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domingo, 20 de agosto de 2017

Noche de Reyes: La ley del deseo


National Theatre Live presenta. Temporada 2017-2018 / 20 y 28 de agosto, 2017 / Dos funciones / 2:55 hrs. de duración / 
Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional – Embajada Británica en México.

Fernando Figueroa
Mientras hace fila en la taquilla, el actor Mario Iván Martínez comenta que “Noche de Reyes es una comedia perfecta” y recuerda que participó en más de trescientas funciones en el papel de Malvolio. Añade que muchas de esas representaciones se llevaron a cabo en el Teatro Julio Castillo, a unos cuantos pasos del Lunario, otras en el Foro Shakespeare y en algunos recintos del interior de la República. Dirigía su madre Margarita Isabel, recientemente fallecida.
Para el National Theatre de Londres la dirección corre a cargo de Simon Godwin, quien convierte a Malvolio en Malvolia (Tamsin Greig) y también cambia el sexo del melancólico bufón Feste (Doon Mackichan). El resultado es muy afortunado porque ambas actrices trabajan de forma sobresaliente y se “roban” la función.
En esta comedia romántica de enredos William Shakespeare narra la historia de Viola y Sebastián, gemelos que sobreviven a un naufragio y llegan al puerto de Iliria (localizado en la península balcánica), sin que ninguno sepa qué sucedió con el otro. Para sobrevivir, Viola (Tamara Lawrence) decide vestirse como hombre, se hace llamar Cesario y se pone a las órdenes del duque Orsino (Oliver Chris), quien está perdidamente enamorado de la condesa Olivia (Phoebe Fox).
Orsino utiliza a Cesario para hacerle saber a Olivia lo que siente por ella. Olivia no quiere nada con el duque pero se engancha a primera vista con el mensajero, que en realidad es mensajera. Al paso de los días, Orsino también se enamora de su ayudante y viceversa, aunque ninguno se atreve a externarlo.
Cesario rechaza las insinuaciones de Olivia de manera tajante. Sin embargo, aparece Sebastián en escena y acepta gustoso las propuestas indecorosas de Olivia, quien no se da cuenta de que se trata de otra persona.
Tobías (Tim McMullan) es un simpático borrachín, tío de Olivia. Tiene un amigo millonario, Andrés (Daniel Rigby), a quien le saca dinero con la promesa de que le ayudará a conquistar a su sobrina.
Olivia también es rica y tiene gente a su servicio; Malvolia es la mayordoma —una mujer muy formal, puritana, vestida de negro—, y María (Niky Wardley) la doncella, pero entre ellas se odian. Mediante una carta apócrifa, María hace creer a Malvolia que Olivia la desea y que le gustaría verla con ropa sexy de color amarillo y cintas de cuero enrolladas en las piernas. Tobías y Andrés participan en la cruel broma.
El final feliz llega cuando Orsino se da cuenta de que Cesario es mujer, mientras Olivia acepta gustosa a Sebastián, relaciones que en el futuro acabarán en el altar, según advierte un cura.
En The comedy of errors —presentada en 2012 por el National Theatre— Shakespeare ya había jugado con personajes gemelos, tomando como base Los iguales, de Plauto. Noche de Reyes (Twelfth night) la escribió diez años después y alcanzó una perfección formal notable, dotando a la historia de una desbordada carga sensual.
Simon Godwin ubica la acción en la actualidad, con un duque Orsino que se pasea en auto último modelo y asiste a una discoteca libérrima donde el show corre a cargo de una drag queen. La escenografía, de Soutra Gilmour, es una especie de pirámide con escalinata que al girar se transforma con prontitud en casa de Olivia, posada, antro, hospital o muelle.
De manera intermitente aparecen instrumentistas (clarinete, saxofón, guitarra, acordeón, piano) que ambientan los sentimientos de Orsino, quien dice: “Si la música es el alimento del amor, / sigan tocando hasta saciarme, / a ver si así mi apetito se enferma y muere”. Aunque el libreto original indica en qué momentos debe entrar la música, no existen partituras; se cree que el dramaturgo usaba melodías conocidas de la época. Para este montaje se utiliza música original de Michael Bruce con aires isabelinos que devienen en melodías de jazz.
Los equívocos que provoca la ambigüedad sexual resultan divertidos tanto por las palabras como por el lenguaje corporal de todo el elenco, más un timing preciso cuyo germen existe en el texto, pero debe ser llevado a la práctica por un talentoso equipo como el comandado por Simon Godwin.
Luego de casi tres horas de jolgorio, resuenan las palabras del Cisne de Avon: “¡Muestra tu poder, destino / pues no somos dueños del deseo. / Sea como tú has decretado. ¡Sea!”.

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