo ni a mi peor enemigo… todo vale. Mi nombre provoca sonrisas… total, el balance es bueno”.

“Bueno” es decir poco. El festejo termina con “Dame felicidad”, en la que va de un lado a otro del proscenio y provoca que la gente se empuje para alcanzar a darle la mano. A los que puede, Enrique les corresponde para cumplir con el coro de la canción: “Y dame, dame, dame, dame,/ felicidad / que sólo tú / me puedes dar”. El balance es la felicidad. ♪

Ícaro ilusionado
“Enrique es un aventurero de corazón”, escribe Rosalba Welter Portes Gil, su actual esposa, en la biografía oficial del cantante. Lo califica de “Ícaro ilusionado” al contar la anécdota del día en que fundó el Club Mexicano de Papalotes Tripulados, del cual obtuvo raspones, una pierna rota y la muerte accidental de uno de los miembros del club. Le pasó lo que a Ícaro con su vuelo demasiado cerca del sol. La historia no es la misma en la música, a la que él llama “mi amante” y con la cual ha sido igualmente aventurero. Aquí, media docena de momentos que resumen estas seis décadas de aventura.
1) “El rock de la cárcel” con Javier Bátiz. Un programa de televisión de 1986 convocó a los pioneros del rock, entre ellos Enrique Guzmán, quien tuvo como guitarrista invitado a Bátiz y termina bailando con una corista.
2) Reunión con Los Teen Tops. Su banda de rock adolescente se desintegró porque los papás de los otros miembros consideraban a Enrique una mala influencia. En 1984 Guzmán reunió a dos de ellos, los hermanos Jesús y Armando Martínez. El otro integrante, Sergio Martell, ya había muerto. Antes de la época de los reencuentros, Los Teen Tops hicieron este mini concierto en el programa de televisión Para gente grande.
3) “Dame felicidad” en el 35 aniversario. En el Auditorio Nacional Guzmán reunió no sólo a sus cuatro hijos, también a Joaquín Sabina, Rocío Dúrcal, Miguel Ríos, Angélica María, Manolo Muñoz y Juan Gabriel, quienes hicieron una versión de quince minutos de “Dame felicidad”, mientras Enrique recorría los pasillos y les aplaudía como espectador.
4) Dueto con Rigo Tovar. En su programa Nuevas noches, Enrique tuvo de invitado a Rigo, con quien cantó “Pensaba en ti”. Al final, Guzmán dijo: “Se oye raro”. Su invitado replicó: “No, se oye suave”.
5) Con El Príncipe de la Canción. En un show en vivo, Guzmán invitó a José José para ofrecer “Cien kilos de barro”. El video en YouTube genera hoy la eterna discusión de quién es mejor cantante, aunque predomina la idea de que el dueto es uno de los mejores que ha hecho Enrique.
6) En España. Cuando Miguel Ríos hizo el serial Qué noche la de aquel año, no dudó en invitar a Enrique Guzmán. Al final del show hicieron una interpretación de “Popotitos”, acompañados por la banda Viceversa. (J.A.Q.)

Programa

Mi corazón canta / Te seguiré / Más / Con y por amor / Agujetas de color de rosa / Tu voz / Tu cabeza en mi hombro / Buen viaje / Secretamente / Cariño y desprecio / Las hojas muertas / Gotas de lluvia / Cien kilos de barro / Por los recuerdos / Pensaba en ti / Quiero ser libre / Anoche no dormí / Popotitos / La plaga (con Alejandra Guzmán) / Lo sé / Acompáñame / Oye / Uno de tantos / Te necesito / Payasito / Dame felicidad.

Foto: Chino Lemus / Colección: Auditorio Nacional.

Foto: Chino Lemus / Colección: Auditorio Nacional.

Foto: Chino Lemus / Colección: Auditorio Nacional.

No hay comentarios: