sábado, 29 de julio de 2017

Die Krupps: Esquirlas de metal duro



29 de julio, 2017 / Función única / 1:40 hrs. de duración / 
Promotor: Alejandro de la Cuesta.

David Cortés
DJ Dimitri pone lo mejor de sí mismo para entretener al público, pero éste se muestra ansioso, la espera ha sido larga, de años. La gente ha venido convocada por Die Krupps, una de las agrupaciones pioneras del electroclash que hace gala de la puntualidad germana y en su primera visita a este país sube al escenario en cuanto llega la hora.
De inmediato, atacan sin misericordia, descargan una andanada de sonidos duros, agresivos; como si se tratara de granadas, las guitarras estallan y cada uno de sus acordes es como una esquirla que no deja nada indemne a su alrededor.
Jürgen Engler (voz), Ralf Dörper (sintetizadores), Hendrik Thiesbrummel (batería) y Marel Zürcher y Nils Finkeisen (guitarras) forman la alienación de esta entidad oriunda de Düsseldorf, formada en 1980 y cuyo disco, Stahlwerksinfonie (1981), es una placa seminal, pues en ella se funde la aspereza del metal con el vertido de la música electrónica: son los primeros atisbos serios de lo industrial. En 1997 establecieron un receso, pero hicieron la vuelta en 2005.
Engler, quien ha permanecido desde sus comienzos en la agrupación, dirige esta maquinaria de sonido que aplasta todo a su paso. Él se vale de su carisma, señala a alguien del público, luego a otro, se acerca, mira a la derecha, ahora a la izquierda, eleva los brazos y pide entonar el coro, lo dirige con una gran sonrisa, habla casi siempre en alemán, a veces en inglés y lo único que logra decir en castellano es: “Muchas gracias, es nuestra primera visita a México”.
El quinteto es pródigo en energía y desde el inicio no hay punto de reposo. Desconocen los medios tiempos, sus temas son vertiginosos, rápidos, rebasan con facilidad los noventa beats por minuto. Aunque hay material de V: Metal machine music, su más reciente producción, no dejan los éxitos a un lado. Las guitarras amenazan con reventar las cuerdas, los solos de las mismas no abundan, en su lugar entregan descargas rítmicas, juguetean con los efectos, crean paredes de ruido y en la retaguardia los teclados de Dörper son una sábana continua, mientras una pila de tubos metálicos, dispuestos cual si fuera una pequeña marimba, que golpea Engler, aportan un toque especial cuando son utilizados.
Ciertos tonos oscuros, propios del death metal, se cuelan en algunas composiciones, como el inicio de “Nazis auf speed”, pero la desviación dura poco, porque siempre se regresa a esa amalgama entre electrónica y rock duro que dio origen al electroclash.
No hay tregua, al final, luego de casi veinte canciones, Engler dice en un español cargado de acento alemán: “México, mi segundo hugarrrrrrr”, que funciona como detonador del cierre. Cuando Die Krupps concluye, en los rostros de sus integrantes hay una mezcla de alegría, cansancio y, sobre todo, mucha satisfacción.

Programa
Intro / Kaltes herz / Risikofaktor / Hi tech low life / The dawning of doom / Isolation / Alive in a glass cage / Der amboss / Schmutzfabrik / Scent / Black beauty white heath / Fly martyrs fly / To the hilt / Metal Machine Music / Robo sapien / Nazis auf speed / Fatherland / Machineries of joy / Bloodsuckers.

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