jueves, 13 de julio de 2017

Grandiosas: La revancha de los dolidos

Foto: Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional


GranDiosas Clásico: Manoella Torres, María Conchita Alonso, Valeria Lynch, Rocío Banquells y Dulce
13 de julio, 2017 / Función única / 2:50 hrs. de duración / Promotor: Hugo Sandoval Mejuto.

Alejandro González Castillo
Un inmenso cartel en una de las caras de la fachada del Auditorio Nacional indica que hoy tendrá lugar la ejecución de los profesionales de la mentira, que ha llegado la fecha en que todos los que alguna vez han engañado con caricias y besado con culpa serán fusilados. Al fin, la revancha de los dolidos se acerca y Manoella Torres, María Conchita Alonso, Valeria Lynch, Rocío Banquells y Dulce vienen preparadas para disparar, con la puntería afinada y el coraje corriendo por las venas.
Pistoleras cotizadas, una a una las cantantes se presentan, dando una muestra discreta de lo que son capaces de hacer. Ataviadas de negro, sorprenden al público de las alturas al abrir la noche cantando desde los balcones del foro, así como saludando a los ocupantes de las primeras filas. Micrófono en mano, pronto se encaminan hacia el escenario para que, gracias a las pantallas del recinto, se descubra que van a darse gusto abordando los menesteres del despecho. “Hay casa llena, sí señor”, exclaman con ánimo, proclamando que la de hoy “es una noche plena de magia y emoción, ideal para compartir el escenario con mujeres bellas y talentosas. Grandiosas”. 
Así van siendo señalados los que irán al paredón. Suenan los disparos entonces —“Qué ganas de no verte nunca más", "Estúpido", "Señor amante”— y los heridos caen entre asientos. Por ahí se encuentra uno, cerca de derramar lágrimas; más allá se aprecia otra arrepentida, sacudiendo la cabeza apenada. Y cómo no habrían los aludidos de sufrir cuando los reproches son arrojados sin tiento desde el escenario. “Basta ya de tu inconsciencia, de ver a diario cómo echas a la basura mi corazón”, se escucha a todo pulmón en el foro mientras los acusados agachan la mirada y canturrean entre querellas con tal de disfrazar su vergüenza. Todo al tiempo que las integrantes del quinteto estelar repasan éxitos radiales, intercalando turnos y aplausos. 
Sin embargo, conforme el temario avanza, se descubre que las justicieras también conocen el sabor de la culpa. La llegada de canciones como “Luna mágica”, “Noche de copas” y “Aún lo amo” lo certifican, pues sus letras hacen que los sentenciados retomen el aliento y las verdugas experimenten lo que se siente cuando los tiros salen por la culata. “Sé bien que esa noche yo hice mal”, recapacitan de pronto las que aprietan el gatillo, recordando sonrojadas una vieja cita entre copas y locura, aceptando con franqueza que en asuntos de engaños tampoco cantan mal las rancheras. Cuando el árbitro declara el empate, los cañones se esconden y los bandos se tienden la mano, situación que las intérpretes aprovechan para cambiar de vestuario y tomar asiento, bien juntas, como si el calor de una fogata las uniera. 
Al estilo de una terapia grupal, cada una toma la voz para que sus compañeras escuchen atentas, asintiendo de vez en cuando al tiempo que el público, ya reconciliado, de igual forma encuentra reflejo en composiciones que hablan de lobos amenazantes e inocentes muñecas y que, además, permiten encontrar las cualidades vocales de cada diva. Entonces, haciendo a un lado las celebradas intervenciones de las invitadas especiales —Olga Tañón y Regina Orozco—, se descubre que quien ostenta la voz más desgarrada es Rocío (“No soy una muñeca”); mientras que Candy, como la llaman sus compañeras, exhibe una potencia sin igual (“Déjame volver contigo”). Por su parte, María Conchita susurra con sensualidad inimitable (“Y es que llegaste tú”) y Valeria despliega agudos tan elevados como su estatura (“Mentira”). Finalmente, es Manoella quien ofrece el estímulo pacificador que, como ella misma asevera, hace olvidar el tiempo, el ayer (“Acaríciame”). 
Foto: Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional
“El triste” es el tema que finalmente une las voces de todas, y también de todos los que tienen ganas de saborear su dolor sin que exista compasión de por medio. Sin embargo, en la despedida no cabe un dejo de resentimiento; “ha sido un día de reencuentros, de perdón y de gratitud; de amor”, sentencian las Grandiosas mientras la audiencia renuncia para siempre a las armas y a cambio propone continuar con las confesiones, dedicándose “Te voy a enseñar a querer”, para así derrumbar toda hostilidad. 

Un espíritu de lucha
Manoella Torres (Nueva York, Estados Unidos): “Cada una de nosotras tiene su propio estilo a la hora de cantar, pero somos grandes compañeras, gente que da su corazón, alma y espíritu en el escenario. Personalmente, siento una gran emoción, una adrenalina muy padre de formar parte de este concepto de Grandiosas”. 
Valeria Lynch (Buenos Aires, Argentina): “Somos mujeres fuertes que pisan el escenario así, con fuerza. Somos valientes. Cada una de nosotras vivió momentos de locura en su época de oro, de fanatismo por parte de la gente. Ya formamos parte del gusto familiar, algo que muy pocos artistas logran. Eso nos hace grandiosas”.
Rocío Banquells (Monterrey, Nuevo León): “Es que la gente no nos ha olvidado y, además, nuestra música está muy presente en la juventud actual. Qué pena que exista un bache enorme de voces si comparamos lo que hoy pasa con los cantantes que había en los setenta, ochenta y noventa. Nosotras seguimos vigentes por nuestra voz, porque una buena cantante no tiene por qué perderla; una buena voz dura treinta, cuarenta años”. 
María Conchita Alonso (Cienfuegos, Cuba): “Hay muchas otras cantantes muy buenas en el mundo. Por supuesto, estar con estas mujeres en el escenario, a quienes admiro y respeto, es muy bonito, y todas nos queremos y nos tenemos buenos deseos; pero hay que estar conscientes de que existen muchas otras grandiosas”.
Dulce (Matamoros, Tamaulipas): “En realidad, todas las mujeres guerreras que enfrentamos la vida día a día somos grandiosas. No se necesita ser cantante o actriz para ser grandiosa; lo que se requiere es comportarse como una gran mujer, con valor. Nosotras somos privilegiadas porque llevamos muchos años en el lugar donde estamos, pero esto pasa porque luchamos todos los días por lograrlo, por mantenernos ahí, y por eso somos grandiosas. Aunque también lo son las mujeres que pelean por sacar a sus hijos adelante. Ser grandiosa es un espíritu de lucha”. (A.G.C.)

Programa
María Conchita Alonso: Enamorada de ti / Dulce: Hielo / Manoella Torres: Fíjate que no / Valeria Lynch: Muñeca rota / Rocío Banquells: Ese hombre no se toca / María Conchita Alonso: La loca / Dulce: Heridas / Rocío Banquells: Va todo al ganador / Valeria Lynch: Qué ganas de no verte nunca más / Manoella Torres: Libre como gaviota / Rocío Banquells: Abrázame / Dulce y Olga Tañón: Basta ya / Dulce: Déjame volver contigo / Aún lo amo / Valeria Lynch: Mentira / María Conchita Alonso: Tómame o déjame / Hazme sentir / Manoella Torres: El hombre que yo amo / Manoella Torres y Regina Orozco: Sabor a mí / Manoella Torres: No / Rocío Banquells y Valeria Lynch: No llores por mí Argentina / Olga Tañón: Aleluya / María Conchita Alonso: O ella o yo / Manoella Torres: Ahora que soy libre / Dulce: Señor amor / Valeria Lynch: Señor amante / Rocío Banquells: Estúpido / Valeria Lynch: Como una loba / María Conchita Alonso: Y es que llegaste tú / Rocío Banquells: Con él / Manoella Torres: A la que vive contigo / Dulce: Cara a cara / Lobo / María Conchita Alonso: Acaríciame / Manoella Torres: Acaríciame / Dulce: Tu muñeca / Rocío Banquells: No soy una muñeca / Valeria Lynch: Fuera de mi vida / María Conchita Alonso: Noche de copas / Dulce: Lobo / Rocío Banquells: Luna mágica / Manoella Torres: Te voy a enseñar a querer / Todas: El triste. 





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