sábado, 5 de agosto de 2017

Edgar Oceransky. Demasiado humano


Una mirada / 5 de agosto, 2017 / Función única / 1:50 hrs. de duración / 
Promotor: Oceransky Music Entertainment S.A de C.V.

Gustavo Emilio Rosales
Había una vez un cuerpo humano, con existencia real y lo que ello trae por consecuencia: peso, sudor, aromas, prisa, ensoñaciones y vehemencia. Un cuerpo que tejía con su presencia las redes sociales —nada de chats, posts o emoticones— en lugares físicos de encanto, como cafés, parques, la zona oscura de la cuadra o el árbol preferido para “abrir de capa” el alma. 
Edgar Oceransky es un viajero experto de estas formas de comunicación analógicas en las que se cifraban —por unidades, nunca miles como ahora— el amor y la amistad. Con música hecha a mano viajó por incontables espacios de encuentro, como la legendaria peña El Sapo Cancionero, sembrando inspiraciones que hoy recobra en conjuntos de seguidores que atienden a su convocatoria artística como se acude hacia el reencuentro con el antiguo amigo que prefiere un buen bochinche antes que acudir al confesionario de la webcam
“¡Salud al trovador!”, declaran con modo singular las risas, los aplausos, los jaleos y desafíos que hasta Oceransky llegan desde la semioscuridad de una zona de mesas que se antoja más bien patio de juegos, de tan burbujeante que se muestra, en evidentes alegrías. Bien sabe el cantautor (el término, quizá por feo, ha quedado acuñado en nuestros actos de habla) que sus recitales no pueden distanciarse mucho de ser lo que prometen —la casa sonora de placer para quienes quieren descansar del frenesí virtual y cotidiano, mediante la catarsis musical— y en consecuencia establece la alianza anhelada mediante un itinerario de canciones encantadas por la magia inigualable de lo vivo; repertorio que oscila entre éxitos imperdibles, como “Estoy aquí” y “Volver a perdernos”, y temas de Una mirada, su reciente producción discográfica.
“Quiero estar”, afirma con voz de carne y hueso Edgar, quien por segundo nombre porta el Oceransky y los apellidos Hernández Ruiz. Al frente de un ensamble de músicos amigos, ora con su guitarra, ora con un vaso de agua que lleva a descansar a una mesita que se encuentra al lado de un pequeño sillón; como si recibiera el cariño de sus admiradores en la intimidad de su estancia casera, el artista originario de la Ciudad de México (“¡han escatimado el gentilicio a los nacidos en ella!”) declara sentirse emocionado por el hecho de que esta reunión de goce en música sea el preámbulo de su cumpleaños número cuarenta y dos, que se festejará después de medianoche.
En el conjunto de ingeniosos instrumentistas que cobija al oficialmente festejado Oceransky, se integran, con la etiqueta de invitados especiales, los también trovadores Bernardo Quesada (director del ensamble) y Omar Márquez, quienes respectivamente reconocen el trabajo que Edgar ha realizado a favor de la canción creativa —generando propuestas de calidad en géneros diversos, como su disco con la Big Band, y suscitando la apertura de foros especializados, como el afamado Trovafest— y el desarrollo de repertorios románticos que eluden los facilismos del lugar común. Bernardo es costarricense, ha sido también productor musical de Oceransky, y con él brinda ahora un par de temas que trazan el inicio de la cima acústica de la noche, “Vos estás ahí” y “Más de lo que imaginé”. Omar, quien abrió el concierto con tres bellas canciones que son muestra de su condición de futura figura de la “trovadicción”, se integra hacia el final cantando a dúo con el protagonista de la noche el tema “Dónde andará”. 
Como un regalo especial, el veterano cantante Gualberto Castro se integra a los dúos con Oceransky, interpretando con él “Porque la quería” y ofreciéndole como regalo de cumpleaños la ejecución solista de un clásico de Manzanero, “Como yo te amé”. Emocionado hasta las lágrimas que, mimetizadas con la transpiración, marcan su elegante traje de lino, Oceransky declara ser la persona más feliz sobre la Tierra. Habrá que creerle, pues su música, su carisma y su don para gestar una comunión offline, dan también parte de ello.


Programa
Ave pasajera / Volver a perdernos / Llévame lejos / Hay algo que no sabes / Abrázame / A veces quiero contarte / Como un ladrón / Una mirada / Valentina / La recuerdo así / Vos estás ahí (con Bernardo Quesada) / Más de lo que imaginé (con Bernardo Quesada) / Un pedacito de Edén / Sin ti / Quiero estar / Cada amanecer / Dónde andará (con Omar Márquez) / Te dejé / Otro día sin ti / Juro / No soy un ángel / Un beso grande / Yo me quedo / Con mi compa a la cantina / Porque la quería (con Gualberto Castro) / Como yo te amé (Gualberto Castro).

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