viernes, 23 de junio de 2017

Dorian: El motor y la gasolina



Diez años y un día / 23 de junio, 2017 / Función única /
 2:00 hrs. de duración / Promotor: Terrícolas Imbéciles S.A. de C.V.

Alejandro González Castillo
Marc Gili, Belly Hernández, Bart Sanz, Víctor López y Lisandro Montes bañan con confeti a sus seguidores apenas salen a escena, celebrando de esta forma la conclusión de la gira correspondiente a Diez años y un día, su álbum más reciente, tras pasar un año y medio de viaje.
“Qué alegría, qué ilusión estar aquí. Hemos preparado un repertorio especial para este fin de gira, para convertir la noche en una gran fiesta”, señala el guitarrista y cantante mientras la lluvia de papel arrecia y la gente lo celebra alzando los brazos, jubilosa al son de "Armas para volar", himno pop con sólido riff de guitarra y letra que apunta hacia una nueva utopía: “Tengo un plan para que no puedan juzgarnos. / Es sencillo, basta con no arrepentirnos”.
Cuando Marc habla de Oaxaca y Buenos Aires en "El temblor", se refiere a los "sismos interiores” que ha padecido y encuentra que, como él, cientos más han experimentado sacudidas emocionales del mismo calibre. Y luego, al tiempo que los de las guitarras aseveran que “de la vida que soñamos aún nos queda lo mejor”, se topan con el eco de las gargantas que toman esas palabras como inapelables. De modo que esta vez los “Paraísos artificiales” no encuentran cabida; “sé que esta noche mi mente es más ligera que el aire, con todo lo que he tomado podría fundir el sol”, reza el líder del combo antes de ofrecerle esperanza a los entristecidos con “Arde sobre mojado”: “Esta canción va para quienes han abandonado una relación sentimental; no se preocupen, no hay nada que unas copas de vino con los amigos no puedan solucionar”. 
Quince años atrás, los autores de “Soda Stereo” empezaron a hacer música juntos. Y echando mano de los sintetizadores de la era new wave y de las guitarras del denominado sonido indie ampliaron poco a poco su rango de infección a lo largo de cinco álbumes (10 000 metrópolis, El futuro no es de nadie, La ciudad subterránea, La velocidad del vacío y el ya mencionado Diez años y un día) que los hicieron ganar aplausos no sólo en su tierra natal, Barcelona, sino en América con un temario que, como el propio quinteto explica, “habla de amores y arrecifes”, pues a nivel lírico pasa de una brillante celebración a ras de suelo a la honda y oscura introspección submarina. “Todas estas canciones son el motor; ustedes la gasolina”, remata la banda al ahondar sobre el perfil de su repertorio que cala hondo entre el público de quince a veinticinco años.
Con un ramo de flores rojas en lo alto, perdido entre los abrazos de sus fans, dejando claro que en “Cualquier otra parte” se sentiría fuera de sitio, Gili recibe ovaciones a cambio de “Tristeza” al soltar el último discurso de la noche, antes de perderse con sus compañeros e irse, como ellos mismos apuntan, de regreso a Cataluña, “ustedes ya saben que esto no es un adiós y que nos llevamos muchos recuerdos de esta gira. Volveremos a vernos, ¿verdad?, ¿o qué?”.

Programa
Los amigos que perdí / Armas para volar / Verte amanecer / Soda Stereo / Más problemas / Estudios de mercado / El temblor / Hasta que caiga el sol / Corta el aire / Domingo perfecto / Arrecife / Veleros / Paraísos artificiales / Arde sobre mojado / Cualquier otra parte / Tan lejos de ti / Solar / Tristeza / La mañana herida / La tormenta de arena.

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