viernes, 12 de mayo de 2017

Nicky Jam: La resurrección de un reguetonero


Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


Fénix / 12 de mayo, 2017 / Función única / 
1:20 hrs. de duración / Promotor: OCESA Promotora, S.A. de C.V

Julio Alejandro Quijano
“De mis gorras, ¿cuál es la que más les gusta?”, pregunta Nicky Jam. “La de los Yankees”, gritan unos. “La de Colombia”, se escucha entre un grupo de fans que además ondea la bandera de ese país.


Aunque no lo gritaran, basta con echar una mirada por el patio de butacas para descubrir que entre ellos priva la sensación de que esa prenda los identifica. Se hace más evidente cuando llega el momento de llevar a cabo el ritual de la resurrección de Nicky. 

El reguetonero baja del escenario y entre un mar de gorras improvisa, sobre la base de “El ganador”, algunas netas acerca de su vida: “Cuando yo estaba abajo muchos me ignoraron. / Nunca me ayudaron. / Yo no hice lo mismo cuando me pegué: / con todos grabamos”. 
Como si gorra e ideología fueran una misma cosa, todos se unen en un coro que roza lo religioso, poniendo a la fe como la razón de sus éxitos mientras se tocan una y otra vez la visera. “Yo, Fénix”, gritan al final y con el salsero Marc Anthony bailando entre el público como si fuera un fan más. 
Pero no sólo de fe vive Jam, también de dos generaciones de seguidores. Teresa hija tiene trece años y canta: “Hoy voy a beber / y sé que voy a enloquecer. / Y te llamaré después / para hacerte mía, mujer”. Teresa mamá tiene treinta y canta: “Va pasando el tiempo y yo esperando / niña que te decidas volver a mi lado”.
Ambas levantan el brazo derecho y apuntan con el índice hacia el frente cuando Nicky Jam pregunta: “¿Dónde está la gente más prendida de la Ciudad de México?” Aunque separadas por dos décadas, las une el reguetón. Los versos de la niña son del nuevo álbum, Fénix, mientras que los de la mamá son de Vida escante, el disco que significó hace diez años y casi al mismo tiempo el éxito y la fatalidad para este pionero del género. 
Las Teresas son dos generaciones en las que se puede leer también el ascenso, caída y resurgimiento de este hombre que provoca un escándalo cuando detiene “Fanática sensual” para gritar: “Ahora que estoy aquí, ya siento que estoy enamorado de todas las mexicanas”. 
Incluyendo a la madre y su hija, las aludidas responden con gritos pero también con movimientos de cuerpo que le dan la razón a la letra del tema: “Esta noche soltémonos. / Yo sé, tú quieres placer. / Tu cuerpo lo pide también”. 
Porque ellas dos no son una excepción sino la regla esta noche en el público. Hay adolescentes que apenas lo descubrieron bailando al ritmo de “El ganador” (de 2016) pero también mujeres que lo bailaron por primera vez cuando el siglo XXI apenas comenzaba. Entre ambas generaciones hay un hueco que corresponde a una época que él mismo define como “la más oscura de mi vida”. 
Antes de que la ahora llamada música urbana alcanzara los niveles de popularidad que la hacen aparecer en casi cualquier estación de radio, Nicky Jam tocaba en clubes de Boston, donde nació, y Nueva York. En el 2000 conoció a Daddy Yankee (el de “La gasolina”) y formaron Los Cangris, un dueto que fue parte del primer movimiento reguetonero. 
Su fama los lleva a una gira por Latinoamérica pero es entonces que Jam entra al “túnel del alcohol y las drogas”. Lo convencen de hacer una carrera como solista y consigue éxito pero al mismo tiempo comienza a perder el control de sus adicciones. “Mucha fama me llegó a una temprana edad y no supe aprovecharla... muchas irresponsabilidades”, suele explicar. 
De 2007 a 2015 se sabe poco de él. Se muda a Colombia y engorda. Trata de retomar su carrera pero fracasa. “Quería hacer música pero no podía, a nadie le interesaba. La gente me decía ‘Tú, Nicky Jam, ya no vales para nada’”. 
Pero en Colombia encuentra no sólo la rehabilitación sino también fans que lo reconocen de aquellos años con Los Cangris. Comienza de nuevo a cantar en clubes, se reconcilia con Yankee, vuelve a escribir y encuentra los versos con los que recuperaría a aquellos primeros seguidores y encontraría nuevos: “Es que yo sin ti / y tú sin mí… / dime quién puede ser feliz. / Esto no me gusta”.
 
Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
Se llama “El perdón” y se convierte, hacia el final del show, en la que une las caderas de ambas generaciones. 

Una vida con final feliz 
Además de canción, “El ganador” es una serie de televisión que contará la vida de Nicky Jam y que está por estrenarse. Entre otras tragedias, se narrará los días en que, habiendo gastado la fortuna que hizo en sus primeros años de éxito, tenía que ir a pedirle dinero a su hermana para comprar algo de comida… o de drogas para saciar su adicción. 
Antes del concierto en el Auditorio Nacional se proyectó un avance del programa en el que se le ve arrestado por la policía, entrando a la cárcel e hincado, rezando para rehabilitarse.
“Vengo de la pobreza y de muchas lágrimas”, dice en una de las escenas ya que él mismo se interpreta. “Como ya me caí, ya no tengo miedo”, dice en otra parte del video en referencia a los cinco años en que vivió en bancarrota y sin poder levantar su carrera musical. 
Por supuesto, el cuento de este reguetonero de raíces latinas (padre puertorriqueño y madre dominicana) tiene un final feliz, que se adivina en la última frase del tráiler: “Que venga lo que venga, me siento un ganador”. 
Este sentimiento es el mismo que recorre los versos del tema, que empieza con un recuento de beneficios: “Tengo un Lambo y un Grammy, / cinco casas en Colombia, / otra más en Puerto Rico / y tengo mansión en Miami”. (J.A.Q.)

Programa
El amante / Travesuras / Cheap thrills / Voy a beber / Cheerleader / De pies a cabeza / Sunset / No te vayas / Estrella / Si tú no estás / Fanática sensual / Shaky Shaky / Te busco / Could you be loved  Tumba la casa / Ay vamos / Ginza / El ganador / Y si tú la ves / El perdón / Hasta el amanecer


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