Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Alejandro Fernández: Cambio de era

Foto: Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional

Rompiendo fronteras / 7, 8 y 9 de septiembre, 2017 / Tres funciones / 
2:35 hrs. de duración / Promotor: OCESA Promotora S.A. de C.V.

David Cortés
Hay un aroma dulce, un efluvio de perfumes, un desfile de fragancias que se desprende del continuo ir y venir de las damas principalmente. La noche ya no es joven. Hace una hora que las pláticas no cesan y ya revelan impaciencia. Las telas de los suntuosos vestidos producen un sonido peculiar cuando se frotan en los asientos, siempre con la precaución de no causar arrugas de más. Tanto esmero en el arreglo bien merece una recompensa y ésta llega cuando Alejandro Fernández, preludiado por una poderosa introducción de la guitarra eléctrica, aparece sobre el escenario con un traje perfectamente cortado, saluda y anuncia que esto “comenzó hace tres años y ahora llega a su fin la gira Confidencias que ha sido todo un éxito gracias a ustedes”, para después dar paso a un encuentro en donde hay de todo, hasta un sismo.

Fernández, que durante un tiempo tuvo que lidiar con el peso de su apellido y la tradición que éste ha registrado en el mundo del espectáculo, ejemplifica la evolución de una sociedad que, sin voltear la espalda a los viejos valores, encaró el cambio para arribar a un nuevo milenio. El paso del cantante de lo vernáculo al pop —una osadía en ese momento— va más allá de buscar una amplitud de mercados, es el deseo de liberarse de cartabones, forjar una identidad propia y arribar a la modernidad.
¿Cómo si no, debe entenderse esa intensa energía, casi rockera, que está detrás de la interpretación de su banda?, ¿cómo explicar esos arreglos que toman ora del jazz, ora del funk, un poco del soul y de ritmos latinos, si no es a partir de un derrumbe de los estereotipos? No en balde el nombre de Rompiendo fronteras para su más reciente grabación.
Un concierto del tapatío es también muestra del orden y éste comienza desde su apariencia física. Es inmaculada, la ideal para un auditorio en su mayoría femenino que constantemente le gritará lo enamorado que está de él. Sus músicos no sólo son pulcros en su vestimenta, también lo son en sus ejecuciones. Guitarra y trompeta sobresalen porque en la noche son los instrumentos protagonistas; la primera con líneas que trazan un mapa sonoro que abraza desde el rock hasta el flamenco; la segunda porque su tono robusto, redondo, cincela sensuales solos. En esa danza que se da sobre el foro del Auditorio Nacional también las coristas son perfectas: afinadas, bellas y curvilíneas.
A medio camino de la cita se confirma el empalme, que no la lucha, entre dos formas de mirar el mismo México. El mariachi sale tras bambalinas, pero no desplaza al grupo; ambos se echan al hombro un interludio que es un híbrido más que una fusión y sirve para que Fernández, ahora con traje de charro, recale en sus raíces con “Guadalajara”, para luego ligarse con “México lindo y querido”, momento que cierra con una exaltación de “lo importante que es nuestro país y ser mexicanos”.
Es mes de la patria, el momento propicio para reafirmar esos valores que se le inculcaron desde su nacimiento y nunca dejó, pero que ahora mezcla y en donde la musicalidad alcanza cuotas singulares, como la introducción de piano que se liga con un virtuoso solo de la trompeta en “Abrázame” y luego da la entrada a violines y guitarrón. 
No se puede hacer a un lado la gestualidad. Mientras el cantante da un repaso a algunos temas de Juan Gabriel, en uno de los pasajes más románticos de su repertorio, es palpable que este charro ha roto con los clichés de virilidad impuestos por Jorge Negrete en los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado, para tornarse en un intérprete para quien ya no es la fuerza lo predominante, sino la sensibilidad.
“Esta es la canción más importante de mi carrera y quiero que la canten conmigo”, dice antes de ofrecer “Como quien pierde una estrella”. Concluida ésta, amaga con despedirse; pero regresa para anunciar que la siguiente tanda está dedicada a “mi amigo, mi guía, mi ejemplo: mi padre”. 
Foto: Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional
Mientras trascurre el emotivo homenaje, el personal de seguridad del recinto —acatando el protocolo de Protección Civil— alerta al público ante la inminencia de un movimiento telúrico y lo invita a desalojar la sala; en tanto, sobre el escenario, Alejandro Fernández —profesional y con todos sus músicos— sigue cantando. Poco después el temblor cesa, pero en el corazón de las fanáticas persiste un estremecimiento, ése que él bien sabe provocar y que deja perenne huella.

Detrás del cantante
Cuenta la historia que el debut de Alejandro Fernández se dio a la edad de ocho años de la mano de su padre, Vicente Fernández. Fue éste quien lo presentó en sociedad; sin embargo, la actuación no fue del todo exitosa pues el pequeño, invadido por los nervios, prorrumpió en llanto. Ese día el más pequeño de la dinastía juró que nunca cantaría en público, por lo que años después, llegado el momento de elegir una profesión, optó por la carrera de arquitectura.
Se dice que el espectáculo corre por la sangre y cuando llegó a la mayoría de edad fue nuevamente su padre, convencido de la inigualable voz de su hijo, quien lo invitó a cantar a dueto una composición de Gilberto Parra: “Amor de los dos”. Luego de esa grabación, Alejandro Fernández hizo su debut como solista con una producción homónima; sin embargo, el vuelco en su carrera se dio el 2 de mayo de 1995, fecha de salida de Que seas muy feliz, su cuarto álbum, que incluye una hermosa canción de Humberto Estrada a la cual le tiene mucho cariño su intérprete, pues a partir de entonces su trayectoria fue ascendente: “Como alcanzar una estrella”. (D.C.)

Programa
Cóncavo y convexo / No lo beses / Estuve / Qué voy a hacer con mi amor / Tu amor me hace tanto bien / Hoy tengo ganas de ti / Quiero que vuelvas / Se me va la voz / Te voy a perder / Canta corazón / Me dediqué a perderte / Si tú supieras - No sé olvidar / Sé que te duele / Huapango – Guadalajara - México lindo y querido / Mátalas / Qué lástima / Que seas muy feliz / Abrázame / Es la mujer / Medley Juan Gabriel: Ya lo sé que tú te vas - La diferencia - Te sigo amando / No / Que digan misa (No fue mi culpa) / Loco - Si he sabido amor / Cascos ligeros / Nube viajera / Tantita pena / Como quien pierde una estrella / Reprise / Medley Vicente Fernández: Las llaves de mi alma - Por tu maldito amor - Mujeres divinas - Me voy a quitar de en medio / Reprise.


No hay comentarios: