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jueves, 17 de agosto de 2017

Albita: Blanquita por fuera, negrita por dentro

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional

Albita / 17 de agosto, 2017 / Función única / 1:50 hrs. de duración / 
Promotor: PSA Comercializadora S. de R. L. de C. V.

Fernando Figueroa
Las razones por las cuales Albita trae vuelto loco al Lunario son muchas, pero la principal es una calidad interpretativa que arrasa con todo a su paso. Cuenta la leyenda que era una de las cantantes favoritas de Fidel Castro mientras ella vivió en Cuba, pero sucede que desde hace un cuarto de siglo dejó la isla y reside en Miami.


En Cuba grabó tres álbumes que tuvieron gran aceptación local y en 1995 lanzó No se parece a nada, ya bajo la tutela de un Midas llamado Emilio Estefan. Excelente título para pintar su raya y mostrarse ante el mundo como una artista singular, única.

Le han dicho “Benny Moré con faldas”, “La Madonna cubana”, “La sucesora de Celia Cruz” y un sinfín de apelativos más o menos afortunados que apenas sirven para marcar ciertas coordenadas. Al público le dice que es “blanquita por fuera y negrita por dentro”, algo evidente desde que arranca con un homenaje a Moré incluido en Albita (2017).
El hueco que dejó Celia Cruz nadie lo va a llenar, pero Albita sin duda está en el top five de las grandes cantantes vivas de ritmos afrocaribeños. Por sus venas no corre sangre sino fuego y con su aliento incendia cuerpos y almas. La potencia de su voz está en lo más alto de su carrera, dicción impecable, entrega total y recursos inagotables: bromea, baila, camina entre las mesas, interactúa.
También improvisa décimas, algo que heredó de sus padres, Martín y Minerva, figuras de la música campesina que alegraron la vida de los cubanos con sus picantes diálogos cantados, conocidos como “polémicas”. Esa misma vivacidad es su arma principal para arrancarle a la vida momentos de gozo, como los que hoy disfrutan cientos de personas que dejaron en la calle sus problemas y una granizada que no les impidió llegar a la cita.
Versátil, la señora se pasea con firmeza por el bolero, son montuno, rumba, guaguancó y mambo; en “El Cumbanchero” improvisa con un frenético scat que deja patidifusa a la concurrencia. La acompañan ocho músicos que, de manera increíble, están a la altura de “La Diva del South Beach” y juntos producen uno de los mejores shows en más de una década del recinto, lo que es mucho decir.
El azar quiso que esta presentación encajara en el mismo mes en que está programado el Lunario Big Band Fest, sin ser parte de éste. Cuando la isleña grabó su más reciente material, la intención era recrear el sonido de las grandes bandas que sonaban en La Habana de los cincuenta del siglo pasado; los arreglos corrieron a cargo de Yorgis Goiricelaya (contrabajo) y Liván Mesa (piano), quienes están en una alineación que esta noche se completa con tres metales, dos percusiones y un teclado extra a cargo de la cubana Sonia Cornuchet; las paisanas ofrecen a dueto “Perdón”, de Pedro Flores.
 
Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional
Un final aparente llega con la firma de la casa, “Qué manera de quererte”, y festivos cantos a Yemayá, Santa Bárbara y Changó. Como encore, un popurrí de éxitos de la cantante y compositora que no se parece a nada ni a nadie y que es capaz de poner a bailar al bíblico Lázaro.

Programa
Homenaje a Benny Moré / Yo soy la rumba / Una mujer que canta / Mosaico de cumbias / Popurrí cubano / El Cumbanchero / Popurrí de Celia Cruz / Perdón (con Sonia Cornuchet) / Quién pero quién / Qué manera de quererte / Angelitos negros / Canto a una sirena – Qué viva Changó / Popurrí Albita.


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