domingo, 18 de junio de 2017

Allegro sinfónico para niños (II): Un brujo, un lobo y la tarola

Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional

Orquesta Sinfónica de Minería. Carlos Miguel Prieto, director artístico. Toño Esquinca, narrador / 18 de junio, 2017 / 
Función única / 1:45 hrs. de duración / Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.

Fernando Figueroa
Mientras se escucha “Under pressure”, la canción de David Bowie y el grupo Queen, Toño Esquinca recorre el pasillo central de la zona preferente. En el camino saluda a varios niños y les pregunta sus nombres: Vera, Gael, Íker, Carlos Miguel... ¡Un momento! Este último es muy alto para ser infante. En realidad se trata del director titular de la Orquesta Sinfónica de Minería (OSM).


Carlos Miguel Prieto y Toño Esquinca suben al escenario y el de la batuta dice que nunca había hecho una entrada triunfal como rockstar. Luego anuncia que la OSM —cuyos integrantes visten de manera informal— tocará El aprendiz de brujo (1897), de Paul Dukas. En las pantallas se muestran imágenes de la orquesta, pero seguramente en la imaginación de muchos aparece Mickey Mouse tratando de hacer magia con una escoba, como en la película Fantasía (1940), de Walt Disney.

Dukas compuso este poema sinfónico a partir de un texto en verso que Goethe había escrito en 1797. Para su película, Walt Disney contó con la colaboración del director Leopold Stokowski.
En el Auditorio Nacional, la mancuerna Prieto – Esquinca se divierte y entretiene al público con bromas. El locutor de Alfa Radio pregunta a chicos y grandes si pudieron ver las grandes orejas del director, en alusión al travieso Mickey.
El plato fuerte llega con la proyección de Pedro y el lobo, de Suzie Templeton, que en 2008 ganó el Oscar a Mejor cortometraje de animación, musicalizado esta tarde por la OSM. Prieto explica que el compositor Serguéi Prokófiev “creó una obra genial, en la que asignó diferentes instrumentos a los personajes”: Pedro (cuerdas), lobo (cornos), abuelo (fagot), cazadores (percusiones), gato (clarinete), pato (oboe) y pájaro (flauta). Advierte: “se pueden asustar al principio, pero todo termina bien, tengan paciencia”.
Estrenada en 1936, con una historia escrita también por Prokófiev, esta pieza didáctica cuenta las aventuras de un niño que desobedece las órdenes de su abuelo y se introduce en el bosque contiguo a su casa: Lo acompañan el pato, el gato y el pájaro, y se ven las caras con un feroz lobo. La bestia se come al pato e intenta hacer lo mismo con los demás, pero Pedro se las ingenia para cazarlo con una red y terminan siendo amigos.
El programa oficial concluye con la interpretación de Bolero (1928), de Maurice Ravel, que sirve para que el director explique cuáles son las “familias” que componen una orquesta sinfónica: cuerdas (violines, violas, violonchelos, contrabajos, arpa); alientos de madera (flautas, oboes, clarinetes, fagotes); alientos de metal (cornos, trompetas, trombones, tuba); y percusiones (timbales, tambor, platillos, bombo, xilófono, triángulo, pandero, bloques de madera). También muestra una celesta, especie de piano con sonido de campanitas de cristal.
Prieto solicita que la tarola se coloque al frente y desde ahí marque el crescendo de quince minutos, al que se unen paulatinamente los demás instrumentos. Toño Esquinca amenaza con tocar los platillos, pero Prieto lo desanima al decirle: “Gaby (Gabriela Jiménez, tambores) puede ser tu guía, pero es medio enojona”. Finalmente, el locutor usa un par de veces unos bloques de madera y salta feliz como si hubiera anotado gol en un campeonato mundial; la gente ríe.
Esta composición de Ravel ha sido utilizada en películas tan diversas como Rashomon (1950, Akira Kurosawa), en versión de Fumio Hayasaka; la cantinflesca El bolero de Raquel (1957, Miguel M. Delgado) y 10, la mujer perfecta (1979, Blake Edwards), en la que Bo Derek seduce a Dudley Moore con esa melodía. Por cierto, Paul Dukas creó Bolero a petición de la bailarina Ida Rubinstein.
El encore va dedicado a todos los papás en su día. Se inicia con la polka “Trish, trash” de Johann Strauss y sigue con la “Marcha Radetzky”, del mismo autor, en la que el público sigue las indicaciones del director y con sus palmas genera “las percusiones de la sala”.
Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional

Esquinca pide “la del estribo” y Prieto anuncia que la OSM cantará por vez primera. Es la última broma de la noche, porque en realidad toca ”Las mañanitas” y quienes cantan son miles de personas que ven volar papel picado en un final emotivo.

Nos vemos a la salida
Durante este segundo concierto de la serie Allegro sinfónico para niños —el primero se llevó a cabo el 21 de mayo pasado—, Carlos Miguel Prieto bromeó acerca de los diferentes tamaños de los instrumentos, que van desde la voluminosa arpa hasta las pequeñas claves o el triángulo.
Al finalizar la función, resulta divertido observar la salida de los músicos cargando todo tipo de estuches. Ernesto Hurtado sólo lleva una bolsita de kilo y medio con las baquetas que acaba de usar, mientras que Iván Kulikov se esfuerza un poco con los doce kilos de su violonchelo (con todo y estuche), mientras camina hacia la avenida.
Mario Martínez sí que sufre para cargar los treinta kilos que pesa el contrabajo, aunque le dan permiso de estacionar su auto a unos cuantos pasos de distancia. Bueno, ya llegó a su coche, ¿y ahora qué? Él tiene un modelo sin puerta trasera ni asiento abatible, así que debe abrir la puerta del copiloto y por ahí meter a su “acompañante”, primero la caja y luego el mástil, de modo que el clavijero quede incrustado a los pies del asiento delantero vacío. Dice que ha leído dos veces El contrabajo, de Patrick Suskind, y se siente totalmente identificado con el protagonista. Su amor por ese armatoste lo llevó hasta Roma, al Conservatorio de Santa Cecilia.
Muy serio, Francisco Ladrón de Guevara camina tranquilo con su ligero violín, mientras la risueña percusionista Alma Gracia Estrada dice que ha sido muy divertida la función, “y mucho más el ensayo de la mañana, porque hubo mucha ‘carrilla’ para cuadrar las imágenes de los instrumentos en las pantallas”. (F.F.)

Programa
El aprendiz de brujo (Paul Dukas) / Pedro y el lobo (Serguéi Prokófiev) / Bolero (Maurice Ravel) / Trish, trash (Johann Strauss) / Marcha Radetzky (J. Strauss) / Las mañanitas (dominio público).


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