Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.

domingo, 25 de junio de 2017

24 voces x segundo: Mozart y Morricone con palomitas

Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional


24 voces x segundo con el Coro de México; Gerardo Rábago, director / 25 de junio, 2017 / Función única / 
1:50 hrs. de duración / Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.

Fernando Figueroa
“La música debe expresar en el cine aquello que los actores no alcanzan a decir”, afirmó el compositor Bernard Hermann, quien hizo mancuerna con Orson Wells (El ciudadano Kane) y Alfred Hitchcock (Vértigo, Psicosis). Según Charles Chaplin, “el cine se parece a la música más que a cualquier otro arte”.
Casi podría decirse que el cine nunca fue mudo. Incluso los hermanos Lumiére a veces proyectaban sus imágenes mientras una pianola u otros instrumentos sonaban en vivo; les gustaban en particular los saxofones.
Esta tarde del siglo XXI, en el Lunario, hay un piano, un pequeño sintetizador y dieciséis voces dispuestas a mostrar la grandeza de las imágenes cinematográficas con un poderoso aditivo: el Coro de México bajo la dirección de Gerardo Rábago.
Esta agrupación vocal fue fundada por Rábago en 1991 y hoy muestra gran solvencia desde el majestuoso arranque, con fragmentos del Réquiem de Mozart, mientras en las pantallas se muestra el “pique” que se traían ese genial compositor, interpretado por Tom Hulce y Antonio Salieri (F. Murray Abraham), según la visión de Milos Forman en Amadeus.
El director del coro ya había dado libertad al público para platicar y comer palomitas durante la función, a sabiendas de que el trabajo de sus pupilos se impondría. La gente sí hace comentarios por lo bajo, pero en general prevalece el silencio y cierto estupor, sobre todo cuando las imágenes muestran el dramático funeral del artista nacido en Salzburgo.
Las guerras, conquistas de territorios y epopeyas evangelizadoras son materia ideal para alcanzar momentos dramáticos en la pantalla, aderezados con voces que potencian sentimientos y emociones. Gérard Depardieu no sería el mismo Cristóbal Colón sin la música de Vangelis en 1492: La conquista del paraíso; ni Robert de Niro alcanzaría una redención tan emotiva en La misión si acaso no estuviera aliado con las partituras de Ennio Morricone; tampoco sería tan estremecedora la aventura de Willem Dafoe y Charlie Sheen en Vietnam sin “Agnus Dei”, de Samuel Barber, en Pelotón.
El cine se nutre del trabajo de figuras míticas como Mozart y Albinoni (Gallipoli de Peter Weir), pero también de scores creados ex profeso por especialistas; en este último caso destacan dos creadores contemporáneos que se mantienen activos: el mencionado Morricone y John Williams (La guerra de las galaxias).
El drama de Michael Corleone (Al Pacino) en la tercera parte de El Padrino alcanza niveles insoportables con “Regina coeli”, de Pietro Mascagni, y la maldad de Alex (Malcolm McDowell) se exacerba en Naranja mecánica con las notas barrocas de Henry Purcell.
Como si se tratara de un espejo, Los coristas, de Christophe Barratier, muestra a los niños de una escuela correccional que practican el canto bajo la tutela de un profesor bonachón. Por su lado, los “alumnos” de Gerardo Rábago se entregan sin medida y los asistentes responden con sonoros aplausos y algunos “¡bravo!” que rasgan el ambiente.
La canción “Qué te ha dado esa mujer”, de la cinta mexicana del mismo nombre, provoca risas, mientras que las imágenes remasterizadas de El mago de Oz lucen espléndidas, al igual que las voces que entonan “Over the rainbow”, de Harold Arlen.
Una vez terminado el programa, Rábago anuncia una “subasta” para elegir el encore. La gente grita cuál es su tema favorito y predominan dos opciones: “¡Lacrimosa!” (Mozart) y “¡La profecía!”. Gana la segunda, “Ave satani”, de Jerry Goldsmith, quien obtuvo un Oscar en 1977 por la música original de esa película de terror.
 
Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional
El Coro de México es despedido con una última ovación. El público abandona la sala con rostros llenos de sonrisas y cajas de palomitas casi vacías. 

Programa
Amadeus (Milos Forman, 1984): Confutatis maledictis y Lacrimosa dies illa del Réquiem K. 626 (Wolfgang Amadeus Mozart) / 1492: La conquista del paraíso (Ridley Scott, 1992): Conquest of paradise (Vangelis) / La misión (Roland Joffé, 1986): On earth as it is in heaven, Ave María guaraní, Vita nostra (Ennio Morricone) / Enrique V (Laurence Olivier, 1944): Non nobis domine (Patrick Doyle) / Gallipoli (Peter Weir, 1981): Adagio en sol menor: (Tomaso Albinoni) / ¿Qué te ha dado esa mujer? (Ismael Rodríguez, 1951): ¿Qué te ha dado esa mujer? (Gilberto Parra) / El Padrino III (Francis Ford Coppola, 1990): Regina coeli (Pietro Mascagni) / Los coristas (Christophe Barratier, 2004): Vois sur ton chemin, Caresse sur l’océan, In memoriam (Bruno Coulais) / La profecía (Richard Donner, 1976): Ave satani (Jerry Goldsmith) / El Mago de Oz (Víctor Fleming, 1939): Over the rainbow (Harold Arlen) / La guerra de las galaxias (George Lucas, 1999): Duel of the fates (John Williams) / Naranja mecánica (Stanley Kubrick, 1971): Music for the funeral of Queen Mary (Henry Purcell) / Alexander Nevsky (Sergei M. Eisenstein y Dmitriy Vasilev, 1938): Entrada de Alexander en Pskov (Serguéi Prokófiev) / Pelotón (Oliver Stone, 1986): Agnus dei (Samuel Barber) / Encore: La profecía (Richard Donner, 1976): Ave satani (Jerry Goldsmith).


No hay comentarios: