domingo, 7 de mayo de 2017

Mariana Mallol: Un mensaje cristalino

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional


Agüita de limón con chía / 7 y 14 de mayo, 2017 / Cuatro funciones / 
1:05 hrs. de duración / Promotor: Mariana Mallol.

Fernando Figueroa
Francisco tiene ocho meses, pero no de edad sino de gestación. Su mamá lo va a bautizar con ese nombre en honor al pontífice, comenta con entusiasmo. Ella está aquí porque trajo a su hija Leonor, de cuatro años, a ver a Mariana Mallol, ídolo de la pequeña.
Está un poco difícil saber qué tanto percibe Francisco del show, pero definitivamente Leonor la está pasando bomba con las canciones de Agüita de limón con chía, el segundo disco de la compositora e intérprete argentina radicada en México; antes grabó Abrazos, besos y apapachos, en el que hizo duetos con Benny, Julieta Venegas y Xavier López Chabelo.
En otra mesa está Mailén, de año y medio, que brincotea feliz sobre las piernas de su mamá, quien la sostiene apuradamente. La niña tiene cuatro hermanos mayores que también están aquí, muy bien portaditos y arropados por un padre que los acaricia a cada rato. Parecen una familia dichosa y Mariana Mallol magnifica esa unión con un espectáculo limpio, cristalino, como agua de manantial en la montaña boscosa.
Sus letras y melodías están dirigidas a un público “de cero a seis años”, según dijo Mallol en una conferencia de medios previa, pero la verdad es que también divierte a niños más grandes y a los papás, muchos de los cuales participan con cantos y palmas.
En anteriores presentaciones en el Lunario, Mariana salió acompañada del pingüino Fredo y la gatita Lila; hoy toca el turno al búho Lúo, diseñado por el artista plástico Iker Vicente. A través de este hermoso personaje los pequeñines aprenden a enfrentar la noche. Otra invitada, ésta sí de carne y hueso, es Catalina Cuevas, de once años, hija de Mariana; ambas cantan a dueto “Sin miedo” mientras la mamá toca el tres. Y es también momento de decir que en el escenario hay otros cinco músicos que echan relajo mientras tocan guitarra, bajo, batería, percusiones y teclados, todos ellos bajo la dirección de Leonardo Sandoval.
La música es el canal que Mallol utiliza para comunicarse con los niños; su paleta de géneros es muy amplia: bossa nova, samba, soul, balada, fox trot, chacarera, charleston. A medio show, mientras Mariana cuenta una historia de duendes, se aparece Ernesto Góngora, uno de los mejores gaiteros mexicanos de la actualidad y ofrece una demostración de su talento. Niños y adultos se quedan con el ojo cuadrado porque es la primera vez que ven en vivo el maravilloso instrumento que es capaz de llenar el espacio con aires celtas.
Atrás de un espectáculo de Mariana Mallol hay un equipo interdisciplinario que sabe transformar en juego mensajes didácticos. En “Pepín” los infantes no sólo aprenden un pequeño trabalenguas —“papá pon para Pepín pan”— sino que además ejercitan habilidades con una divertida rutina física.
 
Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional
Niños y adultos reciben con agrado los nuevos temas de Agüita de limón con chía —que incluye la popular y necia “La chivita”— pero no se quieren ir sin antes cantar “Aram Sam Sam”. La intérprete los complace y de esa manera concluye la inolvidable experiencia de un domingo al mediodía. 

Programa
Pirinchas y pirinchos / Sombrerito / Maleta / Gira / Pepín / Agüita de limón con chía / Búho Lúo / La noche / Sin miedo / Lobo chiquito / Secretos / La chivita / Aram Sam Sam. 


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