miércoles, 9 de agosto de 2017

Barandela Big Band: Baile, evocación y cortejo

Fotos: Sergio Bautista / Colección Auditorio Nacional



Lunario Big Band Fest / 9 de agosto, 2017 / Función única /
 2:05 hrs. de duración / Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional

David Cortés
La batería marca el ritmo, hace giros salvajes, casi tribales, una marcha apenas rota por un pandero que en medio del atronar de los tambores se escucha nítido. Lentamente, los músicos aparecen sobre la tarima: saxofones, trombones, trompeta, bajo, guitarra, contrabajo, coros. Todos se mecen y reciben a David Barandela, líder y pianista. A su señal se escucha un redoble y la orquesta en pleno acomete “Two o’clock jump”, de Benny Goodman. La noche huele a festividad.


El inicio del segundo concierto de la segunda edición del Lunario Big Band Fest arranca de manera prometedora. Formada en 1998, Barandela Big Band se define como una entidad “de rock-swing que va del jazz al blues, be bop, boogie woogie y doo wop”, mezcla que ha dejado asentada en cuatro producciones, su más reciente es Rockabilly swing.

El repertorio de la orquesta no se presta a equívocos. Lo suyo es una remembranza, una evocación de las noches en que el jazz, romántico o con vertiginoso swing, y luego el naciente rhythm and blues convocaban a jóvenes en los centros nocturnos y ofrecía el fondo perfecto para el cortejo y la diversión.
Sin embargo, así como hay temas emblemáticos de la época dorada del rock and roll (“La plaga”) también hay versiones a melodías contemporáneas instaladas en el gusto popular. Composiciones de Roberto Cantoral, Espinoza Paz o Gianluca Grignani que, aderezadas con los alientos, encuentran nuevas resonancias y conviven con interpretaciones remozadas de clásicos de Henry Mancini, Richard Rodgers y Lorenz Hart, en cuya ejecución incluso hay espacio para el espectáculo: ora el contrabajista asciende a su instrumento y lo toca desde allí, ora el guitarrista emula al fallecido Chuck Berry y hace el famoso “paso del pato”.
Desde el piano Barandela conduce con tino, tiene a su vera a Mayeli Burguete a quien llama El Ángel del Swing y que continuamente hace estremecer a los presentes con su educada voz. El fundador del ensamble hace una pausa, habla de un México perdido que vibraba con la música de Luis Arcaraz y Dámaso Pérez Prado, quienes calentaban las pistas con mambo, chachachá y danzón. A esos años ahora abandonados a la memoria de unos cuantos dedica “Te conocí hasta hoy”, de su autoría.
Fotos: Sergio Bautista / Colección Auditorio Nacional
David Barandela juguetea continuamente con el tiempo. Dice que el fin ha llegado, pero en realidad disfruta la noche tanto como sus músicos y los asistentes; sin embargo, todo viaje tiene una conclusión y cuando el fin llega sólo acierta a decir: “Párense a bailar, luego llegarán a sus casas y se arrepentirán; dirán: ‘debí haberlo hecho’”. No hay más, Barandela Big Band ataca con la misma enjundia del inicio, o incluso más, “Sing, sing, sing (with a swing)”, de Louis Prima que es candela pura y cierra emotivamente la sesión de un festival que busca convertirse en costumbre.

Programa
Two o’clock jump / Déjate llevar por el swing / Mi historia entre tus dedos / Mi credo / Blue moon / Peter Gunn / Trouble / Tú me gustas, muchachita / No puedo alejarme de ti / Te conocí hasta hoy / Soy tu conexión / Contigo en la distancia / El triste / Un hombre normal / La plaga / Sing, sing, sing (with a swing).


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