miércoles, 17 de mayo de 2017

Lucy Rose: Viajes que transforman

Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional

Cinema tour. Something’s changing / 17 de mayo, 2017 / Función única / 
1:40 hrs. de duración / Promotor: OCESA Promotora S.A. de C.V.

Fernando Figueroa
A las nueve de la noche, con puntualidad inglesa, la británica Lucy Rose aparece sola en el escenario y se planta ante el micrófono sin su tradicional guitarra acústica. Dice que en las dos pantallas laterales se proyectará un documental de veinte minutos acerca del singular viaje que realizó, en 2016 y con mochila al hombro, por ocho países de Latinoamérica, incluido México.


El audiovisual muestra la íntima convivencia entre la compositora y sus fans de Ecuador, Uruguay, Perú, Argentina, Paraguay, Brasil, Chile y México, quienes le dieron casa, comida y afecto. Durante dos meses, Lucy Rose fue alojada en pequeñas viviendas donde descubrió que la felicidad no está en la fama o el dinero sino en la compañía de buenas personas.

La intérprete europea debutó en la industria musical con I like used to (2012), que realizó a su entero gusto. Work it out (2015) fue una combinación de sus propuestas y las de la compañía discográfica. La relación contractual se rompió y ella se sintió vacía. Fue cuando empezó a leer con más atención los mensajes que le enviaban por las redes sociales; se dio cuenta de que muchos admiradores de México y América del Sur querían escucharla en vivo y le hacían invitaciones personales para que cruzara el océano Atlántico.
Los familiares y amigos ingleses de Lucy Rose le decían que era peligroso viajar tal como lo planeaba, pero se aferró a su instinto y se lanzó a la aventura. Sus anfitriones se las ingeniaron para organizar treinta y tres presentaciones en cafés, bares, galerones y calles cerradas. La intensidad de esa experiencia le devolvió la confianza en sí misma; la inspiración para componer volvió con más fuerza que nunca. En julio próximo saldrá a la venta Something’s changing, donde le da rienda suelta al folk contemporáneo y que será distribuido por una firma trasnacional, volviendo así a la buena sombra que cobija.
En el documental, una chica le dice que sus canciones le han servido para controlar los ataques de pánico que padece desde hace varios años. “Para mucha de la gente que conocí, la música no sólo es algo que está en el ambiente mientras pasa la vida, sino algo valioso que los mantiene a flote”, comenta Lucy Rose en el Lunario, donde canta acompañada de un corpulento bajista y de un espigado joven que toca guitarra, teclado y violín. En medio de ambos, ella luce menuda mientras rasga la guitarra acústica, a veces la eléctrica y en tres piezas pulsa el teclado.
Más cerca de Laura Marling que de The Unthanks en su propuesta musical, Rose se refiere al amor feliz: “las estrellas estaban alineadas cuando te encontré” (“My life”), pero con más frecuencia a sus sinsabores: “¿Soy un monstruo? ¿Me merecía realmente esas palabras?” (“Is this called home”). De pronto, surge la vena poética: “Camino sobre hielo fino para encontrar quién soy realmente” (“Nebraska”).
Sus seguidores mexicanos conocen las letras de varias canciones y las corean; ella sólo atina a decir: “No saben lo que me hacen sentir”. Alguien le grita en inglés “I love you” y ella responde en español: “Te amo”.
Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional
Antes de despedirse, agradece la presencia de quienes están hoy aquí y no en el Auditorio Nacional escuchando a su paisano Sting: “En América me han sucedido muchas cosas increíbles, maravillosas y extrañas; coincidir con Sting es una más”.

Programa
Floral dresses / Love song / My life / Middle of the bed / Strangest of ways / Nebraska / Morai / Like an arrow / Night bus / Is this called home / Bikes / Find my self / Shiver / Our eyes / I can’t change it all.


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