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jueves, 3 de agosto de 2017

Así fue mi padre: La Galaxia José Alfredo



Así fue mi padre, por José Alfredo Jiménez Medel / 3 y 4 de agosto, 2017 / Dos funciones / 
1:40 hrs. de duración / Promotor: José Alfredo Jiménez Medel.

Gustavo Emilio Rosales
Se dice que Bob Dylan mereció el más reciente Premio Nobel de Literatura por ser portavoz de una generación. Qué merecería entonces la memoria de José Alfredo Jiménez, quien con un macizo conjunto de fecundas canciones —todas ellas tan sencillas como memorables— educó sentimentalmente a una nación que ingresó a la urbe modernista mirando sobre su hombro hacia el imaginario de un irrecuperable paraíso: el campo aquel que Rulfo atisbó en llamas; sus querencias, sus criaturas, su fricción. De entrada, merece recordarse mediante la imantación de trazas, huellas, que en conjunto son la legión que anima este rito mnemotécnico llamado Así fue mi padre.
México, entre numerosas opciones de catalogación, puede ser definido como el espacio donde la alegoría se torna realidad. Y en este espectáculo multimedia cobra fuerza, como signo tutelar, la figura de El cuerno de la abundancia: la creación musical —guía de un torrente de halagos, evocaciones, invocaciones, plegarias, amor— es ante todo una expresión exacerbada. El dolor es inmenso y caudalosos los afluentes de tequila que intentarían ahogarlo; el monarca, de tan poderoso, prescinde de imperio, reina y dote; todos los caminos llevan al mirífico Guanajuato y Dios, ubicuo como gusta de ser, obviamente siempre tira para allá; la mujer, por su parte, es el culmen de toda vastedad: es el inicio, el sendero, la meta y el viandante. “No pus, yo si apenas le tocaba la canción a José Alfredo”, declara, para la cámara de video Rubén Fuentes, el compositor, amigo entrañable de La Leyenda, “nomás las entraditas daba”. Replica José Alfredo Jiménez Medel, el hijo que pergeñó este mosaico de quereres y saberes: “A ver mariachi, échense una de esas entraditas”… Y los músicos detonan una deflagración de adrenalina que el cuerpo del oyente percibe penetrando en sus entrañas.
Con retazos de sonido, imagen, instrumentos, mariachis, cantantes, partituras, libretos escritos cien mil veces hasta llegar a la versión original, con familia, amigos y los otros que también somos nosotros, Jiménez Medel erige el retablo del ídolo y dispone también de la liturgia que habrá de reafirmarlo en su consagración. Creo en José Alfredo Jiménez, compositor de canciones hermosas que viven doquiera que haya alguien que se sienta mexicano; creo, aún más, en el comal ardiente de su canto de tenor en exceso, ladrando con sobrada inspiración las palabras transfiguradas ya en porciones de cuerpo, en sol y en viento; creo en esta mujer, Myrna Lozano, quien da porte femenino a temas que nunca tuvieron que pensarse como exclusivo coto de varón, “Llegando a ti”, por ejemplo; esa cima del deseo a punto de celebrar la gala de cumplirse, y también creo en el sobrino, Luis Alfredo Jiménez, quien revive la rabia de su ancestro al cantar, en verdad poseso por él, una versión de “El perro negro” que eriza las pestañas. Era un tipazo, un genio, un corazón que caminaba, un enviado, un sabio, un visionario, un chingón; dicen de mil modos otras tantas figuras del espectáculo cuyo renombre rebasa las fronteras de México, pero no así las de la patria vocal de José Alfredo: Manzanero, Juan Gabriel, Itatí Cantoral, La Tota Carbajal (el mítico Cinco Copas, quien convivió con el artista cuando este deseaba ser portero de futbol), Julio Iglesias, Emmanuel, Facundo Cabral, Carlos Monsiváis (aún anda en todo), Raphael, et al.
Como en todo ritual que se precie de serlo, el tiempo abandona su vocación de línea y torna a ser poliedro. José Alfredo, presente en esta libación que mi garganta recibe como testimonio de mi auténtica verdad: “Yo sé bien…”. Presente en los músicos que interpretan en vivo la herencia musical de quien nos hizo, para bien o mal, ser un poco quien somos; y también en aquellos músicos fantasmas que deambulan por audios, videos; el arte nunca embalsamado de dar fe. “Yo lo conocí” no es algo que todos podamos afirmar; para eso están los hoy declarantes. “Yo lo conozco”, es razón válida de todos los que podemos mirarnos sin pudor en el espejo negro de nuestras propias alegorías sentimentales, para descifrar en él los brillos de canción que dibujan la Galaxia José Alfredo. En esta dimensión ceremonial, todos somos hijos.

Programa
Inicio, degustación de tequila / Karla Rebbeca Jiménez Pavón, directora artística, presenta al cineasta Adolfo Franco. Proyección del tráiler del espectáculo / Gracias / Semblanza en video / Presentación de José Alfredo Jiménez Medel / Popurrí / Video. Mosaico de José Alfredo en espacios de la Ciudad de México / Audio. Testimonio de La Tota Carbajal / Video. La Tota Carbajal y José Alfredo Jiménez / Llegando a ti (Myrna Lozano y el Mariachi Continental) / La Bikina / Cien años / Audio. Maestro Rubén Fuentes y José Alfredo Jiménez / Las entraditas / Son de La Negra / Video. Maestro Rubén Fuentes / Amanecí en tus brazos (Myrna Lozano y el Mariachi Continental) / Agradecimiento Armando Manzanero. No sé tú (Myrna Lozano y el Mariachi Continental) / Video. Testimonio de Armando Manzanero / Dame un poco de ti / El último trago (Myrna Lozano y el Mariachi Continental) / Video. Testimonio de Alicia Juárez / Video. Secuencias Caravanas Corona y El Túnel del Tiempo / Video. Testimonio de Humberto Elizondo / Video. Testimonio de César Costa / El perro negro (JAJ mute y Luis Alfredo Jiménez) / Video. Testimonio de Marco Antonio Muñiz / La estrella de Jalisco (Myrna Lozano y Luis Alfredo Jiménez) / Audio. Hotel Blue Bonnet (Luis Alfredo Jiménez y Mari Medel) / La enorme distancia (Luis Alfredo Jiménez) / Te solté la rienda / Que te vaya bonito / Video. José Alfredo Jiménez. Ella / Galería fotográfica. Los hijos de José Alfredo / Video. Arrullo de Dios / Semblanza “De hijo a padre” / El rey (Mariachi Continental) / Video. Caminos de Guanajuato. / Despedida.

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