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jueves, 6 de abril de 2017

Abel Pintos: Un hombre dulce y soñador



6 de abril, 2017 / Función única / 2:00 hrs. de duración / 
Promotor: Sony Music Entertainment México S.A. de C.V.

Alejandro González Castillo
Abel Pintos toma aire antes de interpretar “Pájaro cantor” y resumir su historia artística: “Comencé a cantar a los once años de edad, era un niño y lógicamente nadie me tomaba en serio cuando contaba que mi sueño era hacer música por el resto de mi vida; la idea se tomaba como un juego. Pasaron veintiún años desde entonces y todas las veces que, como hoy, tengo la oportunidad de estar en un escenario, no hago más que agradecer. Así que doy las gracias por estar aquí, por vez primera en el Lunario”. 
El argentino cuenta que su plan es recordar las canciones que a lo largo de dos décadas han ido poblando su libreta de rimas. La tarea no es simple, son once los discos que el tipo de la barba ha grabado (11 se titula el más reciente), obras cuya instrumentación hoy ha decidido reducir a dos guitarras que a sus lados son rasgueadas mientras la mano izquierda del cantante imita el aleteo de una “Mariposa”. Con la emoción al borde y la voz a un paso del desgarro, el autor explica que “Una razón” hay para que esto le suceda: “hacer música es liberador, y por eso precisamente a veces es duro cantar ciertas canciones”. 
Severo cuidador de la limpieza melódica, fiel reproductor de melodías dulces donde encajan por igual declaratorias de amor incondicional (“Sin principio ni final”) que mortificadas cartas escritas con el favor de la ausencia (“La llave”), de pronto Abel abandona su comodidad habitual y corre algunos riesgos; primero con un tema de aspereza y disonancia sosegadas (“Lo que soy”), luego con una ranchera de flema flamenca (“Zamba para olvidar”) y finalmente con un blues ligero pero fiero (“No me olvides”). Sin embargo, es cuando el pop toma el mando que mejor se siente el público, y el coro multitudinario de “Motivos” más los brazos de la audiencia balanceándose de un lado a otro por el aire son pruebas de ello.
“Ya casi, ya casi”, dice el de Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, cuando la hora de irse se aproxima y descubre que nadie quiere que eso suceda. Entonces, la letra de “A-Dios” resulta ideal para sonorizar el momento en que el cantautor se lleva las manos a la cabeza para decir que, pese a haberse transformado en un hombre, estando en el escenario se siente como ese niño que alguna vez soñó con cantar para siempre. Bajo tales circunstancias, un deseo guarda para sus escuchas, así como una esperanzadora promesa: “que la vida, el éxito, la buena suerte y el universo los llenen de felicidad. Hasta la próxima, que será muy pronto”. 

Programa
Cómo te extraño / Once mil / Pájaro cantor / 3 / El adivino / Mariposa / Una razón / Ya estuve aquí / Lo que soy / Aventura / Tanto amor / Sin principio ni final / Sueño dorado / La llave / Zamba para olvidar / No me olvides / Todo está en vos / Aquí te espero / Motivos / Revolución / A-Dios / El antigal / De sólo vivir.

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